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La pugna EE UU-Venezuela no fue protagonista de la campaña

En los dos debates presidenciales y en el único vicepresidencial efectuados durante la contienda electoral estadounidense no se abordó el tema de América Latina ni particularmente el de Venezuela. ¿Cuáles aspectos de las relaciones bilaterales entre Washington y Caracas deben ser considerados en un escenario postelectoral?

La pugna EE UU-Venezuela no fue protagonista de la campaña

1.- Desde el inicio de la revolución bolivariana, en 1999, las relaciones políticas con Estados Unidos han sido conflictivas.  Durante la gestión de Donald Trump, la confrontación no se ha circunscrito a lo retórico. Se ha agregado una serie de directrices con una carga ideológica explícita entre el dilema democracia-dictadura y la dicotomía liberalismo-socialismo. La confrontación se ha traducido en hechos y acciones que han afectado la ya decadente economía venezolana, producto de políticas revolucionarias, estatistas, paternalistas y burocráticas.

2.- La ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países desde el 23 de enero de 2019 fue anunciada por el gobierno venezolano poco después de que Donald Trump reconociera como “legítimo mandatario” de Venezuela al presidente de la Asamblea Nacional, diputado Juan Guaidó. EE UU considera “ilegítimo” el segundo mandato de Nicolás Maduro, que comenzó el 10 de enero de ese mismo año.

Las sanciones

3.- La política de sanciones a funcionarios del gobierno venezolano, iniciada en marzo de 2015 -último año de la presidencia de Barack Obama- por violaciones de derechos humanos ha continuado hasta la actualidad e incluso han abarcado a opositores que podrían haber colaborado con el régimen de Maduro. Se ha añadido durante la presidencia de Trump las sanciones de carácter económico sobre activos de que disponga directa o indirectamente el gobierno venezolano, ubicados en territorio estadounidense, como fuente de financiamiento y pago de obligaciones venezolanas que pudieran generarse en ese país.

No usaremos el término “bloqueo comercial”, como sucede con el régimen castrista cubano, en virtud de que las importaciones de productos estadounidenses por particulares o privados venezolanos no tienen restricción comercial alguna. Ello ha originado la próspera economía del “bodegón o camionetotas”, que puede apreciarse en Caracas y en el resto de las principales ciudades de Venezuela.

Maduro-Chevron

4.- El Departamento de Justicia, en la persona del  fiscal general, William Barr, anunció “recompensas por información que pueda llevar a la detención y al arresto” del presidente Nicolás Maduro y de otros miembros destacados de su gobierno, por tráfico internacional de drogas. Se ofreció recompensa de 15 millones de dólares por Maduro y de 10 millones por otros personeros de su gobierno.

Plan para la Transición Democrática

5.- En virtud de la crisis sanitaria mundial generada por la pandemia del coronavirus,  el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, anunció un “Plan de Transición Democrática” en Venezuela el 31 de marzo de 2020, previendo el retorno de la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo de Justicia le retiraría la “declaración de desacato” y restauraría todos sus poderes a esa instancia legislativa. Contemplaba, asimismo, la disolución de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente.

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La propuesta se fundamentaba en la “renuncia voluntaria” de Maduro. De ese modo, teóricamente, “cesaría la usurpación”, aunque expresamente no se hace mención de ello. Queda sobreentendido el paulatino levantamiento de las sanciones estadounidenses al cumplirse el cronograma del plan.

Rescatar la institucionalidad

6.- James Story, encargado de Negocios de la Embajada de EE UU en Venezuela, ha insistido en que las elecciones presidenciales de mayo de 2018 fueron fraudulentas. Califica a la Asamblea Nacional como la “única institución democrática” del país, que tiene la oportunidad de recomponer el conjunto de las instituciones para que “el pueblo de Venezuela” cuente con más oportunidades. En relación con el Plan para la Transición, invitó al gobierno de Maduro “a pensar muy bien la propuesta” norteamericana.

EEUU James Story elecciones

Story enfatizó en que EE UU y otras naciones del mundo son muy claros en el apoyo a Juan Guaidó, al que reconocen como presidente interino de Venezuela más de 60 países. No hay el menor asomo de duda en cuanto a que EE UU lo respalda de manera absoluta.

 Máxima presión

7.- Robert O`Brian, asesor de Seguridad Nacional del presidente Trump, expuso en Miami el “Marco Estratégico del Hemisferio Occidental”. Este prevé la aplicación de una política de “máxima presión” sobre el gobierno de Nicolás Maduro.

8.- EE UU seguiría reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, incluso si Maduro persiste en organizar nuevas elecciones fraudulentas. Tal posición la manifestó el enviado especial para Venezuela, Elliott Abrams, en una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Allí afirmó que Maduro nunca ha estado dispuesto a negociar. Asimismo, calificó de «farsa» la convocatoria hecha por el régimen a elecciones parlamentarias en diciembre próximo.

Intervención militar descartada

9.- La continuidad de la actual política exterior estadounidense hacia Venezuela, en teoría, estaría asegurada con la reelección del presidente Trump. Se desarrollaría una  “máxima presión”, si este percibiera que el gobierno venezolano busca sostenerse en plena crisis económica a través del apoyo de “enemigos declarados” de EE UU, particularmente la República Islámica de Irán. Se reforzaría una “solución democrática” para reversar el autoritarismo del gobierno de Maduro, visto así por el gobierno del presidente Trump.

En principio, la intervención militar en Venezuela está descartada. La actual administración ha promovido el repliegue de contingentes militares estadounidenses en el exterior.

Biden. Foto: AFP

10.- El triunfo del candidato demócrata, Joseph Biden, podría promover una desescalada o atenuación de las actuales “presiones”. El paso subsguiente podría ser buscar una solución negociada de carácter electoral, que podría incluir al gobierno socialista de Cuba.

El escenario postelectoral

11.- El tema principal que se presentaría en las relaciones EE EU-Venezuela luego del proceso electoral es la continuidad del “gobierno interino” venezolano, más allá del 5 de enero de 2021. En esa fecha, conforme a la Constitución venezolana, finalizaría su ejercicio. Dicho gobierno interino ha recibido un contundente apoyo del gobierno de EE UU, incluso por parte de la oposición demócrata. A lo que se suma el respaldo de la Unión Europa y del Grupo de Lima. La incidencia política que ello representa no puede ser menospreciada o ignorada.

Juan Guaidó y Donald Trump en la Casa Blanca. AFP

El mantenimiento y la profundización de ese apoyo, sea reelegido Donald Trump o en una presidencia de Joseph Biden, sería uno de los asuntos apremiantes por resolver en las relaciones EE UU-Venezuela. Obviamente, atendiendo de forma simultánea otros agobiantes problemas. Entre estos, la hiperinflación, la escasez de combustible y el deterioro generalizado y estructural del aparato productivo. Todo dentro de una política orientada a lograr una consecuente mejora para el conjunto de la población venezolana.