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Lealtad ideológica y grupos de poder frenaron cambios en altos mandos militares

Aunque son pocos los cambios que se hicieron en el Alto Mando Militar; la lealtad ideológica, la prudencia y los intereses de grupos de poder se impusieron para sostener una línea de mando que se ha cohesionado a partir de los sucesos del 30 de abril para frenar la fractura interna y mantener a Nicolás Maduro en el poder, pero bajo la cercana vigilancia de Diosdado Cabello

Lealtad ideológica y grupos de poder frenaron cambios en altos mandos militares

La crisis a lo interno de la Fuerza Armada Nacional que se puso de manifiesto durante los pronunciamientos del 30 de abril ha seguido su dinámica con dos parámetros: uno es la profundización de la vigilancia y persecución de militares disidentes o sospechosos y el segundo aspecto es respetar los acuerdos de los grupos de poder para mantener cohesionado los altos mandos alrededor de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

A pesar de que el general Vladimir Padrino López, se había revelado como uno de los negociadores con Estados Unidos para la salida de Maduro con la frase que quedó impresa: “Me querían comprar” y las confesiones de los principales voceros de Washington que se negaron a aceptar las altas aspiraciones de las tres cabezas de las negociaciones, en un juego de prudencia, Maduro y su grupo han optado por mantenerlo como su ministro de Defensa, entendiendo que todavía conserva una fuerte influencia en la cúpula militar. Igualmente han ratificado al almirante en jefe Remigio Ceballos como Comandante Estratégico Operacional (CEO), una pieza clave debido a que se le atribuye cercanía al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Padrino López es el oficial que ha durado más tiempo en el cargo de ministros de la Defensa, con cinco períodos consecutivos, durante los 20 años del chavismo en el poder.

Hasta hace unos días, los observadores daban como candidato a la delicada posición al almirante Ceballos, un oficial altamente politizado, quien fuera designado como orador de orden en los actos del 5 de julio en la ANC en la que resaltó: “La estrategia política Bolivariana avanza porque tenemos moral, la unión cívico militar nos permitirá ganar la guerra híbrida que se cierne sobre nuestra Patria; nosotros venceremos bajo el Comando de nuestro Comandante en Jefe, Nicolás Maduro”. Un discurso que emitía el alto oficial de la Armada, poco tiempo después que se conociera el asesinato a manos de militares, de un compañero de su componente, el capitán Rafael Acosta Arévalo, víctima de severas torturas.

Es de recordar que durante los sucesos del 30 de abril, una de las cabezas del movimiento era el jefe de inteligencia, el general Manuel Cristopher Figuera y luego de su salida, ese mismo día, la presión interna obligó a Maduro a llamar de nuevo para ese cargo al general Gustavo González López, a quien, en octubre de 2018 había sido destituido de ese cargo, por interceptar la caravana presidencial. González López, regresó a su cargo ese mismo día de abril, y se le identificó igualmente como un hombre de confianza de Diosdado Cabello. A partir de ese momento, las tímidas medidas para contener la disidencia militar de ese día, se hizo más intensa en horas de la tarde con acciones que llevaron a prisión en esa primera fase a 233 personas, la mayoría militares. “Maduro es prisionero de grupos de poder” señaló Cristopher Figuera desde el exilio en su primera declaración.

La prudencia de mantener a Padrino López quedó de manifiesto en esas ratificaciones, como lo destaca la analista Sebastiana Barraez: “De nada sirvieron las campañas y los lobby que tanto el almirante en Jefe Remigio Ceballos como el mayor general Jesús Suárez Chourio (quien salió de la Comandancia del Ejército) hicieron para tratar de coronar en el Ministerio de Defensa. Otra vez Padrino López demuestra que sigue siendo necesario para la Revolución Bolivariana hasta el momento en el que Maduro sepa que puede prescindir de él sin que se mueva la frágil estructura de la Fuerza Armada”.

MG Alexis Rodríguez Cabello

El mayor general Alexis Rodríguez Cabello, en su cuenta de Twitter se identifica como: “Bolivariano, Chavista y profundamente creyente que el socialismo es el camino para el desarrollo del hombre”.

Fue comandante general de la Zona Operativa de Defensa Integral Capital (ZODI), cuyo comando se encuentra en Fuerte Tiuna. Es decir es el comando con mayor responsabilidad en la defensa de la región capital y del Presidente de la República. También fue comandante de la Guardia de Honor, que es otra de las áreas que tienen la mayor responsabilidad en la defensa del Presidente. Estuvo en ese cargo cuando Maduro llegó a Miraflores. Pertenece a la promoción “General de Brigada Tomás Montilla” de 1987, la misma de Diosdado Cabello, presidente de la ANC.

Rodríguez Cabello ha demostrado su fidelidad ideológica con la revolución en toda su trayectoria. Un ejemplo de ello es que además de sus tareas propiamente militares al frente de la REDI Capital, suele realizar jornadas ideológicas de formación “militar y antiimperialista” a civiles de las distintas parroquias de la región capital.

