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Mariahé Pabón, periodista todo terreno

El coronavirus terminó con la vida de Mariahé Pabón, quien hasta el final de sus días nunca dejó de ejercer el oficio que fue su pasión durante 60 años. Entre sus logros estuvo incorporar las noticias del espectáculo a la prensa diaria

Cuando la pandemia que hoy nos mantiene en jaque comenzó a manifestar su devastador avance planetario, hasta el extremo de mantenernos enclaustrados en nuestras casas, tratando de huir de sus devastadores efectos, pensamos que este hecho sin precedentes no sería el que terminaría de colmar nuestra capacidad de sorpresa hasta extremos imposibles, sino que lo haría otro mucho más certero y contundente: el de la gente querida, cercana, familiares o amigos, que poco a poco irían engrosando nuestra particular lista de víctimas mortales del coronavirus. La mía acaba de iniciarse este miércoles 15 de abril, con el fallecimiento de Mariahé Pabón.

Mariahé, amiga entrañable y maestra por excelencia, jefa y guía de mis primeros andares profesionales y una presencia imprescindible en mi vida desde aquellos días hasta hoy. Nunca imaginé que pudiera haber sido ella precisamente la que encabezara esta lista, que siempre estará teñida por el dolor.

Mariahé Pabón

Con dificultades para respirar la ingresaron hace tres semanas en un hospital de Miami, ciudad en donde residía. Le hicieron el examen respectivo y dio positivo. Allí falleció. Tanto su hija, la actriz Martha Pabón, como su yerno, el director de televisión Luis Manzo, también se contagiaron con el coronavirus, pero lograron superar la enfermedad.

Pionera por excelencia

El 15 de abril de 1971 llegué al recién fundado diario Meridiano, que Carlitos González había fundado año y medio antes, en octubre de 1968, con el empresario Felipe Serrano, propietario de Radio Rumbos, y donde mi padre, Aquilino José Mata, amigo de Serrano de toda la vida, se desempeñaba como gerente de Publicidad.

Siendo un periódico -el primero en Venezuela- dedicado al deporte y a la farándula, al frente de esta última sección estaba Mariahé, quien había sido reclutada por Carlitos en El Nacional, en donde ambos trabajaban, para planificar y echar a andar su proyecto.

Resultó tan eficaz e innovadora la idea de hacer de las noticias del espectáculo una ventana de información diaria, que el resto de los medios no tardarían en imitarlo, incorporando a la farándula diariamente en sus páginas, incluyendo a los muy “serios” El Nacional y El Universal. La Cadena Capriles avanzó un poco más y lanzó otro tabloide de deportes y farándula, casi un calco de Meridiano, pero no tuvo el mismo éxito y al poco tiempo desapareció.

Colocar a la farándula con varias páginas diarias en Meridiano, incluyendo la contraportada del periódico, fue una idea de Mariahé que González y Serrano acogieron con entusiasmo. Esta modalidad resultó decisiva para convertir a la nueva publicación en un fenómeno editorial. Por ello, si algún logro profesional hay que atribuirle a la recién fallecida periodista, de los muchos que cosechó en su meritoria carrera de más de 60 años, es precisamente este. Y como se ha resaltado tan poco hasta ahora, es hora de resaltarlo, para hacerle justicia a quien, sin ninguna duda, se erigió, por su digna trayectoria y excelencia en la profesión, en toda una referencia en el periodismo venezolano.

Así la conocí

Cuando llegué a Meridiano en 1971, lo hice para ayudar a mi padre en las relaciones públicas del periódico, lo cual aproveché para hacer, junto a Pedro Mena y Rodolfo Porro Aletti, una página semanal, que se publicaba los lunes, llamada País Joven, con información dedicada predominantemente al ámbito estudiantil universitario, pues como era un entusiasta dirigente de los alumnos de mi Escuela de Periodismo en la UCV (todavía no terminaba la carrera) me manejaba bien en aquella fuente.

De esta manera se dio mi primer acercamiento a quien hoy es objeto de esta nota, la mujer que sería definitiva en mi formación profesional.

Con Mariahé trabajaba en la sección de farándula Rómulo Rodríguez, mi amigo y hermano en el afecto, quien se iniciaba también en el periodismo. En esas tertulias diarias tan características en las redacciones de los periódicos, yo terminaba siempre en las tardes en la oficina de Rómulo, donde ambos nos deleitábamos con los cuentos y chismes del acontecer farandulero diario, que con su afilado humor vitriólico nos contaba Mariahé, para entonces ya una veterana y respetadísima periodista, conocedora profunda del mundo del espectáculo, de sus grandezas y miserias.

Debo decir que su humor e inteligente irreverencia me impactaron apenas conocerla. Casi de inmediato hice click con ella. Y creo que esa simpatía fue mutua desde un primer momento.

