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Llegó el lobo: se acelera coronavirus en Venezuela

Venezuela ya vive una rápida expansión del nuevo coronavirus, en línea con las predicciones de especialistas que esperaban un pico de casos entre julio y septiembre. La estrategia de cuarentenas radicales de siete días seguidos de siete de apertura no es muy razonable, a juzgar por las evidencias y opiniones expertas.

Llegó el lobo: se acelera coronavirus en Venezuela

Tal como habían advertido desde hace meses reconocidos especialistas, Venezuela está entrando en la fase exponencial de propagación del nuevo coronavirus que provoca la seria enfermedad respiratoria COVID-19. Los gremios médicos y de salud piden ayuda humanitaria urgente para enfrentar la epidemia.

Este lunes se prolongará por otra semana una supuesta “cuarentena radical” en algunos estados, como medida de prevención adoptada por el régimen de Nicolás Maduro para combatir la pandemia. Pero todo apunta a que ya es demasiado tarde.

Esa cuarentena que permite abrir de forma selectiva una parte de los servicios de la economía, de radical no tiene nada, constataron esta semana periodistas, activistas sociales y testigos en pueblos y ciudades del país.

Vaya y venga

En los siete días terminados este domingo, los venezolanos fueron obligados a mantener un confinamiento «radical», tras vivir días de relajamiento en el contacto social. Esta estrategia alterna de dudosa efectividad es la fórmula encontrada por el régimen chavista para atacar la pandemia. Hasta el domingo 22 de junio, cuando comenzó esta estrategia, el país contaba 3.918 casos, según las dudosas cifras oficiales.

Este sábado 27, los voceros del chavismo anunciaron 351 nuevos casos positivos, para un total de 5.130. La cifra siguió subiendo el domingo, cuando se reportaron 167 nuevos casos.

Se trató de un fuerte incremento en la curva de contagio de 1.379 casos durante una semana de supuesta radicalización.

Esta sola semana sumó una quinta parte de todos los casos del coronavirus contabilizados en las 12 semanas que lleva el confinamiento iniciado el 16 de marzo.

Este domingo 28 de junio el gobierno anunció otros 176 nuevos casos en 24 horas, 39 de contagios nacionales y 128 de personas que venían del exterior de Venezuela.

También reportó dos nuevas muertes, una en Zulia y otra en el Distrito Capital (Caracas).

Según el ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, de los 5.297 casos de COVID-19 contados en Venezuela, ya el 31% de los pacientes se ha recuperado.

De los 3.605 casos activos, 2.962 pacientes están en hospitales, 593 en dispensarios CDI, 46 en clínicas privadas. Van 44 personas muertas por la enfermedad, dijo.

Cifras en duda

«La situación nuestra en el Zulia es alarmante. Tenemos cinco colegas fallecidos en el servicio por contagio y cuatro en unidades de cuidados intensivos, con 47 enfermos. Ese es el registro  que nosotros llevamos. Pero cuantas muertes ciertamente habrá en las comunidades. ¿Cómo es que Venezuela tiene esa cifra de muertes tan baja y nosotros solamente los médicos tenemos cinco en una semana?», dice en un mensaje de voz enviado a sus colegas la doctora Daniela Parra, profesora de la Universidad del Zulia y presidenta del Colegio de Médicos del estado Zulia.

«Se está jugando mal con las cifras, hay un subregistro importante y criminal», dijo.

«Necesitamos ayuda humanitaria, como es posible que los médicos estén trabajando sin protección personal en el 80, a 90 por ciento de los hospitales y ambulatorios urbanos y rurales? Apenas con una macarilla que les dan para una guardia de 24 horas», se preguntó.

No hay recurso de protección como alcohol, agua, salas sanitarias, de descanso. Hay solo siete camas operativas en el hospital universitario y no funcionan los equipos de imágenes de diagnóstico, advirtió.

«Me siento impotente. Uno no tiene más nada que hacer», dice.

En otros hospitales públicos aumentan las deserciones de trabajadores de salud, enfermeros y hasta médicos, según testimonios que circulan entre estos profesionales. Muchos tienen miedo de quedar aislados de sus familias en caso de resultar contagiados.

Alcaldes alertan

En un reciente foro en la plataforma Zoom con un grupo de los periodistas más reconocidos de Venezuela, los alcaldes opositores de Caracas volvieron a agitar las banderas de alarma: las perspectivas son malas respecto al futuro inmediato.

«Hay mucha gente saliendo a la calle sin protección: les dicen lávate las manos, pero no hay agua, no hay jabón y mucha a gente tiene un solo tapaboca. Este es un país que no está protegido contra este coronavirus y si bien parece esta pegando ahora en Venezuela, puede causar una verdadera pandemia en este país», dijo José Antonio «Josy» Fernández, el alcalde del municipio Los Salias, en las montañosas afueras de la Gran Caracas, que tiene 100.000 habitantes registrados y el 40% ya fuera del país.