Es de recordar que la cohesión interna de la Fuerza Armada, para la defensa y protección del gobierno chavista-madurista, ha descansado en unos 500 generales en donde las guarniciones de la capital juegan un rol fundamental. Un pronunciamiento militar para derrocar al jefe del Gobierno, tendría que necesariamente contar con una parte mayoritaria de las guarniciones que protegen a la capital. De allí que sus comandantes deben ser militares probados en lo ideológico y en los intereses comunes de los altos jefes de la revolución.

El control militar de la región central y la capital está en manos de 8 generales, 18 coroneles, 30 comandantes y cuadros medios de los batallones, de allí que las designaciones presidenciales en estos cargos, ya no responden a la capacidad y nivel de los aspirantes sino a la lealtad en los dos aspectos antes indicados: lealtad ideológica, e intereses comunes. Por lo cual quien arriba al Comando del Ejército, se coloca como uno de los más importantes jefes de la cúpula militar.

Durante los sucesos del 30 de abril la REDI Capital jugó un rol determinante en el apoyo a Nicolás Maduro.

MG Mario Enrique Zavarse Pabón

Designado por Nicolás Maduro como Comandante de la Guardia Nacional Bolivariana, este oficial viene de ser comandante de la Región de Defensa Integral de Occidente (REDI), jefe militar del Estado mayor de la Batalla Económica y comandante del Comando de Zona número 43 de la GNB, del Distrito Capital.

En su trayectoria destaca cuando fue nombrado comandante del Comando Regional Número 5 en el Distrito Capital de la GNB, en mayo de 2014, a quien le correspondió dirigir la fuerte represión que se produjo por las protestas de ese año que dejaron numerosos fallecidos, heridos y detenidos. A juicio de la directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, la designación de Zavarse Pabón y la ratificación del mayor general en la Dirección de Contrainteligencia Militar, el MG Iván Hernández Dala, demuestran cómo se premia la violación de los Derechos Humanos.

En opinión de Sebastiana Barráez, el nuevo comandante de la GNB, el MG Fabio Enrique Zavarce Pabón, “es uno de los oficiales radicales, con manifiesta simpatía con el líder del “Colectivo La Piedrita” y sin duda se va a sentir en la institución un cambio de actuación ante protestas y manifestaciones.

En sus actuaciones públicas ha mostrado abiertamente su lealtad a la causa política de la revolución con mensajes políticos señalando: “Estamos hombro a hombro con nuestro pueblo defendiendo el legado de nuestro comandante Hugo Chávez, defendiendo a nuestro presidente legítimo y constitucional, Nicolás Maduro; defendiendo la Constitución, la ley máxima que nos obliga a andar por el carril”.

Es de resaltar cómo durante el desfile del 5 de julio se ratificó y reforzó el mensaje político de la alianza militar con el poder político y la exigencia de lealtad de parte de Maduro.

San Miguel describió la jornada como un evento en el que se destacaron lemas políticos partidistas “somos socialistas, antiimperialistas y también chavistas” y “esta es la milicia en revolución”. El desfile alcanzó su cénit de alto nivel de contenido de partidización política, ratificándose una vez más el desconocimiento a la Constitución, que prohíbe estos comportamientos en el seno de la Fuerza Armada Nacional”.

G Manuel Gregorio Bernal Martínez

Este militar, que cuenta con credenciales de haber pertenecido a la conspiración del 4 de febrero ocupaba el comando de la REDI de Los Andes. Otra credencial importante es haber sido sancionado por el Departamento de Estado de EEUU por violaciones a los derechos humanos.

El 19 de enero de 2014 fue designado como director del Sebin. Recién estrenado en ese cargo le tocó enfrentar la ola de protestas de ese año y en especial destacó su actuación cuando ocho funcionarios de ese cuerpo estuvieron involucrados en los disparos a los manifestantes del 12 de febrero de 2014 donde cayó asesinado el estudiante Bassil Da Costa, quien intentaba escapar de la fuerte represión que se desataba en la avenida Universidad, en el centro de Caracas. Luego de esos sucesos fue destituido del cargo, pero ese episodio no detuvo su carrera. El vínculo cercano que había conseguido con el propio Chávez y luego con Maduro le permitieron seguir su carrera ascendente, a pesar de pertenecer a la promoción Manuel Manrique en el puesto 55 entre 120 graduados. El 30 de marzo de 2018 también fue sancionado por el gobierno de Panamá al ser considerado de alto riesgo por blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva.

En sus mensajes no deja de utilizar el lenguaje con carga ideológica a favor de la revolución: “Emitimos nuestro verdadero sentimiento patriota, bolivariano y chavista” y utilizando en comunicados antiimperialistas el lema: “Leales siempre, traidores nunca”. Desde la región del Táchira, durante los acontecimientos en el Puente Internacional de Las tienditas señaló: “Somos garantes de la paz y la convivencia y eso se demuestra con la tribuna antiimperialista instalada en el puente binacional”.

De modo que el cuadro de la cúpula que protege a Maduro se blinda con figuras leales frente a las presiones internacionales que buscan obligarlo a producir un cambio en el país a través de lecciones libres y el descontento interno, tanto en la Fuerza Armada nacional como el propio partido oficialista (PSUV) en donde algunas piezas se mueven para desplazarlo. Un conflicto interno que puede estallar de un momento a otro.

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