María Eugenia Mosquera: "El acento sigue estando en el contenido, no en las plataformas"

La directora de Vale TV cree que más allá de los avances en formatos digitales –que, para muchos, vaticinan el fin de la televisión–, lo esencial sigue siendo el contenido que se le entrega al público. Y el canal se prepara para dar un salto sin perder su rumbo

María Eugenia Mosquera: "El acento sigue estando en el contenido, no en las plataformas"

A María Eugenia Mosquera le decían la historiadora farandulera durante sus años de estudiante en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Su interés por los formatos no habituales para la historiografía del momento, como los medios de difusión masivos, contrastaba con las convencionalidades del claustro. Sin embargo, gracias al apoyo de Guillermo Morón, entonces director de la Academia Nacional de la Historia,  Mosquera forjó su carrera como difusora del conocimiento desde plataformas poco exploradas por su gremio, el mismo que parecía estar dedicado solamente a las fuentes documentales y escritas.

Su interés por acercar la relación entre la academia y la ciudadanía tiene larga data. Fue directora de publicaciones de la Academia Nacional de la Historia. Allí impulsó “La Academia sale a la calle” una campaña de difusión en varios medios, siendo la radio el predilecto. Luego, como gerente general de la editorial Planeta, alcanzó su sueño de ser una editora como Carmen Balcells, a quien admiraba desde niña. Pero al poco tiempo, consideró que le faltaba la experticia para promocionar a los autores y, por azares de la vida, un día le llegó la oportunidad de la mano del empresario Gustavo Cisneros, quien la nombró vicepresidenta de estrategia de su organización.

Gracias a Cisneros también conoció al cardenal Antonio Ignacio Velasco García, quien quería darle forma a un canal de televisión cultural, alejado de la inmediatez del ecosistema mediático venezolano. La idea era elaborar una propuesta parecida a la BBC de Londres. El presidente Rafael Caldera había garantizado la concesión del canal 5. Por eso, el 4 de diciembre de 1998, Vale TV llegó a los hogares venezolanos por señal abierta.

Y lo hizo justo a tiempo. El país estaba a punto de empezar una nueva etapa y los medios serían los protagonistas estelares. Dos décadas después, el panorama es distinto pero el canal sigue manteniendo su esencia. María Eugenia Mosquera lo admite: ha sido la capitana de un barco en marea alta.

 

—Llegó justo a tiempo. Hace 21 años este país era muy distinto. ¿Cómo sobrevive un canal privado en un ecosistema de medios casi extinto?

—Pienso que el éxito de Vale TV se debe a la calidad de los contenidos y a la creatividad con la que se ha podido manejar y gerenciar. Siempre he dicho que los puentes sólidos no son destruidos por las crecidas de los ríos. Es indiscutible la influencia que tienen los medios en la sociedad, y sobre todo en las nuevas generaciones. Los contenidos de los medios no están diseñados para educar, pero las personas aprenden de esos contenidos, que se convierten en referentes fundamentales para cualquier ámbito. Nosotros tenemos que garantizar la calidad de los contenidos que se difunden. Estamos conscientes de que hay un debate en la sociedad, pero frente a nuestras propias crisis entendemos que existe una crisis mundial. Nosotros hemos tenido perfectamente claro cuál es la responsabilidad histórica frente a las audiencias y a la realidad de nuestro país. Ese es el éxito de Vale TV, ser desde el primer día lo que dijimos que íbamos a ser: un canal dedicado al conocimiento, donde le damos a la audiencia algunas herramientas para fortalecer su conciencia crítica. No transmitimos noticias, transmitimos conocimiento. Pensamos lo que es útil en el día a día a través de las artes, la historia, la sociedad, los valores, la religión. Eso es lo que hace Vale TV.

—Y dentro de esas crisis, ¿cómo han superado los desafíos?

—Todo el país tiene diversos desafíos, porque vivimos una crisis económica, política y social que altera todos los órdenes de nuestra vida. A eso se suma una pandemia que nos afecta aun más. Manuel Caballero decía que nadie se imagina el caos haciendo crisis para entrar en el orden. A lo mejor, el caos está haciendo crisis para entrar en el orden. A lo mejor estamos cerrando un ciclo histórico que no empezó en 1998, sino en 1989. Sí, hay desafíos, retos enormes que tenemos, muchísimo que enfrentar, sí, pero seguimos haciendo lo que dijimos: transmitir cultura y conocimiento. Somos un canal de televisión abierta, que está en otras plataformas. El reto y la responsabilidad con la audiencia es cada vez mayor. La industria de las comunicaciones es un negocio, los medios de comunicación son negocios, bien sean del Estado o privados. Vale TV es un canal abierto, sin fines de lucro, que transmite cultura y conocimiento y que es de la Iglesia católica. Es un canal privilegiado. En el mundo ya no hay casi televisión abierta, nosotros todavía la tenemos. El canal 5 fue el primer canal del país, es el mejor posicionado en el ancha de banda VHF, que existe desde los años 50.

—Ahora, ante esa crisis mundial que refiere, ¿cómo sobrevive la televisión frente a los cambios de plataforma, a Internet, a streaming?