Los hoteles de la carretera panamericana, en la vía hacia San Antonio, eran conocidos como nidos de amor furtivo.

Hoy son centros de reclusión de personas sometidas en cuarentena como sospechosas de portar el coronavirus.

Ni los dispensarios llamados CDI, ni los hospitales están condicionados para atender bien a los pacientes, denuncia Fernández. Tampoco tienen infraestructura adecuada los hoteles.

Confinados

«Puede haber mas de 400 personas en diferentes hoteles del estado Miranda pasando muchísimo trabajo porque la comida cuando llega está en pésimas condiciones. Me preocupa el futuro, con esta hiperinflación y la crisis, la gente no tiene ahorros para mantenerse guardada», dijo al observar que en Venezuela tener una nevera bien surtida es un lujo que puede permitirse una ínfima minoría.

Estos municipios son el reflejo de lo que ocurre en Venezuela, señaló en ese encuentro.

«Esto se va a complicar. Si en España pasaron de 27.000 las personas fallecidas…ese que es un país estable, con un gobierno que los ayuda…Acá te mandan (a las familias) una cajita con dos kilitos de arroz, un aceitico y un atún» enlatado, alertó.

En efecto, la única medida asistencial concreta que tiene el chavismo para las familias más pobres es la entrega de alimentos básicos, en fechas indeterminadas. Son las famosas cajas de alimentos racionadas por el partido socialista, las llamadas Clap.

«Este es un gobierno nefasto que cuando sale en cadena nacional parece que estuviera gobernando Narnia y ha hecho de este país un país de miseria  y de pobreza”, dijo Fernández.

Virus al paredón

Desde el lunes pasado Caracas fue prácticamente militarizada, con puntos de control de guardias nacionales armados con equipos de guerra. Las entradas a la ciudad, incluyendo el paso por la carretera panamericana, fueron bloqueadas con barreras de metal y unidades de la Policía Nacional y la tenebrosa fuerza de exterminio Faes recorrían algunas barriadas para conminar a la gente que regresara a sus casas, constataron periodistas en la calle.

Venezolanos en Cololombia

Cerca de 500 venezolanos esperan que el Gobierno de Colombia les ayude a llegar a la frontera. El chavismo culpa a los retornados por la expansión del coronavirus.

Ese es el esquema que se prolongará al menos una semana más, según anunció el sábado 27 Delcy Rodríguez, la vice presidenta de Maduro.

Para frenar el avance de la pandemia de este coronavirus se evitará «la circulación por las principales autopistas y carreteras» de diez estados. También cierran el metro de Caracas y el ferrocarril de los Valles del Tuy, el único tren del país, en ciudades dormitorio del estado Miranda.

Se implementarán «barreras especiales de contención» en el Distrito Capital y los estados Miranda, Vargas y Aragua (vecinos de Caracas).

En Lara, Trujillo, Apure, Táchira, Zulia, fronterizos con Colombia, y Bolívar, limítrofe con Brasil también permanecerán estas barreras.

En los puntos de control, conductores deben mostrar un salvo conducto que los acrediten como trabajadores de sectores prioritarios. También deben hacerlo quienes usen el poco transporte público disponible.

Esos sectores exceptuados de las restricciones totales son los de suministro de agua, electricidad, telecomunicaciones, gas, medicamentos y alimentos.

Las restricciones a la circulación entre municipios y estados comenzaron el 16 de marzo. La ya postrada economía venezolana fue confinada, con el cierre del comercio formal y de actividades clave.

Sin embargo el abastecimiento de alimentos se ha mantenido estable, en un país donde la crónica escasez fue aliviada gracias a una casi total apertura a las importaciones acompañada de liberaciones de precios.

Mirar para otro lado

Aun en medio de lo que el gobierno llama una cuarentena radical, es fácil constatar el alto tráfico en autopistas y calles de Caracas. También es vibrante la actividad informal especialmente en parroquias, comunidades y barriadas populares como Catia y Petare, en Caracas. Unidades de transporte público circulan abarrotadas. El mismo domingo 21 de junio, día del padre, periodistas constataron una intensa actividad en calles de barriadas, donde las familias celebraban con los vecinos.

distanciamiento social

El gobierno autorizo reabrir los centros comerciales durante siete días el 15 de junio. (Foto. Daniel Hernández/El Estímulo) 

Durante toda la semana, en vecindarios populares las calles cobran durante la pandemia una mayor actividad comercial y social, en medio de las restricciones al desplazamientos y cierres de espacios confinados y centros de reuniones.

Baruta tiene 400.000 habitantes y es uno de los municipios del sureste del país donde viven familias que pertenecían a la extinta clase media antes del colapso de la economía. Allí se han detectado muchos de los casos de COVID-19 que entraron en las estadísticas.

