<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

La solidaridad como clave para resistir

Líderes de las áreas educativa, social, económica, digital y turística se reunieron este sábado en la “Tertulia entre amigos”; un conversatorio realizado en el Aula Magna de la UCAB como parte de las actividades del programa Reto País, en el marco de la III Feria del Libro del Oeste de Caracas, FLOC 2018

La solidaridad como clave para resistir

“Esta actividad termina aquí hoy, pero seguirá en todas y cada una de las regiones. Va a continuar con un sinfín de proyectos que empezarán el año que viene. Este año soñamos el Reto País. El año próximo lo vamos a ir construyendo. ¡La lucha sigue! Y, como dice Valentina Quintero, haremos que Venezuela se conozca en el mundo entero por ser un país que no se dejó”, así se expresó el sacerdote jesuita José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello, al concluir la actividad “Tertulia entre amigos”; un conversatorio realizado este sábado 01 de diciembre en el Aula Magna de la UCAB como parte de las actividades del programa Reto País y en el marco de la III Feria del Libro del Oeste de Caracas, FLOC 2018.

La actividad reunió a líderes de las áreas educativa, social, económica, digital y turística para que revelaran cómo hacían para permanecer en Venezuela y enfrentar las dificultades cotidianas. Además de ser luz y referente en medio de tanta turbulencia.

Amelia Medina, presidente de la Confraternidad Carcelaria, Luis Carlos Díaz, periodista y experto en redes sociales, Andrea Guedez, comunicadora social, Germán García Velutini, director de Fe y Alegría, y la periodista Valentina Quintero fueron los ponentes del evento el cual estuvo moderado por la también comunicadora social Anna Vaccarella.

La dinámica fue sencilla. Vaccarella les hizo unas preguntas a los panelistas y cada uno de ellos detalló sus secretos de resistencia. “¿Cómo enfrentas las dificultades cotidianas?”, interrogó a Medina, quien atiende a un grupo de niños y jóvenes en el Instituto de las Hermanas Misioneras de la Consolata, en la parte alta de la comunidad de Carapita.

“Permitiéndome soñar, y a mis 60 y tantos años trabajo por realizar esos sueños. Un sueño que nació en la cárcel de La Planta cuando pensamos brindar herramientas a los hijos de los reclusos para que no incurrieran en el delito. Hay muchos niños que llegan allí por falta de herramientas morales, espirituales y económicas; lo cual es el caldo de cultivo para que se gesten nuevos delincuentes”, respondió.

 

Luis Carlos Díaz aseguró que ya ha despedido a toda su familia y a todos sus amigos e incluso los nuevos amigos que ha hecho también se han marchado. Sin embargo, él asegura que es solo allí, en la solidaridad de las relaciones, donde se construyen las defensas para mantener el ímpetu y así poder continuar.

Guedez no perdió tiempo en relatar las desgracias. Dijo que no había que insistir en contar algo que ya todos vivimos a diario. Tiene dos estrategias: vive y actúa en el presente, y construye una “puerta” (imaginaria) por donde entra cada vez que necesita hacer ejercicios de introspección.

“Según datos de la Agencia Central de Inteligencia mueren cada día 213.120 personas. Se trata de seres que mañana no estarán. Por eso tengo siempre presente que hoy es el único momento que tenemos para hacer las cosas. Cuando empezamos a decir “mañana”, “la semana que viene”, “luego”, “después”… estamos dejando que el tiempo siga corriendo y la inacción es lo peor que nos puede pasar. El hoy es la clave para cambiar y hacer algo por nosotros y por nuestra comunidad. Lo segundo, es la imagen de la puerta. Yo soy profesora de la Cátedra “Identidad I”. A mis alumnos les explico que tenemos que comprender que no estaremos bien si nuestro entorno está mal. La puerta está para entrar allí y llenarnos de motivación. Allí podremos hacer introspección, orar, encontrarnos con nosotros mismos, y luego salir con una mirada distinta a ver el mundo”, explicó.

