La Unión Europea se le planta a Marruecos en respaldo a España

Los migrantes siguieron lanzándose al agua desde la costa marroquí para sortear a nado un espigón vallado que delimita la frontera, y acceder a suelo español, y por tanto, de la Unión Europea. Pero apenas llegaban eran interceptados por soldados españoles y devueltos a Marruecos.

La Unión Europea se le planta a Marruecos en respaldo a España

Algunos migrantes intentaron este miércoles alcanzar Ceuta, la ciudad de España en el norte de África, pero fueron devueltos a Marruecos, contra quien la Unión Europea elevó el tono asegurando que no se dejará «intimidar» en el tema migratorio.

Desde el lunes 8.000 migrantes, un récord, lograron ingresar en este enclave. El telón de fondo de esta crisis es una disputa diplomática entre Rabat y Madrid, por la asistencia médica prestada por España al líder independentista del Sáhara Occidental, un territorio que Marruecos considera como suyo.

Pero 5.600 de ellos ya fueron retornados a Marruecos, anunció la tarde del miércoles la delegación del gobierno español en Ceuta, que dijo no registrar «nuevas entradas» en las últimas horas, ya que las personas que buscan llegar son devueltas inmediatamente.

Desde el amanecer del miércoles, los migrantes siguieron lanzándose al agua desde la costa marroquí para sortear a nado un espigón vallado que delimita la frontera con Ceuta, y acceder a suelo español, y por tanto, europeo.

Pero apenas llegaban eran interceptados por soldados españoles y llevados a la fuerza a la frontera para ser devueltos, constató una periodista de la AFP. En su mayoría eran hombres jóvenes, que cruzaban a nado con la ropa puesta.

Por la tarde, los grupos de migrantes se redujeron claramente en las inmediaciones de la frontera, del lado marroquí.

En distintas ocasiones intentaron forzar el acceso a la carretera que conduce hasta la frontera, incluso lanzando piedras, pero los policías marroquíes los repelieron, constató AFP.

Poco trabajo

«Hay poco trabajo en Marruecos», explicó Othman, un barbero de 24 años llegado de Tetuán (norte). Y en España «hay trabajo para nosotros», dijo, mientras esperaba su expulsión.

En la playa fronteriza de Ceuta, pequeño enclave de 84.000 habitantes, se podían ver soldados con porras y escudos desplegados. Algunos lanzaron bombas lacrimógenas para evitar acercamientos.

Por la tarde, una veintena de jóvenes intentaron llegar a nado, pero la marina real marroquí les atajó el camino.

España aumentó en las últimas horas la presión diplomática sobre Rabat, un socio clave en el control del flujo migratorio. Así, convocó el martes a la embajadora marroquí para trasladarle su «disgusto» y su «rechazo a la entrada masiva de migrantes marroquíes en Ceuta».

Madrid ha recibido el apoyo y solidaridad de altas autoridades europeas. Este miércoles el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, advirtió que «Europa no se dejará intimidar por nadie» ante la crisis migratoria, en referencia velada a Marruecos.

«Hemos visto ya en los últimos meses algunas tentativas de países terceros (…) de instrumentalizar la migración y eso no lo podemos permitir», subrayó Schinas.

Ceuta «es también una frontera europea y por tanto la falta de control por parte de las autoridades marroquíes no es algo que represente una falta de respeto hacia España, sino también hacia el conjunto de la UE», remarcó en el Congreso el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

Controladas por España durante siglos y reivindicadas por Rabat, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla en el norte de Marruecos son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África. Son habituales puntos de paso de migración irregular.

Sin miedo a reintentarlo

Desde el lunes, una multitud de hombres, mujeres con niños y jóvenes acudieron a la zona ante la relajación de los controles fronterizos.

Incluso algunos quieren volverlo a intentar pese a haber sido ya devueltos, como Osama. «Asfixiado por las bombas lacrimógenas» y «hambriento», este joven «no tiene miedo de volver» a probar, dijo a la AFP.

Rompiendo el silencio que mantenía desde el lunes, Rabat dio a entender que la crisis migratoria estaba relacionada con la hospitalización en España de Brahim Ghali, el líder del movimiento independentista saharaui Frente Polisario, respaldado por Argelia.

«Está claro que España ha privilegiado su relación con el Polisario y Argelia por encima de su relación con Marruecos», señaló en Facebook el ministro de Derechos Humanos, Mustafá Ramid.

«España debe saber que el precio por desacreditar a Marruecos se paga caro. Debe revisar su política, sus relaciones», continuó Ramid.

Comentarios estos criticados por la Asociación Marroquí de Defensa de los Derechos Humanos (AMDH), indignada ante el «uso de menores marroquíes como herramienta de presión contra las autoridades españolas».

Migrantes de Áfricas subsahariana esperan en el pueblo marroquí de Fnideq a la espera de intentar cruzar la frontera entre Marruecos y Ceuta, España. La unión Europea aumenta las presiones al régimen de Rabat. Foto: Fadel Senna/AFP

A su vez, Amnistía Internacional censuró que los migrantes estén «siendo utilizados como peones» en este «juego político» entre Madrid y Rabat.

España insistió en que la decisión de albergar a Ghali obedece a razones «humanitarias».

Su ministra de Exteriores, Arancha González Laya, afirmó este miércoles que Madrid no cambiará su postura respecto al Sáhara Occidental. Mantendrá su neutralidad y respetará las resoluciones de Naciones Unidas sobre esta ex colonia española.