<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Los pastelitos VIP 313 recorren varias regiones de Venezuela

Tres jóvenes socios rebuscaron en los recetarios familiares para fundar Pastelitos VIP 313, que ofrece sabores de Los Andes, Zulia y Caracas, además de algunos vanguardistas como pizza o queso crema con champiñones

Los pastelitos VIP 313 recorren varias regiones de Venezuela

¿Qué son los pastelitos? Son un pedazo de los sabores regionales de Venezuela envueltos en dos láminas de delgada masa de harina de trigo, que pueden estar fritos u horneados. Son muy populares en el Occidente del país, especialmente en Los Andes y en Zulia, pero ahora han tomado los desayunos y meriendas de todo el país. A esta corriente se sumó Pastelitos VIP 313.

Los pastelitos se pusieron de moda, con distintos rellenos, tradicionales o vanguardistas. Parece un fenómeno de la cuarentena, período donde los venezolanos voltearon a mirar sus tradiciones y todo lo que significara un sentido de pertenencia

Inspirados en los conocidos pastelitos andinos y maracuchos, los VIP 313 buscan marcar la diferencia por sus condimentos, delicadeza y formulación en la elaboración de cada sabor. Son pasteles venezolanos, pues se trata de rellenos basados en las recetas originales de los diferentes puntos cardinales. Se suman a su confección fórmulas de familiares y de amigos.

Con los recetarios familiares

Los hermanos Karolayn y Gregory Salas, junto a su socio Rodolfo Petit, son tres apasionados de la buena mesa y cocina. Por ello, decidieron lanzarse en los fogones. Juntaron el recetario de cada familia y lo condimentaron con sus propias fórmulas, pinceladas y toques de gusto y de experiencia pues han vivido en diferentes regiones del país. El resultado es delicadeza y textura crocante de su masa hojaldrada y generosos rellenos con sabor a fogón venezolano.

El concepto VIP 313 es brindar pastelitos empacados listos para desayunos, meriendas y loncheras de niños y adultos. También funcionan perfectamente para eventos. Pueden llegar frescos o congelados, y se pueden hacer, sin necesidad de atemperarlos, tanto fritos, como al horno o con solo unos minutos en el airfryer.

pastelitos vip 313

De zonas y sabores

Los sabores actuales que ofrece VIP 313 recorren varias regiones de Venezuela pero todos formulados a su propia sazón.

De Los Andes traen el típico relleno de arroz y carne molida. Del Zulia, papa con queso y tajada madura con queso. De Oriente, de cazón y de camarones. De Caracas, el infaltable queso suave, el de pollo, de carne molida o de mechada. En diciembre sumaron el de hallaca, pernil, carne y gallina, que puede ser realizado por encargo en cualquier época del año.

pastelitos vip 313

También hay pastelitos dulces, que sorprenden por el contraste de la masa y el relleno. Guayaba con queso y chocolate son los más pedidos. En temporada navideña presentaron dulce de lechosa con higos.

El menú de VIP 313 es mucho más amplio y hace guiños a sabores internacionales ya amalgamados en las mesas criollas. Así que también proponen pastelitos de pizza y de ricotta con espinacas. Muy pronto estará queso crema y hongos.

Según la ocasión y su versatilidad, a los pasteles salados sólo basta acompañarlos con frescas ensaladas. Y como postres, los VIP 313 dulces van muy bien acompañados de helados.

Los socios aseguran que sus cocinas cumplen con los actuales exigentes protocolos de bioseguridad. Ofrecen delivery gratis en casi toda Caracas, de lunes a lunes. Se les contacta por el 0416-9269116  o por el Instagram @pastelitosvip313

Cómo cruzar entre Colombia y Venezuela por el Orinoco

Este es el testimonio de una mujer que emprendió el retorno a Venezuela por la "trocha fluvial" del Amazonas para reencontrarse con su hijo de ocho años el día de Navidad de 2020. Los puestos de frontera entre los dos países permanecen cerrados en prevención al coronavirus. Así, esta madre tuvo que armarse de valor para cruzar una zona selvática, rodeada de cientos de kilómetros de agua y donde el tránsito de personas también puede ser un negocio. Escribe Rocío Sulbarán/El Estímulo