Las vueltas que da la vida: de ministro a repartidor en cuestión de meses

Sayed Sadaat, de 50 años, fue ministro de Comunicaciones del gobierno afgano. Ahora, como emigrante en Alemania, se gana la vida sobre una bicicleta en las calles de Leipzig, como mensajero de una empresa de delivery

Las vueltas que da la vida: de ministro a repartidor en cuestión de meses

En Afganistán fue ministro del gobierno hasta 2018. Después, consultor de una importante empresa de telecomunicaciones. Ahora, en Alemania, Sayed Sadaat se gana la vida en bicicleta repartiendo comida a domicilio.

La jornada es de seis horas de lunes a viernes, a distribuirse desde mediodía hasta las 10 pm si es fin de semana. Sayed lleva un uniforme de color naranja chillón, característico de su empresa, y la mochila grande y cuadrada donde transporta los pedidos de sus clientes.

“No hay que tener vergüenza. Es un trabajo como cualquier otro”, explica a AFP en las calles de Leipzig, en el este de Alemania.

“Si hay empleo, es que hay cierta demanda y alguien debe satisfacerla”, reflexiona Sayed a sus 50 años.

Sayed Sadaat durante la conversación con AFP. Foto JENS SCHLUETER / AFP

Sin embargo, la transición fue dura para él. Su historia puede servir de advertencia a los miles de afganos recientemente evacuados por las fuerzas alemanas tras la llegada al poder de los talibanes.

O para aquellos que pueden llegar por sus propios medios en contingentes todavía mayores en los próximos meses o años.

La barrera del idioma

Los afganos son, desde hace años, el segundo grupo más numeroso de migrantes en Alemania detrás de los sirios, con unas 210.000 demandas de asilo presentadas desde 2015.

El ex ministro Sayed Sadaat llegó meses antes del hundimiento del gobierno de Kabul frente a los talibanes. Entre 2016 y 2018, había ocupado el ministerio de comunicaciones del país.

Dejó el puesto porque estaba harto de la corrupción dentro del gobierno. Encontró trabajo como consultor en el sector de las telecomunicaciones, explica.

En 2020, la seguridad empezó a deteriorarse. “Decidí marcharme”, indica.

Aunque tiene las nacionalidades afgana y británica, se decantó por instalarse en Alemania a finales de 2020. Lo hizo justo antes del Brexit.

En su opinión, la economía alemana, la más potente de Europa, le brinda mayores oportunidades en su sector.

Pero sin hablar alemán es difícil encontrar trabajo. Y la pandemia del covid-19 y las medidas de confinamiento no le facilitaron el aprendizaje.

Ahora dedica a este idioma cuatro horas diarias, antes de salir con la bici para repartir a través de la empresa Lieferando.

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El ex ministro dedica cuatro horas diarias a aprender alemán. Foto JENS SCHLUETER / AFP

Cobra 15 euros por hora (17,7 dólares), un salario modesto aunque sea bien superior al salario mínimo en Alemania (9,50 euros, 11,2 dólares). Él asegura poder cubrir sus necesidades.

Al estar considerado como ciudadano británico, Sayed no puede solicitar el estatuto de refugiado ni las prestaciones pertinentes.

El exministro, que no quiere hablar de su familia en Afganistán, no se arrepiente de su decisión.

Un “mientras tanto”

El puesto de repartidor “es para un periodo limitado, hasta que encuentre otro empleo”, afirma. Un “mientras tanto” que la pandemia y la crisis ha alargado por varios meses.

Sonriente, celebra que le ha servido para ponerse en forma. Recorren alrededor de 1.200 kilómetros en bicicleta cada mes.

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Sayed Sadaat, exministro de Comunicaciones de Afganistan, es repartidos en Leipzig. Foto JENS SCHLUETER / AFP

Con la retirada de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, Sayed piensa que podrá ser útil en Alemania.

“Puedo aconsejar al gobierno alemán y tratar que el pueblo afgano saque provecho, porque puedo dar una imagen realista del terreno”, asegura.

Por ahora, sin embargo, no dispone de contactos, con lo que la prioridad sigue siendo el reparto a domicilio.

Su jornada acaba de comenzar y en su teléfono móvil empiezan a entrar los primeros pedidos.

“Ahora me tengo que ir”, se despide antes de perderse bajo la lluvia hacia la primera entrega del día.

 

Imágenes: Jens Schlueter Agencia: Hui Min NEO