«Fuimos el municipio de más casos de coronavirus (unos 50), por personas que venían entrando desde España, México, Europa en general. Ha sido muy estresante la situación y el como manejar el coronavirus. Si uno declara cualquier cosa se lo llevan preso, lo persiguen», dijo el alcalde de Baruta, Darwin González, en el mismo encuentro con periodistas.

La economía informal es particularmente fuerte en Venezuela, y mucha gente no puede darse el lujo de permanecer en sus casas sin producir, o sin intentar buscar el sustento de alguna forma, coinciden especialistas en declaraciones a periodistas y en sus cuentas en las redes sociales.

Leer el futuro

Este relajo contrasta con las advertencias de médicos, expertos sanitaristas e instituciones privadas de salud. También contrasta con las propias proclamas del gobierno, que en las primeras semanas llegó afirmar que Venezuela es uno de los pocos países del mundo que había controlada la pandemia.

“Hay una posibilidad muy real, muy real, de que ocurra lo que en otros países y debemos cortar la cadena de contagios”, dijo por su parte el alcalde del municipio El Hatillo, Elias Sayegh.

Pero el problema no es solo la pandemia del coronavirus, sino también la crisis económica, de salud, la falta de teléfonos, de agua, de Internet.

“Todo eso hace la situación mucho peor. Al final es una crisis humana, un padecimiento para ciudadanos que no tienen ingresos y está metidos en la casa», agrega.

Los hospitales públicos de Venezuela están entre los peores de América para la atención de pacientes de COVID-19, según denuncia gremios médicos, activistas de derechos humanos y políticos de la oposición.

En mensajes de voz que circulan con mayor intensidad en las últimas horas por redes sociales como WhatsApp, y en sus cuentas en redes sociales, los médicos denuncian las pésimas condiciones de los hospitales públicos y el creciente número de muertes entre médicos y sanitaristas.

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«La proyección, visto lo que esta ocurriendo y ha ocurrido, va a ser muy dura en los próximos días. Responsablemente debemos actuar para que no se propague más como se ha propagado. Hay muchas personas positivas (con el virus) y no lo sabemos. La proyección la veo delicada no solo en el área metropolitana, sino en todo el país», advirtió Gustavo Duque, el alcalde de Chacao, el antes acomodado municipio caraqueño que simboliza el auge y caída de la economía y la sociedad de Venezuela.

Julio a septiembre

Hace exactamente un mes, cuando las cifras del chavismo hablaban de mil casos con 10 muertos, el doctor José Esparza, un epidemiólogo venezolano de talla mundial, conversó vía Zoom con periodistas venezolanos  y advirtió lo que vendría.

A menos que los venezolanos perteneciéramos a una especie animal diferente, no hay razones para creer que por aquí la epidemia del COVID-19 causada por el este coronavirus será más gentil que en otros países, resumió.

«Es muy grave, cuando no existe transparencia en la información epidemiológica no se pueden implementar medidas razonables de control de las epidemias», advirtió.

Si se infecta el 10 por ciento de la población venezolana con este coronavirus «no es de extrañar».

«Uno llega a la conclusión de que va a producir una altísima mortalidad. La respuesta dramática y rápida a esta pandemia es evitar que el virus se disemine», advirtió.

A finales de mayo, cuando habló con los periodistas venezolanos, Esparza advertía que cuando el virus comenzara a circular libremente podría producir una ola.

«Es una situación muy peligrosa. Se empieza a ver un aumento exponencial. La epidemia va en ascenso, con más casos en la última semana que en los últimos tres meses», dijo entonces.

«El pico puede llegarse entre julio y septiembre», advirtió y las últimas cifras parecen confirmar sus previsiones.

En varias entrevistas ha alertado sobre alta tasa de contagio de este coronavirus.

«En el mejor de los casos del 10 al 20 por ciento de la población venezolana se va a infectar. Eso es inexorable y hay muchos casos asintomáticos», dijo.

Sobre las cuarentenas, explicó que la efectividad depende del cumplimiento real, «si se hacen temprano y completas» y es un tópico muy conflictivo.

Los objetivos son tres:

Primero cortar la cadena de transmisión, haciendo que la gente se quede recluida y sin contacto entre las personas.

«Una cuarentena muy rigurosa que empiece temprano pero que la gente no la cumpla no va a cortar la cadena de transmisión e inexorablemente se va a extender» el contagio.

La segunda razón es aplanar la curva, para que la mayoría de casos graves no ocurra en un plazo corto, sino en dos o tres meses. La razón práctica es  evitar que los hospitales se abrumen con un numero de casos.

La tercera razón es proteger a los vulnerables, por razones de edad, de condiciones de salud, o genéticas.

Los vulnerables que desgraciadamente no se han protegido son los sociales, los que están en condiciones de hacinamiento y pobreza.

«La cuarentena no es un arma mágica sino un instrumento epidemiologico que se tiene que usar con inteligencia yo mismo es cuando se levanta la cuarentena», resumió Esparza.