Llegó‌ ‌el‌ ‌momento‌ ‌de‌ ‌buscar‌ ‌ayuda‌ ‌para los niños

Cada niño es un mundo y cada padre vive una realidad, cuando detectamos en nuestros pequeños algunas dificultades en el aprendizaje ni la negación ni la culpa van a ayudarnos en el proceso, solo la intervención temprana serán garantes del buen desarrollo y de la estabilidad emocional de los más pequeños

Llegó‌ ‌el‌ ‌momento‌ ‌de‌ ‌buscar‌ ‌ayuda‌ ‌para los niños

Cuando como padres o adultos tomamos conciencia de que ha llegado el momento de buscar ayuda para nuestros niños, porque observamos en ellos alguna irregularidad en el proceso de aprendizaje, comienza un camino lleno de preguntas vinculadas a cuál especialista llevarlo. Algunos nos preguntamos si estaremos tomando la decisión correcta; o nos cuestionamos si realmente tiene que asistir a un especialista en trastornos de aprendizaje.

Los trastornos de aprendizaje son condiciones especiales que puede tener el individuo y que lo acompañarán toda su vida. Sin embargo, con la asesoría correcta, un tratamiento e intervención adecuada, el niño aprenderá desenvolverse y manejarlos. De allí la importancia de hacer una detección temprana, y adecuada, pues solo así se puede intervenir y hasta prevenir.

Un buen pronóstico

La psicopedagoga Bettina Ferrer explica que los trastornos del aprendizaje tienen buen pronóstico a pesar de que no se pueden curar. La razón es que, por ser condiciones especiales, existen asesorías e intervenciones que dan herramientas para que el individuo aprenda a manejarlos. Con esa ayuda podrá alcanzar sus metas y lograr su pleno potencial.

La especialista señala que su detección amerita de nuestra observación y seguimiento. Resalta que hay que considerar que cada niño tiene un estilo y un ritmo de aprendizaje diferente. Sin embargo, existen algunas situaciones que deberían levantar la alerta familiar.

Aquí los que ella considera esenciales para una prevención temprana:

Las más evidentes es la adquisición tardía de la lectura y escritura, detalla Ferrer, y se asocia a que las dificultades de aprendizaje afectan el procesamiento de la información. Ello podría influir también en la comprensión de ejercicios matemáticos.

En este sentido, Ferrer explica que los problemas de aprendizaje se detectan a temprana edad, ya que afectan el rendimiento escolar y en algunos casos la capacidad para relacionarse socialmente.

Otras alertas que menciona son: dificultad para realizar actividades motoras; le cuesta seguir instrucciones; tiene problemas para realizar actividades escolares; confunde las nociones de tiempo; y presenta dificultad de coordinación.

Lo emocional

Por otra parte, hay que mencionar que las dificultades de aprendizaje también inciden en el área emocional del niño. Ellos pueden llegar a sentirse frustrados o desmotivados por realizar las actividades escolares, así como otras tareas del entorno familiar o social.

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Resalta igualmente las dificultades del vocabulario, ya que podría tener un habla mucho más lenta de lo normal. A este aspecto también se debe añadir las complicaciones para aprender palabras nuevas. Por ejemplo: rimas, canciones, recordar los días de la semana, las vocales, entre otras.

Como se mencionó antes, las dificultades de aprendizaje se evidencian cuando el niño comienza a relacionarse a nivel escolar. Muchos de estos problemas, que afectan el rendimiento académicos, son los llamados trastornos de neurodesarrollo, los cuales impactan en distintas áreas.

Estemos alerta si:

  • Al niño le cuesta comunicarse y posee un escaso vocabulario para su edad.
  • No hace contacto visual con su interlocutor y se desvía del tema de conversación.
  • Escribe poco, con muchos errores de ortografía y posee problemas en el trazo.
  • Tiene un bajo nivel de lectura y compresión lectora.
  • Presenta dificultades para el manejo del cuerpo en relación al espacio.
  • Tiene bajo rendimiento escolar, no cumple con los objetivos de su nivel educativo.
  • Le cuesta comprender y aplicar la lógica en las operaciones matemáticas.
  • Se olvida de sus asignaciones y de sus pertenencias.