—Tenemos grandes desafíos como sociedad. Esta es una época desconcertante. A eso se suma la pandemia, estamos claros. Cada día es más importante la calidad y la creatividad en los contenidos, porque lo fundamental sigue siendo el contenido, la tecnología se compra, pero los buenos contenidos requieren de conocimiento. En todas las épocas lo fundamental ha sido el contenido, los formatos evolucionan con la historia, pero lo más importante es el contenido, el humanismo. Es una época de espectaculares avances tecnológicos que nos han facilitado un acceso universal al conocimiento, a que vivamos más y mejor, sin embargo, pareciera que las brechas sociales, de género, de habilidades, laborales, de competitividad, se van haciendo cada vez más grandes. Y el acento sigue estando en el contenido, no en las plataformas. Se pueden tener muchas plataformas, muchas pantallas, pero si tú no le entregas a esa audiencia un buen contenido, la audiencia no va a ser fiel a ti. El reto sigue estando allí. Las multiplataformas necesitan contenido, y eso no se compra porque es el resultado de procesos de aprendizajes que toman tiempo. Tampoco es que la transformación digital hará que la televisión tradicional desaparezca. Para nada. No han desaparecido el libro, el cine o el periódico. Lo que estamos viviendo es una época que nos facilita el acceso universal al conocimiento, pero también agudiza las brechas sociales que te acabo de mencionar.

—Aun así, el canal Vale TV va a renovar su plataforma, se actualizará.

—Sí. Nosotros estamos preparándonos para la nueva televisión, para las multipantallas. Estamos trabajando en dos sentidos: primero, en el fortalecimiento de nuestra televisión abierta, con nuevos equipos; y, segundo, en la instalación de un sistema multiplataformas de nuestros contenidos para otras audiencias. Somos un canal que se autogestiona. Pero lo que te quiero decir es que las circunstancias y el medio que nos rodean importan, claro, porque condicionan nuestro desempeño, pero no necesariamente determinan nuestro éxito. Somos y actuamos en consecuencia, por eso creo que la coherencia es fundamental. Por eso hay que defender a las instituciones por encima de las personas, ellas son las que garantizan la convivencia ciudadana, ellas fortalecen a la democracia.

—Su visión como historiadora influye en la esencia del canal. ¿De dónde viene esa vocación por estudiar el pasado, de familia?

—Mi madre siempre ha tenido un sentido muy alto de la historia, del deber ser, de la responsabilidad, de la honestidad y de la importancia de la educación. Probablemente de esa formación de hogar, de la importancia de los valores, del actuar en consecuencia y en coherencia, de allí me vino el interés por la historia, sin duda alguna. Desde muy niña siempre me gustaba escribir, mis padres me regañaban y a las 9 me mandaban a apagar la luz porque me gustaba quedarme trabajando y escribiendo. Yo escribía un poco de todo, historia y poesía, sobre todo. Siempre dije que quería ser arquitecta, historiadora o abogada, y así quedé en la Escuela de Historia de la UCV.

—Desde su profesión de historiadora, ¿cómo cree que le ha aportado al canal? Porque vemos que no es un trabajo habitual entre historiadores.

—Siempre he creído que lo mejor que me pudo pasar en la vida fue estudiar historia, además de haber salido de la UCV, claro. Las técnicas de investigación fueron fundamentales para estructurar mi pensamiento en cualquier área: negocios, análisis internacional, el mundo editorial, en cualquier área de mi vida. Las herramientas que dan esas asignaturas para estructurar el conocimiento y tener las ideas claras permiten organizar cualquier proyecto de buena manera. A mí me tocó crear Vale TV en muy pocos días. Esas técnicas me permitieron elaborar un proyecto corto que fue la base para un canal, que está inspirado en los canales de televisión culturales y de investigación que habían sido ejemplo en el mundo: por ejemplo, la BBC de Londres en la posguerra, pero en la Venezuela de 1998. A ese proyecto le he dado mi dedicación, mi tiempo, mis ganas. Vale TV es una forma de vida. Y trato de que la gente que trabaja conmigo lo vea igual.

—Le decían la historiadora farandulera, ¿por qué?

—Porque desde muy temprano, siempre tuve la iniciativa de querer explorar los medios. Guillermo Morón era el director de la Academia Nacional de la Historia y yo en ese momento era la directora de publicaciones. Yo decía que había que salir a la calle, que la historia debía salir a la calle y que la Academia también debía salir. Le pedí que me respaldara, que yo lo iba a hacer en mis tiempos libres. Conseguimos el financiamiento y la Academia empezó una campaña en radio, prensa, televisión y vallas en el metro, una campaña que se llamaba “La Academia sale a la calle”. Esa fue mi primera incursión en los medios. Pude hacer un sueño realidad. Conté con el apoyo de Morón, uno de los pocos grandes historiadores, y también de los pocos que apoyaban a las generaciones jóvenes. Entonces, desde ese primer momento me di cuenta de que había que complementar la historia, que no se era menos historiador si se utilizaban las herramientas de difusión masiva para poder llegarle a un público más amplio, comprendí la verdadera importancia del balance entre la investigación, la publicación y la difusión.

—Pero hay quienes conciben a la historia como una profesión del claustro, para evitar caer en banalizaciones de otras plataformas.

—Esa es una idea ciertamente extendida y generalizada, pero en el caso de Vale TV no aplica. Desde el momento de la conceptualización del canal, desde su fundación y estructuración en cuanto a contenido y equipos, estuvimos claros en que la línea era sumamente delgada entre hacer útil y atractivo el conocimiento para llegarle a más audiencia, de diferentes niveles y edades; sin frivolizar los contenidos en la forma y en el fondo, pero que sin que tampoco se convirtieran en contenidos netamente académicos o educativos. Nosotros transmitimos valores. La sociedad necesita valores éticos, cristianos y de trabajo. La gente no se sienta frente a un televisor a recibir clases. Lo hace para entretenerse, de allí el balance de hacer útil y atractivo nuestro contenido. Creo que lo hemos logrado 21 años después: hacer que los contenidos densos sean atractivos y útiles al día a día de la gente, en televisión abierta y gratuita, de allí que los contenidos de Vale TV sean herramientas de inclusión. Ese siempre ha sido nuestro objetivo.