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Los trabajadores independientes de Valencia se reinventan

La cuarentena en Venezuela inicia su segundo mes. Entre los más afectados por este confinamiento están los trabajadores independientes obligados a reinventarse. Una peluquera está haciendo tequeños y una vendedora ahora es motorizada

Los trabajadores independientes de Valencia se reinventan

En Venezuela ya pasó un mes de la cuarentena que busca frenar la expansión del Covid-19 en el país. Y la situación también comienza a complicarse para algunos, especialmente para los trabajadores independientes. La incertidumbre se suma a la crisis económica y la precariedad de servicios públicos como la electricidad, gas doméstico y el agua potable.

Los recursos económicos empiezan a escasear en familias en las que los ingresos dependen del trabajo del día a día, y los ahorros se pulverizan con la compra de alimentos y provisiones para enfrentar el encierro obligatorio.

En el caso del estado Carabobo, en el centro de Venezuela y, en otras épocas, una de las zonas más industrializadas del país, junto con la cuarentena se cerraron las fronteras con los estados Aragua, Cojedes, Falcón y Yaracuy. Además, se suspendieron las operaciones en el terminal terrestre Big Low Center y en el aeropuerto Arturo Michelena, ambos en Valencia.

Ante este panorama y la extensión de 30 días de la cuarentena, los trabajadores independientes se plantean mecanismos para volver a producir, sin tomar tantos riesgos.

Una peluquera que hace tequeños

Luisa Ramos, de 36 años de edad sostiene a sus dos niños con el trabajo de peluquera. En estas semanas, no ha recibido ni una sola llamada de sus clientes a las que atiende en sus domicilios.

peluquera

“Yo lo entiendo. Es natural que nadie quiera ahorita buscar peluqueras”, dijo Ramos.

En su caso, ya los pocos ahorros que tenía se esfumaron, precisamente comprando alimentos, agua potable y algunas medicinas.

“Busqué acetaminofén y vitamina C para darle a mis niños de 7 y 10 años. No es fácil pensar en el coronavirus. Es como un mal silencioso que no sabes si te va a atrapar”, enfatizó Ramos, que vive al sur de Valencia.

Mientras pasa la pandemia por Covid-19, decidió preparar tequeños para vender en su zona de residencia. “Algo tengo que hacer, de algo debo vivir y alimentar a mis muchachos. Le pido a Dios que me ayude porque se va la luz y el agua va y viene. Así es difícil”.

De vendedoras a repartidoras

Luisana Martínez vive en Valencia y atiende un negocio de productos para mascotas. Al comenzar la cuarentena, varios de los clientes del lugar empezaron a llamarle y a pedirle comida para perros y gatos.

Así decidió poner en práctica un servicio de delivery para mascotas que con los días se amplió a otros ramos como comida, medicamentos y víveres para humanos.

De esta manera, ahora también es repartidora de lo que se necesite.

“Tengo una moto y decidí hacer compras a aquellos que me llamaban y llevárselas a sus casa. Es una manera de ayudarme. Luego vino este problema de la falta de gasolina y he tenido que esperar hasta tres días a las afueras de una bomba de gasolina para echarle a la moto. A pesar de eso, sigo con mi nuevo negocio”, explicó Martínez, una muchacha de 23 años.

Geraldine Díaz también se decidió por este mecanismo para sobrevivir en medio de la cuarentena. Tiene 32 años de edad y, hasta que llegó el coronavirus a Venezuela, gerencia una tienda en un centro comercial.

Al cerrar, lo primero que pensó es que tenía que encontrar una forma de producir dinero, a pesar del confinamiento y la pandemia.

“Comencé a repartir alimentos no perecederos y medicinas. Muchos clientes me pidieron verduras y frutas y las añadí. Estoy cobrando entre 5 y 10 dólares por cada delivery, según lo lejos que quede el destino».

Una manicurista con guantes

Ana Luchón, una mujer de 55 años que trabaja como manicurista, es otra de los trabajadores independientes que deben reinventarse. Logró aguantar las primeras semanas de confinamiento por el coronavirus, gracias a que tenía pequeños ahorros que reunió en meses y a la ayuda de sus hijos.

Luchón atiende a sus clientes en una peluquería en el municipio Naguanagua, que es donde reside. En la cuarentena comenzó a recibir llamadas de algunos que padecen porque son diabéticos y deben cuidar sus uñas con especial atención.

trabajadores independientes

Durante la tercera semana de cuarentena, hizo la primera salida con mascarillas y guantes. Fue a atender a una de sus clientas, pero pidió que la buscaran y llevaran de vuelta a casa por la falta de gasolina y las dificultades que esto trae en el transporte público.

“Yo doy gracias a Dios por mi trabajo, por toda la gente que me quiere y me aprecia. Varias clientas necesitan de mi, no por belleza sino por salud, porque sufren de uñas encarnadas, por ejemplo. Yo por años les he hecho ese trabajo”, explicó.

Ana vive sola con su esposo. Ya sus cinco hijos iniciaron su vida en otros lugares, incluso en el exterior.

Las cifras 

Con el alza del precio del dólar en Venezuela, los productos se encarecieron cerca de 30%, según  refieren fuentes del sector comercial en Valencia.

“Los proveedores aumentaron sus productos cerca de 30% esta semana. No sabemos cómo será la próxima semana”, contó un gerente de un supermercado de Valencia que prefirió dejar su nombre en reserva.

Según datos de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, suministrados en enero de 2020, los precios de productos y servicios en Venezuela registraron una inflación acumulada de 7.374,4% en 2019. La hiperinflación causa estragos y más en cuarentena, cuando es difícil obtener ingresos. Los trabajadores independientes están entre los más castigados.

 

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