Germán García Velutini, director de Fe y Alegría, estuvo secuestrado durante 11 meses en el año 2009. Dijo que durante todo ese tiempo él no vio la luz del sol. Por eso puede saber qué sienten los detenidos que se encuentran en “la tumba”, ese espacio de reclusión dentro del Sebin, Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, donde no llega el sol. A pesar de esto, asegura, no ha perdido la fe en los hombres.

“Cuando terminó mi secuestro me pregunté: “¿Y ahora qué me toca hacer?” Hubo personas que me recomendaron que fundara una ONG y yo decidí que me dedicaría al servicio en Fe y Alegría. Mi función es ayudarles y yo sé que al educar a los niños de hoy ellos harán el bien y no serán secuestradores. Una vez invitamos a Laureano Márquez a la Escuela Jesús Obrero de Guayana y él se sorprendió por la convocatoria y les dijo a los niños allá que no llevaba nada preparado, así que mejor le hicieran todas las preguntas que quisieran. La primera pregunta fue: “¿Qué hacemos, nos vamos o nos quedamos?” y Laureano respondió que al final esa será siempre una decisión personal, solo que tenían que pensar en el bien que le harán a su familia y a su comunidad y que lo importante es que a donde quiera que vayan mantengan el espíritu de ser venezolano”, relató Velutini.

Quintero, una de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes del mundo, según la más reciente lista de la BBC, dijo que su secreto radica en el sentido de arraigo: “Eso no nace contigo, eso es como querer a un bebé, eso lo vas cultivando día a día. La pertenencia que yo siento a Venezuela, mi amor desbarrancado por ella, surge de la convicción y la fortaleza de saber que tenemos todo para ser el destino turístico de América Latina. Eso lo compruebo, por ejemplo, cuando un indígena piaroa me dice que hasta allá ha llegado el ELN a pedirle espacio para hacer una pista y él se niega porque dice que su familia vivirá del turismo”.

Vaccarella le repreguntó a Quintero. Su duda estaba en cómo promover un turismo con una infraestructura que se cae a pedazos; a lo que esta le explicó: “Nosotros no podemos esperar a que todo pase. A decir, de una manera tonta: “Yo voy a esperar hasta que el gobierno cambie, hasta que el gobierno se vaya. ¡No! Nosotros tenemos que hacer que eso pase. Nosotros tenemos que hacer y hacer y hacer todo el tiempo”, recalcó.

La segunda ronda de preguntas fue más concreta: “¿Qué le aportas al país?” Medina aseguró: esperanza. Díaz habló de la construcción de certezas: “Estamos en resistencia para hacer que esto no nos aplaste. Me hago la idea de que tengo una misión y si no la tengo, me la invento. Hay que crear, innovar, en medio del conflicto”. Guedez sugirió “cortar la cadena de desesperanza” y replicar aquí y en el mundo entero qué somos verdaderamente los venezolanos, sin generar lástima: “Se lo dije incluso al rey de España”, contó. Velutini reiteró la necesidad de servir, sin que esto signifique altruismo o caridad sino deber, y Quintero aseguró que ella se encargaba de mostrar el país entero: “Tenemos que ser los más sabios de nuestro entorno. Prepararnos para ser los mejores guías del mundo. Necesitamos tener a Venezuela en lo más profundo de nuestro ser y recordar que llevamos esa fuerza de los tepuyes adentro”.

Con esa convicción de que llegará un momento en el que el mundo entero querrá visitarnos “por ser un país que no se dejó”, Quintero vaticinó que  a Venezuela la conocerán por sus maravillas. Entonces allí el auditorio completo se llenó de aplausos, de “bravos”, de sonrisas y de abrazos y todos, en un instante, se fundieron en un “Amén”.

El gobierno de Trinidad se hace el loco: "No sabemos de qué hablan"

Este martes, cuando ya hay imágenes de los niños a su llegada a Trinidad y testimonios de las madres y de activistas de derechos humanos, el ministro de Seguridad Nacional Stuart Young sorprendió con declaraciones en las que amenaza con nuevas deportaciones y pone en duda hasta la existencia de los menores de edad venezolanos lanzados al mar