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Los kurdos, una vez más, deben luchar por su sobrevivencia

El 25 de septiembre de 2017 los kurdos realizaron un referéndum histórico que representó su deseo de libertad, omitido por casi un siglo. Dos años después están nuevamente desamparados pues Estados Unidos uno de sus aliados en el conflicto contra el Estado Islámico le dio la espalda y lo dejó a merced de Turquía.

Los kurdos, una vez más, deben luchar por su sobrevivencia

Estados Unidos retira sus tropas de Irak y Siria por decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los kurdos quedan nuevamente abandonados en su reclamo histórico de tener una nación. Poco importó su valiente lucha contra el Estado Islámico, no importaron sus pérdidas ni sacrificios.

Turquía lanza una operación que afecta todo el norte de Siria donde está la mayoría de la población kurda. La coyuntura que Estados Unidos califica como una mala idea, ya ha causado miles de desplazados y la paralización de las operaciones kurdas contra el Estado Islámico para luchar contra los turcos y defender su territorio.

Para entender la situación de crisis actual hay que remontarse al pasado cercano de los kurdos un pueblo maltratado que ha sido dejado de lado por las potencias occidentales, asesinado y gaseados por las dictaduras de turno, entre ellos Saddam Hussein de Irak.

Entre 2014 y 2015 cuando el Estado Islámico tomó control de los territorios de Irak y Siria y juró hacerse un califato pocos países y grupos políticos sabían cómo responder a la amenaza de los radicales islámicos, que amenazaron, degollaron, quemaron y ahogaron a personas.

Los ejércitos del gobierno iraquí y sirio se vieron sobrepasados. Los kurdos (héroes en persa) honraron su nombre y lucharon contra los terroristas. Las unidades de este grupo étnico, entrenadas por Estados Unidos, los peshmergas (los que enfrentan a la muerte en kurdo) lograron lo que ni la coalición de naciones, ni rusos, sirios, iraquíes e iraníes habían podido, hacerlos retroceder.

Un pueblo sin país

Los kurdos son conocidos como grandes guerreros, sin embargo siempre han vivido bajo el yugo de otras naciones.

Son un pueblo de 35 millones de habitantes que desde 1920 están esperando su independencia, divididos entre cuatro países Irak con 5 millones de habitantes, Irán 6,5 millones, Siria 1 millón y Turquía 20 millones, son la minoría étnica de mayor población sin territorio en el mundo.

Es el tercer grupo étnico más grande de Medio Oriente, tras árabes y turcos. Además, cuentan con población en Armenia, Azerbaiyán, Líbano, y en Europa y Estados Unidos.

Descienden de los medos y desde hace más de 30 siglos están en los 500.000 kilómetros cuadrados que forman el Kurdistán. La región va desde los montes Taurus de la Anatolia oriental turca a los Zagros del oeste iraní y norte de Irak

Después de lucha durante la Primera Guerra Mundial y tras la disolución del imperio otomano, las potencias internacionales se hicieron del control de la zona. El área que se dividían franceses y británicos sería según el tratado de Sevres de 1920 una nación, la tierra de los kurdos, Kurdistán.

Dejados de lado

Sin embargo, esto no llego a ocurrir por los intereses petroleros en la zona en la que se asienta esta etnia. Luego de algunos acuerdos logrados entre los grandes países de Occidente y algunos reinos árabes se firmó en 1923 el Tratado de Lausana en el que los kurdos quedaron como un pueblo sin territorio.

En 1972 buscaron la rebelión contra Irak, impulsados por Estados Unidos e Irán. Luego, en 1980 se apoyaron en Irán con el régimen de Saddam Hussein y en 1991 durante la guerra del golfo nuevamente se levantaron en armas y esperaron el apoyo estadounidense.

Las tres ocasiones fueron abandonados y sus supuestos aliados le dieron la espalda, siempre sufrieron represión brutal y en 1980 incluso padecieron ataques como la operación Anfal en la que murieron más de 182.000 personas -100.000 de ellas por ataques químicos– y 5.000 aldeas fueron arrasadas.

En 2003 tuvieron mejor destino. Estados Unidos mantuvo una zona de exclusión de vuelos sobre el norte de Irak en la segunda guerra del golfo lo que ayudó a asegurar cierto grado de autonomía kurda.

Tras la caída de Hussein, Washington se aseguró de que la nueva Constitución de Irak consagrara esa zona autónoma. Pero la Casa Blanca no respaldó la independencia kurda.

No sin sufrir guerras civiles, antes de poder aprovechar las operaciones de la coalición en la primera guerra del golfo para lograr su autonomía y establecerla en la Constitución de 2005, tras la segunda guerra del golfo.

Los kurdos tienen un proverbio que representa su soledad en el panorama global: “No tenemos más amigos salvo que las montañas”.

Un referéndum abortado

Los kurdos quedaron a las puertas de alcanzar la añorada independencia en 2017.

“La decisión es entre una vida de subordinación y una de libertad”, dijo el 21 de septiembre, Masud Barzani, quien era presidente de la región autónoma de Kurdistán ante más de 40.000 personas en Erbil, la capital del territorio.

El líder propuso el 7 de junio un anhelado referéndum para separarse de Irak, pues como manifestó durante su alocución: «No podemos seguir viviendo con Bagdad, lo hemos intentado muchas veces”.

La consulta que se realizó el 23 de septiembre para funcionarios políticos y de seguridad, el 24 para los kurdos en el exterior y el 25 para la población, fue el último recurso porque no tienen alternativa para vivir con Irak.

El proceso estuvo originalmente pautado para el año 2014, pero el surgimiento del Estado Islámico hizo retrasar la consulta.

“El referéndum no es para trazar fronteras o decidir el status quo, sino que es un primer paso hacia la independencia”, indicó Barzani y aseveró que era un termómetro para expresar los deseos de la población por el abandono de Bagdad.

Reacción

El gobierno iraquí tomó medidas contra la región y recortó su presupuesto. La zona la más rica del país, por tener grandes yacimientos de petróleo, quedó nuevamente desprotegida

Dos años más tarde poco ha cambiado en el terreno. La respuesta internacional fue de apoyo a la defensa del territorio y de impedir un resquebrajamiento de la lucha contra el grupo terrorista pero jamás de la formación de un Estado nacional.

Ni siquiera Antonio Gutérres, secretario general de la Organización de Naciones Unidas, respetó la autodeterminación del pueblo. Por el contrario dijo: “Cualquier decisión unilateral para mantener un referéndum en este momento restaría valor a la necesidad de vencer al Estado Islámico”.

El Consejo de Seguridad y Estados Unidos condenaron la consulta. Irán e Irak dijeron estar dispuesto a ejercer su soberanía y las fronteras, Turquía que avanzaría en ese territorio plagado de “terroristas”.

El único aliado que tuvieron los kurdos en esa ocasión fue el Estado de Israel, que buscaba un socio en la región. Es improbable que se mantenga ese apoyo pues las condiciones cambiaron y el gobierno de Benjamin Netanyahu buscó una relación con Arabia Saudita.

Las esperanzas permanecen pero es cada vez más improbable que en el mediano plazo logren consolidar su independencia. No hay nación alrededor que esté de acuerdo con ello, no tienen apoyos, y todos los caminos los llevan a un conflicto armado.

Su independencia al igual que en 1920 sigue siendo un pendiente, sus únicos amigos siguen siendo las montañas.

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