<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Las protestas se intensifican en EEUU pese al toque de queda y las amenazas de Trump

Pese a la pandemia del coronavirus que deja más de 106.000 muertos en Estados Unidos, la muerte por asfixia hace ocho días de George Floyd en Minneapolis cuando era inmovilizado por un policía blanco, llevó a multitudes a las calles, en la mayor movilización en décadas.

Las protestas se intensifican en EEUU pese al toque de queda y las amenazas de Trump

Las protestas por la muerte de George Floyd a manos de la policía se intensificaron más en Estados Unidos ante la indignación que generó la orden del presidente Donald Trump de reprimir una manifestación pacífica y su amenaza de movilizar al ejército. 

Pese a la pandemia del coronavirus que deja más de 106.000 muertos en Estados Unidos, la muerte por asfixia hace ocho días de George Floyd en Minneapolis cuando era inmovilizado por un policía blanco, llevó a multitudes a las calles, en la mayor movilización en décadas.

A cinco meses de las elecciones presidenciales, Trump atizó la crispación tras amenazar el lunes con movilizar al ejército para imponer el orden después de que al margen de las protestas en varias ciudades se registraran disturbios con saqueos. En este sentido, las autoridades de la ciudad ampliaron hasta el 7 de junio el toque de queda en Nueva York, una medida que no se utilizaba desde la Segunda Guerra Mundial, tras los saqueos durante la noche del lunes.

Trump ataca a sus rivales 

El martes por la noche, pese al toque de queda, un multitud seguía congregada frente a la Casa Blanca. «Estamos cansados de ver por las noticias que a la gente la matan de forma habitual (…) esto ha sucedido durante demasiado tiempo», dijo AFP Caleb, un manifestante que lleva cuatro días protestando en Washington, donde el lunes por la noche hubo más de 300 detenciones. 

La ciudad estaba fuertemente custodiada después de que durante el día hubiera protestas espontáneas delante del Capitolio y ante el memorial de Lincoln y dos helicópteros sobrevolaban mientras la policía urgía a los viandantes a cumplir con el toque de queda.

Trump reiteró este martes su amenaza de desplegar al ejército y afirmó que el lunes en la noche Washington «fue el lugar más seguro de la tierra».

El mandatario, que se presentó como el presidente de «la ley y el orden», también guardó salvas para sus rivales y criticó la gestión de la seguridad en Nueva York -donde gobiernan los demócratas- afirmando que cedieron a la «escoria».

Pese a los incidentes y a las críticas del gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, que dijo que la policía y la municipalidad «no hicieron su trabajo», el alcalde de la ciudad, Bill De Blasio, se negó a desplegar a la Guardia Nacional al estimar que la policía puede hacer frente a la situación.

«Discriminación racial endémica» 

En las redes sociales, la etiqueta «Black Out Tuesday» tiñó de negro Twitter, Facebook e Instagram este martes, en tanto las protestas se extendieron a otros países con movilizaciones en París, Tel Aviv, Sídney y Buenos Aires, entre otras ciudades.

En París, por ejemplo, la protesta estuvo dedicada a Adama Traoré, un hombre negro que murió en 2016 tras ser arrestado. «Lo que pasa en Estados Unidos provoca un eco de lo que pasa en Francia», dijo a AFP la hermana del fallecido, Assa Traoré.

Desde Ginebra, la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, señaló que las manifestaciones ponen de manifiesto la «discriminación racial endémica» en Estados Unidos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó «el asesinato de George Floyd» y expresó su pesar por «los actos violentos registrados en el contexto de las recientes manifestaciones como reacción a la violencia policial contra afroamericanos» en Estados Unidos.

Este artículo fue publicado originalmente en The Objective.

Regreso a la normalidad en Medellín: el arte de vivir con fe

En Medellín, Colombia, las autoridades se basan en las bajas cifras de contagios, para asegurar que la ciudad está lista para volver a una normalidad vigilada aún con el coronavirus presente. En palabras cristianas: regresar a los centros comerciales, iglesias y bares. Pero en la práctica, el éxito de esta normalización recae en los ciudadanos y lo visto en las primeras semanas no invita al optimismo