Un manual de estrategias

Una vez diagnosticado el trastorno de aprendizaje, es recomendable que los padres sigan el siguiente manual de estrategias:

  • No es necesario que el alumno asista a una escuela especial. El infante puede seguir en su escuela regular siempre que cuente con el apoyo de la atención psicopedagógica. También debe mantener la terapia del lenguaje particular.
  • Los padres deberán seguir las recomendaciones del psicopedagogo o terapeuta de lenguaje. Es necesario conocer las limitaciones y fortalezas de su hijo y saber en qué consiste su trastorno para poder darle el mayor apoyo posible.
  • Es importante que le expliquen a su hijo que lo que a él le pasa no es su culpa. Debe aclararse que es un trastorno, como muchos que padecen otras personas, que no es porque sea tonto. Hay que crear una lenguaje para que asimile que lo que siente, y le sucede, corresponde a dificultades para realizar algunas tareas. Para ello se puede recordar  que con la ayuda especializada podrá mejorar y obtener mejores notas en la escuela.
  • Deben darle mucho apoyo emocional, elogien sus logros, que su hijo sienta que están orgullosos de él. Eviten hacer comparaciones, de esta manera reforzarán su autoestima.
  • Refuercen sus rutinas diarias con horarios regulares, esto ayuda mucho a los niños con algún tipo de trastorno a centrarse, organizarse y reducir el estrés.
  • Los padres pueden ayudarlo en sus tareas escolares y a estudiar, pero nunca deben hacer los deberes por él. Es importante decirle a su hijo que revise con detenimiento sus trabajos antes de entregarlos.
  • Es recomendable que los padres comenten con el niño los aspectos positivos y los errores que haya cometido en las tareas, felicitándolo y estimulándolo para que también aprenda de las equivocaciones.
  • Es importante incentivarlo para que estudie por el placer de aprender y no para lograr una nota o puntuación.
  • El aprendizaje será más divertido si buscan qué es lo que a su hijo más le motiva. Por ejemplo, un juego, una película, una canción, y que lo asocie con el contenido de esa materia.
  • Es necesario que los padres conozcan qué es lo que el niño hace bien. El objetivo es estimular esas habilidades para ayudarlo a superar sus puntos débiles. Siempre elogiar sus progresos por más pequeños que sean.
  • Los padres deben mantener en todo momento una relación cercana con los maestro y con el psicopedagogo o terapeuta. Con los primeros para conocer el rendimiento de su hijo y saber en qué áreas necesita más ayuda.
  • Conversar con su hijo acerca de las personas famosas que han tenido grandes logros en la vida a pesar de sufrir su mismo tipo de trastorno.

Las fases para aprender sobre trastornos de aprendizaje

La psicopedagoga Bettina Ferrer explica las tres fases del proceso de trabajo en el abordaje de los trastornos del aprendizaje.

La primera, que es la fase de prevención, se trabaja para evitar que esos problemas surjan, o para que cuando surjan no empeoren. En esa etapa será importante el asesoramiento psicológico a los padres y también a los maestros.

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La fase de detección consta de la aplicación de pruebas al paciente. Se hace de acuerdo a cada caso en particular, pues así se determina la existencia de algún trastorno o problema de aprendizaje y precisar en qué aspectos pueden estar afectados. De acuerdo a esos resultados, se puede elaborar un plan de trabajo o programa de intervención ajustado a las necesidades de cada alumno.

El trato

Por este lado, Ferrer indica que ha de existir un programa de trabajo planificado. El mismo debería considerar no solo los aspectos del aprendizaje que se encuentran afectados o retrasados, sino también los gustos y las habilidades del niño. De ese modo se contribuye a lograr una buena conexión y motivación en la aplicación del tratamiento.

