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La Sirenita no es una historia tan bonita

Bueno, se me callan que voy a contar la verdadera historia de La Sirenita y terminar de arruinarle las infancias… Belén Ayala revisa, analiza y malandrea los relatos infantiles, de princesas y príncipes, de hadas y ogros y hasta de brujas malas. Aquí no se salva nadie: haga silencio y pase

La Sirenita no es una historia tan bonita

Bueno, se me callan que voy a contar la verdadera historia de La Sirenita y terminar de arruinarle las infancias… Como seguramente ya saben, la historia de Disney está basada en el cuento del autor danés Hans Christian Andersen, famoso por sus relatos de hadas y princesas.

(Disclaimer: voy a decir mucho “La Sirenita” porque en la historia original ella no tenía ningún nombre).

La Sirenita fue escrita en 1837. En ese entonces las historias para niños tenían un objetivo muy diferente al que tienen las de Disney en la actualidad. Estos cuentos necesitaban ser aleccionadores para los niños; es decir, muy poco importaba si los personajes tenían finales felices.

En el relato de Andersen La Sirenita tiene 10 años y cinco hermanas mayores. Cada vez que una de las hijas del rey Tritón cumplía 15 años, se le permitía subir por primera vez a la superficie y ver el exterior. Y La Sirenita tenía que calarse los chismes de todas las maravillosas cosas que veían sus hermanas en la superficie y ella no.

Cuando al fin La Sirenita cumple 15 años, se le permite hacer su primer viaje a la superficie. Y aquí más o menos es donde empieza la película de Disney: ella sube y puede ver un barco en el que había gran celebración. En ese barco iba el príncipe del que La Sirenita se enamora a primera vista. Y como vieron en la adaptación de Disney, hubo una tormenta y aquello se reventó toíto.

Ajá, La Sirenita como estaba súper enamoradísima del príncipe desde los últimos 20 minutos; va, lo salva de ahogarse y le canta hasta que él recupera el conocimiento. Hasta aquí estamos más o menos igual que Disney. Luego de esto La Sirenita regresa a su hogar bajo el mar y se encuentra con su abuelita, a la que le pregunta sobre los humanos.

Ella le cuenta que a diferencia de las sirenas, que viven 300 años y al morir se convierten en espuma del mar, los humanos viven mucho menos pero cuando mueren su alma se eleva al cielo y se vuelve inmortal. Aquí a la caraja le da una crisis existencial y se obsesiona con ser humana.

Así que fue derechito a donde la bruja del mar a suplicarle que la hiciera humana porque se había enamorado de un príncipe. Y la bruja, burda de pana en verdad, le dice: “no mami no hagas eso, los hombres no sirven, no te eches esa vaina, tu eres muy joven y muy bonita”. Pero La Sirenita insistió y bueno, hágase su voluntad, pues.

Entonces la bruja le explica que a cambio de su voz le daría un par de piernas para convertirse en humana pero, PERO no iba a ser así que iba a tomar fit9 y le iban a salir unas piernas bellas: sentiría como si le clavasen un cuchillo en su gran cola de sirena y la dividieran por la mitad y para colmo cada vez que caminara con sus nuevas piernas sentiría como si caminara sobre cuchillos afilados. Además, si no lograba que el príncipe se casara con ella, moriría y se convertiría en espuma del mar.

A sus 15 años, a La Sirenita este acuerdo le pareció súper razonable y aceptó. Luego la bruja procedió a cortarle la lengua.

De este modo, La Sirenita se convierte en humana y sube a la superficie. Allí la consigue el príncipe y queda encantado con su belleza e inmediatamente la lleva al castillo, la viste con finas ropas, le da un carro nuevecito, le compra sushi todos los días y, bueno madre Dios es grande, claro que sí.

La Sirenita

En el castillo, el príncipe y La Sirenita pasan mucho tiempo juntos. Y el príncipe cada día se encariña más con ella, tanto, que le confiesa que está enamorado de una doncella del templo que fue quien, según él, lo encontró a la mañana siguiente del naufragio. Por otro lado, el padre del príncipe insistía en que debía casarse con la princesa del reino vecino. Él no quería, pero aceptó hacer la visita al reino en compañía de La Sirenita. Y ahí descubrieron que la princesa del reino vecino era nada más y nada menos que la doncella del templo.

Bueno, los carajos se enamoran y se comprometen. Y la pobre Sirenita quedó como la guayabera.

Una noche cuando La Sirenita estaba lamentándose escuchando canciones de Ana Gabriel a la orilla de la playa, ve a sus hermanas salir de la superficie sin sus cabelleras y estas le entregan una daga. Ellas le explican que es una daga mágica que les dio la bruja a cambio de sus cabelleras y que le permitiría volver a ser una sirena pero debía matar al príncipe antes de su boda y bañar sus piernas con su sangre.

La Sirenita es una de las invitadas de honor a la boda, de hecho ayuda a cargar la cola del vestido de la novia, come tequeños y baila Proyecto Uno hasta que llegó la hora de asesinar al novio con su daga mágica. Pero La Sirenita se dio cuenta de que amaba demasiado al príncipe como para asesinarlo, así que se arrojó al mar donde murió convirtiéndose en espuma de mar.

Pero esperen, ¡hay más!

Algo curioso pasó: los restos de La Sirenita se elevaron del mar, porque las hijas del aire la adoptaron por su corazón puro y noble. Y de esta forma ella pudo conseguir lo que quiso: un alma inmortal y bueno, ustedes saben, además quería vivir feliz para siempre con su príncipe, pero ajá, no se puede tener todo en la vida.

Nada de esto habría pasado si La Sirenita le hubiese hecho caso a la bruja… En fin, nunca cambien por un hombre niñitas.

Fin.