¿La oposición va dividida a las elecciones regionales del 21N?

Según la información oficial, en 20 de los 23 estados, más el municipio Libertador, la oposición genuina va con una sola candidatura en la tarjeta de la MUD; y va desunida en 3 estados con dos candidatos genuinos o fuertes: uno de la MUD y otro de un partido distinto.

¿La oposición va dividida a las elecciones regionales del 21N?

Existe una tendencia a afirmar que la oposición va dividida a las elecciones regionales del 21N. Quién esto afirme, debe revisar, urgentemente, las candidaturas a gobernadores de estado y se encontrará con sorpresas. La oposición va unida en el 83% de los estados. Por supuesto, todo depende de qué se entienda por oposición y a lo que llamo “oposición genuina”.

La oposición genuina la defino como aquella que logró derrotar al gobierno en 2015, con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como tarjeta unitaria, hoy retomada, y ha enfrentado al régimen permanentemente, aunque con fuertes problemas estratégicos.

Tal concepto de oposición es volátil, pues de allí se entra y se sale constantemente. Algunos partidos se autoexcluyeron de la MUD, unos para tener posiciones erráticas, entendiéndose con el régimen como la Alianza Democrática; y otros para plantear vías más radicales para el cambio y rechazar frontalmente la participación en las elecciones maduristas, como VENTE, de María Corina Machado.

De plano, le niego condición opositora genuina a la Alianza Democrática, con algunas excepciones. La llamada Alternativa Popular Revolucionaria impulsada por el Partido Comunista de Venezuela y otros partidos que formaban parte del Polo Patriótico, no es opositora sino disidente.

Plataforma Unitaria

Fuera de la oposición radical, de la disidencia chavista y de la Alianza Democrática, quedaron los partidos más importantes (importancia medida en curules parlamentarias de 2015, o en representatividad internacional). Son los partidos, que hoy en día pertenecen a la Plataforma Unitaria, creada en este 2021, y que aprovecharon la rehabilitación de la MUD para reagruparse electoralmente en la mejor tarjeta electoral que ha tenido la oposición en su historia contra el chavismo.

Esos son los que conforman la oposición genuina al régimen. Debilitados por las divisiones y desmembrados por el régimen, ellos son el auténtico adversario de Maduro y su camarilla dominante y se está reconstituyendo de nuevo en la tarjeta de la MUD. Esto no pasará desapercibido para el régimen.

Resulta que esta oposición no va tan dividida a las elecciones regionales. Si por división entendemos la concurrencia de varios candidatos de la oposición genuina, pues se sorprenderán muchos al revisar el mapa de las candidaturas a gobernador, que la oposición genuina va con pocas divisiones. Lo que prevalece es una sola candidatura por la oposición genuina.

Estos últimos casos son: Bolívar, donde se enfrentan la MUD y De Grazia; Miranda (MUD versus Uzcátegui); Táchira (Laidy Gómez versus MUD) y Municipio Libertador (MUD versus Ecarri). El resto de los estados cuenta con una candidatura MUD, la del PSUV, la del PCV y la de Alianza Democrática.

Candidatos únicos en 83% de estados

Es cierto que hay confrontación interna en algunos estados con una candidatura de la MUD, como es el caso de Lara, donde Primero Justicia (PJ) ha cuestionado el método de selección del candidato y decidió no participar. Y es posible que la haya en otros estados, pero ello no invalida el paso importante de haber logrado candidatos unitarios en el 83% de los estados.

Valga la ocasión para hacer una referencia a los candidatos oficialistas. La mayoría, sino todos los comentaristas políticos, solo mencionan las debilidades de la oposición: desunión, emigración, fatiga electoral y decepción de muchos opositores que acentúa el espíritu abstencionista. Pero, no se habla de las debilidades de los candidatos del régimen.

La principal debilidad del oficialismo es que hay un 80% de los ciudadanos que desea salir de Maduro y su gente. Y esa es una variable constante que busca expresarse incluso en los estados. La catástrofe social provocada por tantos años de locura económica ha creado una matriz de opinión pública por el cambio democrático, sólida y permanente, esperando una oportunidad política para expresarse. Ese es un costo político que el régimen y sus candidatos siempre tendrán que pagar.

La calva oportunidad

Es responsabilidad de la oposición aprovechar la oportunidad política cuando ella aparece, aunque no sea la perfecta; o crearla para que la gente se motive. La elección regional es un paso. No digo que esta sea la oportunidad política para el cambio, pero es muy importante para propinarle derrotas al gobierno que lo debiliten aún más, si las elecciones se dan con un mínimo de pulcritud. Por supuesto, crear la oportunidad política supone que el régimen tratará de que la misma no aparezca, pero ese es un dato constante, sobreentendido. Y sobre ello, se debe trabajar.

El segundo factor de debilidad del régimen es su propia división partidista. Varios partidos pequeños, pero que en conjunto sumaban unos cuantos puntos a las candidaturas oficialistas, ya no forman parte del bloque madurista. El PCV lleva candidatos propios en 17 estados apoyados por los desmembrados Tupamaros, PPT, etc. Súmese a ello que, en algunos estados, hay candidatos ex chavistas que fueron gobernadores y le compiten los votos al oficialista.

Un tercer factor es la crisis financiera del gobierno que lo deja sin recursos suficientes para el clientelismo electoral. Y, finalmente, las gestiones de los aspirantes oficialistas a reelección estadal son lamentables, pues en Venezuela nadie gobierna: unos porque no los dejan y otros solo reinan.

Por esto decimos que la división opositora en algunos estados, como Miranda, no significa automáticamente que ya el candidato de la MUD perdió. En dicho estado, los candidatos son minorías y están parejos; la lucha electoral dirá qué minoría ganará. La campaña electoral será decisiva, mucho más que el origen de los candidatos. Los días que faltan recompondrán el espacio electoral en tales estados y, tal vez, se demuestre que el candidato ideal es la unidad, no una persona.