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Los jubilados salieron a protestar retando al coronavirus y a la Guardia Nacional

Pensionados del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales protestaron en el centro de Caracas para exigir un ajuste digno al monto de la pensión de apenas 1,6 dólares mensuales que reciben. Los ancianos fueron hostigados y reprimidos por la Guardia Nacional y grupos parapoliciales al intentar desplegar una bandera de Venezuela

Los jubilados salieron a protestar retando al coronavirus y a la Guardia Nacional

“Aquí en Venezuela a los abuelos nos va a matar el coronavirus, las enfermedades crónicas que padecemos o el hambre, sin que las autoridades del Gobierno de Nicolás Maduro tomen en cuenta nuestros reclamos. Mi pensión es de 1,6 dólares, lo que equivale a 400 mil bolívares, pero solo el medicamento para mi enfermedad de la próstata me cuesta 2 millones de bolívares, una caja de 20 pastillas. Tengo que ahorrar cinco meses de pensión para poder adquirir un solo medicamento”.

El testimonio corresponde a Orlando José Dávila, de 73 años de edad, jubilado del hospital Pérez Carreño, centro de salud donde trabajó durante más de 40 años, en el área de servicios generales.

“Esto es una lástima, una vergüenza, que después de que trabajamos tanto por nuestro país, tengamos que estar como mendigos, pidiendo que nos paguen una pensión justa para mantenernos. Las autoridades nos dicen que por la pandemia no debemos salir a la calle, que los viejos somos los más propensos a enfermarnos, pero tenemos que salir de nuestras casa a rebuscarnos para poder comer”, dijo Dávila.

La situación de Dávila es más compleja. Su esposa de 70 años está muy enferma y requiere de un tratamiento de alto costo que no han podido comprar. Así que tuvieron que recurrir a las hierbas medicinales para tratar de calmar sus dolencias.

jubilados

Orlando José Dávila vive en Catia y este jueves, 23 de junio, se vino caminado desde su casa hasta la esquina de Altagracia, en el centro de Caracas, para participar en la protesta que hicieron los pensionados y jubilados frente a la sede del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.

Pancartas en mano y gritando consignas, los abuelos retaron a la covid-19 y también al decreto de Nicolás Maduro que no permite las aglomeraciones de personas.

Carlos Julio Rivera, vicepresidente de la Asociación de Trabajadores Jubilados del IVSS, encabezó la protesta del grupo de ancianos que por razones sanitarias deberían estar en sus casas cumpliendo la cuarentena.

“Pero los abuelos pensionados tenemos que salir a protestar en plena pandemia para que la gente, para que en Venezuela y el mundo entero conozcan la situación de pobreza extrema en la que vivimos. Aquí estamos frente a la sede central del IVSS, ejerciendo un derecho que nos otorga el artículo 68 de la Constitución, realizando una protesta pacífica, reclamando un salario digno, derecho a la salud, a los contratos colectivos y exigiendo al gobierno que nos den comida y las medicinas para atender las diversas enfermedades crónicas, que padecemos propias de la edad”, dijo Rivera.

Indicó que mientras a Nicolás Maduro se le ve con sobrepeso, los abuelos están pasando hambre: “No solo el presidente Maduro, sino muchas autoridades del alto gobierno, no tienen que preocuparse si les llega o no la caja de alimentos. No tienen el dolor de cabeza de no tener dinero para comprar medicinas o miedo de enfermarse y tener que ir a un hospital, donde no hay nada para atender a los pacientes. Ellos tienen su vida resuelta”.

La mayoría de los presentes en la protesta plantearon la necesidad de que el gobierno apruebe un salario digno, más acorde a la canasta básica cuyo costo se ubica en 270 dólares mensuales.

Ana Mercedes Laya, de 75 años de edad, es una bionalista retirada del IVSS: “Estoy jubilada desde el año 1975, tengo asignada una pensión de 400 mil bolívares mensuales, que solo alcanza para una kilo de harina de maíz y un poquito de queso. Como muchos de mis compañeros, dependo de la ayuda de mi familia para poder mantenerme, por eso decidí venir a protestar”.

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Juan Ovalles, presidente de la asociación de jubilados y pensionados del Metro de Caracas, también alzó su voz de protesta: “La situación de los pensionados y jubilados es cada día más vulnerable, tenemos salarios simbólicos que deben ser catalogados como una ayuda, no tenemos medicamentos, no contamos con un HCM, no tenemos ni dinero efectivo para pagar un pasaje. Las autoridades saben de nuestros problemas, pero no les importa”.

Jacqueline Aguilar es jubilada del Metro de Caracas: “Mi salario mensual son 2 dólares, la últimas vez que cobré la pensión lo que pude comprar fue medio cartón de huevos y un poquito de queso. A mis 62 años aprendí a hacer pan, para vender y ayudarme. Pero en Venezuela nadie tiene dinero, ni siquiera para eso, para comprar pan”.

La protesta de los pensionados y jubilados fue custodiada por funcionarios de la policía y la Guardia Nacional, así como también por grupos de colectivos que se dedicaban a tomar fotografías de los presentes.

Pablo Zambrano, secretario ejecutivo de la Federación Nacional de los Trabajadores de la Salud, también estuvo apoyando el reclamo: “La situación que atraviesan los jubilados y pensionados es la misma que atraviesan todos los trabajadores en Venezuela, que tienen un salario simbólico, que no alcanza para nada. Tomando el ejemplo que nos han dado nuestros abuelos, que han salido a la calles a reclamar sus derechos, los trabajadores de los distintos gremios también nos organizaremos y saldremos, en pandemia, a reclamar salarios justos”.

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Cuando ya terminaba la protesta, los jubilados y pensionados intentaron desplegar una bandera, para posteriormente cantar el Himno Nacional. En ese momento fueron agredidos por los funcionarios de la Guardia Nacional y los grupos colectivos: intentaron arrancarles el tricolor nacional de las manos, a la vez que los empujaban y gritaban que se retirarán de la zona.

Los colectivos también trataron de impedir a los medios de comunicación que registraran y recogieran testimonios de lo que sucedía, presentándose algunos enfrentamientos.

Los abuelos se defendieron y para evitar que les quitaran la bandera se lanzaron sobre ella, en medio de las agresiones por parte de los funcionarios de la Guardia Nacional.

Finalmente, se retiraron. Pero prometieron que volverán a tomar las calles para defender sus derechos.

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