Aquí también es importante mencionar que a medida que se evalúen y cumplan los objetivos, es decir, de acuerdo a la evolución del paciente, se irán readaptando las actividades. Así funcionará hasta cumplir con todos los objetivos planificados.

“En el proceso de intervención psicopedagógica y de terapia de lenguaje, dependiendo del tipo de trastorno que presente cada alumno, se podría necesitar el apoyo de un equipo multidisciplinario. En ese caso, se solicitaría la colaboración de profesionales de algunas de las siguientes disciplinas: Neurología, Pediatría, Psiquiatría; Genética Médica, Psicología; Terapia Ocupacional y Fisiatría”, comenta Ferrer.

El rol del hogar

“El rol de padres es vital y determinante para apoyar al niño que presenta dificultades de aprendizaje. Son ellos los que pasan gran cantidad de tiempo con sus hijos, por lo tanto pueden darse cuenta de la existencia de algún problema. En otras ocasiones, es el maestro del aula quien puede sospechar de que algo no está bien. En cualquier caso, los padres deben estar atentos y abiertos a la posibilidad de que su hijo pudiera tener algún trastorno que requiera ayuda profesional”, dijo la psicopedagoga.

Luchar con la negación

La negación es una de las más comunes reacciones de los padres al escuchar que su hijo presenta problemas de aprendizaje. Muchas veces se culpa a factores externos como algún maestro o a la escuela. También suelen alegar que el niño es flojo, pero que no presenta ningún problema, que todo en él está bien.

Ferrer comenta que este tipo de conductas hará que se retrase una intervención oportuna, pudiendo generar en el niño mayores frustraciones y hacer que disminuya su autoestima.

“La aceptación debe ser el primer paso, y uno de los más importantes que deben dar los padres de niños con dificultades de aprendizaje”, destaca.

El segundo paso será recurrir a ayuda profesional para que así el niño pueda obtener un diagnóstico oportuno. Esta será la manera de tener una acertada intervención terapéutica o psicopedagógica. Se ha demostrado que los tratamientos tienen mayor efectividad gracias al acompañamiento de los padres, quienes deben transmitir seguridad al pequeño y ayudarlo a superar sus dificultades.

“Mi mejor consejo es que los padres orienten a su hijo con amor, conservando una actitud de calma y reposo. Pienso que esta es la clave para que padres e hijos transiten felices por este maravilloso camino del conocimiento y del mutuo aprendizaje”, recomienda Ferrer.

El objetivo de la terapia es que el alumno reciba un tratamiento adecuado que le permita identificar sus fortalezas y debilidades; aprenda a manejar sus limitaciones y logre desarrollar su pleno potencial.

Rutinas por una salud integral

Por otra parte, la especialista recomienda que en el grupo familiar se establezcan rutinas, ya que de esa manera proporcionan seguridad, orden en el día a día y colaboran para mantener el equilibrio emocional de los niños.

Pasos para una rutina eficaz

Una rutina eficaz en el hogar que los padres deberían establecer a sus hijos recomendada por Bettina Ferrer, puede ser la siguiente:

  1. Despertarse todos los días a la misma hora. Al levantarse deben asearse, vestirse y desayunar tal y como lo hacen los días que van a la escuela.
  2. Establecer una rutina para las actividades escolares. Escojan juntos en qué momento del día realizarán las tareas de la escuela.
  3. Incentivar a que mantengan su cuarto recogido y colaboren con las labores del hogar.
  4. Aprovechar la hora de la comida para enseñarles buenos hábitos. Es el momento ideal para conversar en familia.
  5. Ofrecer una alimentación sana y balanceada, con frutas y jugos naturales sin azúcar en la merienda, en lugar de dulces y chuchería.
  6. Escoger alguna hora de la tarde para el juego y la recreación, realizando alguna actividad física, juegos de mesa o interactivos.
  7. Elegir un momento del día para le lectura recreativa, es importante que los niños se habitúen a leer por placer y no por la obligación de estudiar.
  8. Antes de ir a dormir, realicen actividades relajantes, es recomendable ir a la cama todas las noches a la misma hora.

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