Violencia y pobreza acosan a vecinos del barrio 1° de Mayo en El Cementerio

Secuestros, asesinatos, robo de vehículos, venta de drogas, cobro de vacuna a los comerciantes, toque de queda, así como los enfrentamientos son las situaciones que diariamente tienen que enfrentar las personas que allí habitan.

Violencia y pobreza acosan a vecinos del barrio 1° de Mayo en El Cementerio

El barrio 1° de Mayo, ubicado en la zona de El Cementerio, en Caracas, es uno de los sectores más famosos de la capital de Venezuela, por los altos índices de violencia, por los hechos delictivos que se cometen comúnmente en sus estrechos callejones.

Ubicado en la parroquia Santa Rosalía, del municipio Libertador, en este barrio caraqueño los funcionarios policiales no tenían ningún tipo de acceso, ya que la zona estaba completamente controlada por las bandas delictivas, algunas de ellas comandadas por voluptuosas mujeres que se dedicaban al secuestro de hombres en las tascas y restaurantes  en el este de la ciudad, para luego pedir el rescate en dólares.

Secuestros, asesinatos, robo de vehículos, venta de drogas, cobro de vacuna a los comerciantes, toque de queda, así como los enfrentamientos son las situaciones que diariamente tienen que enfrentar las personas que allí habitan.

En diciembre del año 2015 el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, llevó a cabo por primera vez la llamada Operación Liberación del Pueblo, OLP, operativo policial a través del cual buscaban acabar con las bandas delictivas. Durante las acciones de seguridad, fueron abatidos varios sujetos solicitados, según los vecinos desde que se implementaron estas acciones han bajado un poco los hechos violentos, pero no han sido erradicados. Ahora los vecinos padecen las angustias de otros problemas sociales  como son la mala calidad de los servicios públicos, el desempleo, niños que no van a la escuela, familias en pobreza extrema y la falta de comida.

Cerro arriba

Acompañados por unos líderes comunitarios realizamos un recorrido por el barrio, subimos el cerro. Allí se cuenta con una línea de transporte,  en donde la mayoría de los vehículos se observan dañados. Los carros llegan hasta una loma y de allí hay que subir caminando, por alguno de los callejones que llevan hasta lo más alto del barrio. Nuestro guía tomó el camino ubicado a la derecha, que mostraban una interminable escalera con casas de lado y lado.

Las personas se han acostumbrado al mal olor de los drenajes, por la falta de agua, que llega a la comunidad cada 15 0 20 días, por unas cuantas horas en las que solo se logran  algunos pipotes, lavar algo de ropa y limpiar la casa

Ya en lo alto nuestros guías nos señalan unas casas pintadas de amarillo, rosado y verde manzana,  que fueron restauradas por la Misión Barrio nuevo Barrio Tricolor “en esas viviendas eran que los delincuentes llevaban a las personas que secuestraban y pedían rescate, altas sumas de dinero o dólares según la condición socioeconómica de la víctima. Allí también fueron asesinadas varias personas, a golpes, con tiros  por no tener dinero para pagar su rescate o por que el dinero llegó tarde”, dijo uno de los vecinos.

Seguimos subiendo y nuestros acompañantes nos  señalaban cautelosamente , allí vivía “El Koala”,  aquella casa era de “Piel Canela”, esta era de “Cara de Niño”, entre otros famosos delincuentes de la zona, que se encuentra presos o fueron abatidos en los operativos de la OLP. Algunas de estas casas están abandonadas, otras han sido ocupadas por funcionarios policiales, otras fueron demolidas por ser consideradas los antros de los delincuentes.

A medida que subimos  los caminos se observan más estrechos y deteriorados, al igual que las casas, algunas fabricadas de latón y madera. Llegamos al sector Tres del barrio 1° de Mayo, en donde habitan las familias más necesitadas de todo el sector.

Allí salieron a nuestro paso un contingente de niños, entre los 2 y 10 años de edad,  que no van a la escuela, que están delgados gracias a que tienen que cumplir una dieta obligada por falta de comida en sus casas. Nos dijeron que sus padres salen muy temprano para ver que pueden comprar “anoche no comí nada y hoy solo me he tomado un vaso de agua”, decía una de las niñas mayorcitas, que nos decía que “seguro que vuelven a traer jojotos o plátanos, para comer, mi mamá dice que es lo más barato que encuentra”.

Los otros niños también contaron sus historias, varios señalaron que hace mucho tiempo no comen un buen pedazo de carne o pollo “cuando mi mamá llega a la casa llega peleando, dice que no le alcanza el dinero y que no le llega la bolsa de alimentos”, dijo otro de los pequeños.

Uno de los líderes de la comunidad, afectos al Gobierno del presidente Maduro y  que prefirió mantener su nombre en el anonimato nos señaló “la verdad es que muchos de los padres y representantes desempleados, están mandando a sus hijos a la calle no a pedir dinero, sino a pedir comida. Aquí está aumentando la pobreza, cada día vemos a más personas buscando algo que comer en las bolsas de basura, eso antes no lo veíamos en la comunidad”.

Señalaron que en la escuela de la comunidad ha bajado la matrícula de los niños inscritos, la razón que sus padres no tienen recursos para darles comida, menos para comprar uniformes, útiles o darles para una merienda “Y prefieren dejarlos en las casas, en los ranchos mientras ellos salen a rebuscarse, a mi casa siempre llegan tocando la puerta, pidiendo pan, algo de tomar o cualquier cosa de comer, y lo más doloroso es que tampoco tenemos nada que ofrecerles, todos estamos viviendo al día, ya no hay comida que sobre para regalarla”, dijo otra de las vecinas.

Señalan que han conformado los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, Clap, pero que hasta ahora no han sido beneficiados con las bolsas solidarias de alimentos. “Aquí colocaron uno de esos galpones en donde ofrecen la venta de comida importada de Colombia y Brasil, pero aquí la gente no tiene los recursos para pagar esos costos, tan altos cuando les ofrecieron una bolsa solidaria en Bs. 4.800, con 16 kilos de productos, en estos comercios solo un litro de aceite vale Bs. 3 mil, medio kilo de pasta Bs. 2000 y una harina de maíz la ofrecen en Bs, 1.990, para nosotros eso no es una alternativa de abastecimiento, es una burla”, dijo otro de los molestos vecinos.

Dicen que se han reunido con varias autoridades, que han expuesto sus problemas pero no les han ofrecido respuesta “estamos planificando bajar del cerro y hacer una marcha hasta el Palacio de Miraflores, para que el presidente Nicolás Maduro, conozca nuestra realidad, aquí nos dijeron que después de la OLP, los espacios serían recuperados para la gente, que nos mandaría los programas sociales, que mejorarían la atención al barrio, a los niños,  que pasamos a ser  una zona de prioridad, pero nos mintieron aquí no ha llegado ninguna ayuda, los políticos del Gobierno nos volvieron a caer a coba, nos lanzaron al olvido”, señalo otra de las molestas vecinas.

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