Líbano, tres meses de protestas inéditas que iniciaron por Whatsapp

Las protestas en Líbano continúan. El movimiento contra toda clase de política inició tras el anuncio del impuesto a las llamadas por whatsapp

Líbano es escenario desde hace tres meses de un movimiento contestatario sin precedentes contra toda la clase política, considerada corrupta e incompetente, y su capital Beirut registró el sábado por la noche violentos enfrentamientos.

A continuación, sus principales etapas:

El impuesto WhatsApp

El 17 de octubre, el gobierno anuncia una tasa a las llamadas efectuadas vía WhatsApp. Este impuesto extra en un país con la economía exhausta hace estallar la cólera de los libaneses.

«El pueblo reclama la caída del régimen», gritan los manifestantes mientras queman neumáticos y cortan las calles en varias ciudades del país.

El gobierno renuncia poco después a aplicar la tasa, pero miles de personas de todos los rincones de Líbano continúan manifestándose.

Barricadas

El 18, escuelas, universidades, bancos e instituciones públicas cierran.

En Beirut, fuerzas del orden intervienen empleando gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. Decenas de personas son arrestadas.

Al día siguiente, decenas de miles de libaneses se reúnen en Beirut, Trípoli (norte), Tiro (sur) y Baalbeck (este). Muchas carreteras principales son bloqueadas con barricadas.

El jefe del partido de las Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, anuncia la dimisión de sus cuatro ministros.

Pero el eslogan «Todos quiere decir todos» pronto empieza a ser coreado por los manifestantes, en alusión al conjunto de la clase política, prácticamente la misma desde hace décadas.

El 20, la movilización culmina con centenares de miles de manifestantes.

El 25, tienen lugar en Beirut disturbios entre manifestantes y partidarios del movimiento chiita Hezbolá, enfurecidos por los eslóganes dirigidos a su líder, Hassan Nasrallah. Escenas similares ocurren en Nabatiyé y Tiro (sur).

Hariri dimite

El 29 se dan nuevos enfrentamientos en Beirut, donde decenas de asaltantes destruyen las tiendas de los manifestantes.

Saad Hariri y su gobierno dimiten, provocando escenas de júbilo. Pese a su salida, Hariri es el encargado de despachar los asuntos ordinarios hasta la formación de un nuevo gobierno.

El 31, escuelas y universidades retoman las clases, pero centenares de manifestantes vuelven a ocupar grandes arterias para reclamar una renovación completa de la clase política.

El 3 de noviembre, varios miles de personas invaden las calles de Beirut y otras ciudades, horas después de una movilización masiva de partidarios del presidente Michel Aoun.

En los días que siguen, se bloquean administraciones públicas y se cierran gasolineras. Los libaneses colapsan los supermercados, lamentando la subida de precios y la escasez de productos.

El 12, el presidente Aoun propone un gobierno integrado por expertos y representantes de los partidos, pero la ciudadanía

reclama un gabinete formado exclusivamente por tecnócratas independientes.

«Si en el seno del Estado no hay nadie que les convenza, que emigren», lanza Aoun, atizando la cólera.

Un hombre es asesinado al sur de Beirut, segunda víctima mortal relacionada con el movimiento desde la muerte de un joven al inicio de las protestas.

El 19, Michel Aoun dice estar abierto a la idea de un gabinete que incluya a miembros del movimiento contestatario.

No hay ayuda sin reformas

El 11 de diciembre, los principales apoyos internacionales de Líbano, reunidos en París, supeditan toda ayuda financiera a la puesta en marcha de un gobierno «eficaz y creíble», que emprenda reformas «de urgencia».

Saad Hariri solicita al día siguiente la ayuda del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

La situación económica, de por sí muy precaria, se agudiza con restricciones bancarias y falta de liquidez.

Disturbios

El 14, decenas de personas resultan heridas en los disturbios de Beirut, entre los más violentos desde el inicio de las protestas en que las fuerzas de seguridad emplean el lanzamiento de balas de goma.

Al día siguiente, nuevos episodios de violencias nocturnas entre manifestantes y policías, cerca del Parlamento, dejan decenas de heridos.

El 16, la designación de un nuevo primer ministro se aplaza por segunda vez en una semana.

Hasan Diab primer ministro

El 18, Saad Hariri afirma que no será candidato.

Al día siguiente, Hasan Diab, ex-ministro y universitario, es nombrado primer ministro, pero el apoyo brindado a su candidatura por Hezbolá y sus aliados provoca ira en una parte de la opinión pública, especialmente entre los sunitas pro-Hariri.

Diab afirma querer formar un gobierno de «tecnócratas independientes» y pide a los manifestantes que le den «una oportunidad».

Violentos choques en Beirut

El 11 de enero, se reanudan las manifestaciones tras una pausa por las fiestas de fin de año.

Los días 14 y 15, la capital es el escenario de violencias nocturnas y varios bancos son vandalizados.

El 17, manifestantes bloquean rutas y el 18 por la noche, al menos 377 personas, entre manifestantes y policías, resultan heridas en Beirut en enfrentamientos de una violencia inédita desde el inicio de la protesta.