La receta de José Guerra

José Guerra, como él mismo lo dice, es un producto de la educación pública venezolana.

La receta de José Guerra

Es uno de los economistas mejor preparados y más lúcidos que hay en el país. Con él no funciona eso de que “los economistas pasan la mitad de su vida prediciendo lo que va a pasar y la otra mitad explicando por qué no pasó”. Economista de la Universidad Central de Venezuela, graduado en 1983 tiene una Especialización en Economía del Economics Institute, de la Universidad de Colorado en Boulder 1991. Como si eso fuera poco, tiene un Master en Economía de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, 1993, mención Cum Laude.

José Guerra, como él mismo lo dice, es un producto de la educación pública venezolana. De aquella educación pública que permitió que muchachos de pocos recursos económicos estudiaran –como José y otros tantos- en una de las mejores universidades de los Estados Unidos como es la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

El domingo pasado tuve el gusto de escucharlo hablar en el primer seminario de 2015 del Instituto de Cultura Venezolano-Israelí. Con su hablar rápido y su mirada penetrante. Claro, directo, inteligente, ofreció un diagnóstico de la situación mediante el análisis del modelo que tenemos, el urgente cambio de modelo y las acciones inmediatas. Ojalá que el gobierno lo escuchara y no siguiera metiendo la pata hasta el fondo del fondo, como lo está haciendo. Les resumo su estupenda ponencia:

¿Cómo llegamos a donde estamos, en este extremo de precariedad, donde el país “expulsa” a sus ciudadanos? ¿Será que el país nos quedó pequeño?… ¿Quién puede creer que los comerciantes prefieren acaparar que vender, que los productores no producen porque decidieron que mejor es no producir y que hay una guerra económica internacional para quebrar a Venezuela?…

El modelo actual:

1) El Estado que quiso ser propietario de todos los medios de producción, los quebró y se olvidó del aspecto social. Para muestra, las expropiadas Electricidad de Caracas, CANTV, Sidor, las Cementeras Cemex, Holcim y Lafarge, Lácteos Los Andes y el Banco Venezuela, más las fincas en plena producción que cayeron en manos de la “revolución agraria”. “Pasen por PDVSA buscando el cheque”, les dijeron a sus dueños. ¿Por qué no construyó el Estado sus propias empresas? Porque la meta era que “el capital” no tuviera empresas en Venezuela. Cemex, Holcim y Lafarge tienen 9 plantas expropiadas y hoy ninguna funciona.  Todo en Venezuela está quebrado, incluyendo PDVSA. La nómina la paga el Banco Central imprimiendo billetes que no tienen respaldo.

2) Exacerbación de la dependencia del petróleo. Lo dijo Rafael Ramírez: “el rol de Venezuela es concentrarse en el petróleo”. Por eso no les importó expropiar, apropiarse y desguazar las empresas que hoy nos hacen falta.

3) Controles de precios y de cambio: los controles lo único que hacen es aumentar la inflación. El control de cambio es un instrumento de control político. Antes, todo lo tapaba el precio del petróleo. Ahora, se exacerba la crisis popular.

El cambio de modelo: de “El legado de Chávez” a la “Venezuela de 2015”

Tienen que darse 3 factores para que el cambio pueda fluir:

a) Equidad, traducida en igualdad de oportunidades.

b) Libertad, no hacemos nada con tener equidad si no tenemos libertad. Las grandes revoluciones por la igualdad degeneraron en tiranías o satrapías.

c) Estado de Derecho.

Hay que tomar 5 acciones inmediatas:

1) El gobierno tiene que respetar la propiedad y la libre empresa. Libertad es igual a propiedad.

2) Tiene que ponerse en marcha un plan para levantar la producción nacional. Si las acciones del gobierno actual persisten, tendrá que venir la ONU en una acción de “salvataje”. Del 1,2 Kg/día de ingesta, estamos produciendo menos del 50%, sobre todo en proteínas. Establecer un plan de reindustrialización como en los años 50 y 60 para no depender de las importaciones. Si bajan las importaciones en este momento, la situación se tornará crítica para los sectores más pobres.

3) Aumento de la capitalización de los venezolanos. El Estado debe encargarse de lo social: educación de calidad, infraestructura, vialidad, represas… y dejarle la producción al sector privado.

4) Bajar la inflación: para la gente que trabaja, hoy el poder adquisitivo es nulo. Las tasas del dólar son confiscatorias. Hay que detener la imprimidera de billetes.

5) Hay que ir a un nuevo contrato petrolero. Hay que abrirles espacio a los productores venezolanos. ¿Por qué tienen que venir chinos, españoles, la Exxon y no las compañías privadas venezolanas? PDVSA debe mantener la propiedad del petróleo, pero una vez reestructurada, debe competir con otras empresas.

6) Una parte del ingreso petrolero debe ir a la gente, como en Alaska y en Noruega, que llega el dinero directamente a las cuentas de los ciudadanos. Crear un programa de incentivos que llegue a la gente, en otras palabras, democratizar el petróleo.

Sensato, claro, al grano. Ojalá que le hagan caso.