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¡Lennon tenía razón!

En algunas oportunidades Ricardo Adrianza ha sido cuestionado cuando ha manifestado su identificación con el deseo de Lennon plasmado en su canción, Imagine: “Imagina que no hay países, no es difícil hacerlo”

¡Lennon tenía razón!

Nunca fui fanático de los Beatles, pero admito la incuestionable influencia que tuvo este grupo en la música y en la historia. John Lennon era uno de sus principales artífices, ¡era un soñador!

Hago referencia a Lennon, ya que al escuchar recientemente su memorable canción Imagine, me llevó a reflexionar sobre la vigencia de su mensaje en los tiempos que vivimos.

En algunas oportunidades he sido cuestionado –en conversaciones informales– cuando he manifestado mi identificación con el deseo de Lennon plasmado en su canción, Imagine, cuando expresa: “Imagina que no hay países, no es difícil hacerlo”. Esta simple evocación, acompañada por una melodía sublime, nos invita a acoger esa idea como un sueño alcanzable. ¡Y pensar que hoy es una realidad!

Sin quererlo, el mundo entero se ha unido en una sola cruzada para combatir los efectos nefastos de un enemigo invisible – pero implacable, que ha traído dolor a miles de familias y que cobra vidas, reclamando justicia ante tanta insensatez de muchos que miran la vida de manera perversa. De allí mi conclusión: ¡Lennon tenía razón!

Esta “cruzada” ha sido protagonizada por valientes médicos y personal de enfermería, investigadores, científicos e intelectuales del mundo, que se han vestido de héroes para combatir un enemigo silencioso que no conoce de banderas ni tiene preferencias.

Si bien esto ha funcionado así para beneplácito de quienes habitamos este planeta, esta cruzada mundial ha sido promovida por una calamidad que al momento de escribir esta nota tiene en su palmarés 675.060 muertes y más de 17.300.000 casos confirmados. Y esto precisamente es lo que me lleva a la reflexión.

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¿Por qué apostar a la unión en medio de una pandemia y no propiciarla siempre? Es imperativo, desde mi punto de vista, llamar la atención de los líderes mundiales más influyentes que permita construir un mundo más humano y más accesible para todos. Un mundo que nos abra la posibilidad de entendernos como seres humanos, a pesar de las diferencias culturales y religiosas, y que se erija “como uno solo” como menciona una estrofa de la canción.

Imaginemos por un momento compartir los espacios del mundo, de la forma como transcurren los juegos olímpicos, por decir un ejemplo. Lennon era un genio y miraba más allá cuando nos decía: “Imagina a todo el mundo viviendo la vida en paz. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno solo”. Hermoso, ¿no?

Rezo a diario –y les ruego que también lo hagan– porque despertemos de esta pesadilla en un mundo más justo. Que honremos el dolor y sacrificio de hombres y mujeres que exponen sus vidas a diario. Que honremos el dolor de tantas familias que han perdido a sus seres queridos ante los embates de esta pandemia, sin precedentes recientes.

Ojalá valoremos la importancia de todas las lecciones que nos deja esta pandemia sin buscar culpables, haciendo valer ese dicho de que los “buenos somos más”. Que reconozcamos nuestra debilidad ante la fuerza de la naturaleza. Que seamos más humanos e integremos al más necesitado. Que refrendemos el enunciado de que la felicidad plena se alcanza al hacer feliz a los demás. Que nos comportemos como un gran equipo, pues el virus ha hecho mella en cada ser humano sin importar el color de su piel, nacionalidad, o su estatus social.

La vida pasa muy rápido. Como dicen en España, solo son dos días. El día en que naces y el día en que mueres. Entonces, lo inteligente es disfrutar cada uno de los días extras que nos regala el camino de la vida.

Si lo pensamos mejor, la pandemia también nos dejará momentos inolvidables. En mi caso, me preparo para recibir la bendición del nacimiento de mi segundo nieto, ¡y eso es maravilloso!

Haz el bien y agradece profundamente lo que tienes y te hace feliz. Abraza y cuida a tu familia. Llama a un amigo del que tienes tiempo sin saber. Incluso, llama a aquellos que se alejaron de ti por alguna razón. Hazlo ahora, pues mañana puede ser demasiado tarde.

Tal vez soy un soñador –como Lennon– pero no soy el único. “Espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo sea como uno solo”.