Mariahé Pabon

Estaba encantado de conocer a esa periodista que tanto admiraba desde siempre por sus afiladas crónicas, que yo devoraba los domingos en su columna de El Nacional, en las cuales diseccionaba todo cuanto ocurría en la semana en la pequeña pantalla, sin concesiones ni complacencias a la hora de evaluar lo que no estaba bien, pero con mucha generosidad cuando de reivindicar sus logros se trataba. Pero por avatares empresariales ajenos a él, y que no son la razón de ser de esta nota, Carlitos González vendió Meridiano al Bloque De Armas a fines de ese mismo año 1971, y con la llegada de los nuevos propietarios nos tuvimos que ir buena parte de los que estábamos, pues arribaba otro equipo de Redacción. Después de aquello no volví a ver a Mariahé, ya que se fue a Londres, con su pequeña hija Martha, a estudiar inglés y recorrer mundo.

Feliz reencuentro

Nos reencontramos en un nuevo proyecto editorial de Carlos González: el diario El Globo, pero no el que en la década de los 90 fundó el grupo Merzerhane en las adyacencias del Paseo Colón. El que aludo quedaba en el antiguo Palacio de los Deportes, en la Avenida San Martín, donde se escenificaban en años pretéritos los combates de lucha libre que protagonizaban luminarias tan populares entre la fanaticada de ese espectáculo como El Tigrito del Ring, El Barón Oliva, El Gran Lotario, El Chiclayano, Basil Batah y Renato el Hermoso, entre otros más.

En esas vetustas instalaciones comenzaría la nueva aventura editorial de Carlitos, esta vez de información general. En la sección de farándula estaba su fiel amiga y colega Mariahé Pabón como jefa y yo como reportero, hinchado de la felicidad al poder felizmente trabajar bajo sus órdenes, en una fuente hasta entonces poco conocida por mí, pero con la cual tenía unas expectativas enormes, todas buenas, pues trabajaría con la más celebrada y respetada exponente de esa fuente informativa.

Adiós a los prejuicios

Vale decir que tener a Mariahé como jefa en esos años señeros en mi formación periodística, fue para mí un placentero y consistente proceso de aprendizaje del oficio.

Con ella entendí que no hay fuente mayor o menor, sino que tu lucimiento profesional depende de cómo la abordes en tu desempeño, valiéndote para ello con las herramientas del buen hacer a todos los niveles: en el correcto manejo del idioma, en el rigor a la hora de acometer temas y personajes, en la actitud ética en tu desempeño y, no menos importante, en saber despojarte de prejuicios y complejos que mediaticen tu labor periodística.

Con Mariahé supe que personajes de apreciable e incuestionable estatura artística debían convocar el mismo interés en mí que otros que muchos consideraban de menor jerarquía, aun siendo muy populares, un preconcepto muy arraigado, sobre todo en los jóvenes periodistas de entonces y, ¿por qué no decirlo?, en no pocos de los de ahora. Que Soledad Bravo, Doris Wells, Gualberto Ibarreto o Renny Ottolina te aportarían tanto en términos de tu desarrollo profesional, como otros más “populacheros”, y por ende muy denostados, al estilo de Lila Morillo con sus divinos desmanes, o las misses con sus perfectas anatomías de 90-60-90, pues ello dependería de tu propia óptica a la hora de extraerles lo que pretendías de ellos, como personajes de arraigo, a la hora de radiografiarlos en una entrevista o como protagonistas de algún hecho noticioso.

 

Mariahé Pabón

Mariahé Pabón con Emilita Dago. Foto: Cortesía Aquilino José Mata

Bajo esos parámetros, que tan sabiamente me hizo entender con sus sabios consejos y experta guía mi admirada jefa y mentora, establecería desde entonces mi razón de ser como periodista, en los diferentes medios donde he hecho mi recorrido profesional durante los últimos 49 años, los mismos que disfruté de Mariahé como amiga y periodista de primer nivel, a quien tuve el privilegio de contar como colaboradora de lujo durante los años que estuve al frente de la sección de espectáculos y estilos de vida en el diario El Mundo, en donde ella desplegaba toda su sabiduría y excelente buen hacer con sus reportajes, no solamente del mundo del espectáculo, sino también de otros temas que manejaba con probada solvencia, como salud, modas, literatura y ciencias, entre otros.

Todo un personaje

Mariahé era todo un personaje. Adonde llegaba no pasaba jamás inadvertida. Siempre tenía una ocurrencia, un elogio o una franca pero eternamente risueña recriminación, un chisme con exagerado y divertido piquete de su propia cosecha o un consejo oportuno para algún colega novel. En la redacción de El Mundo la adoraban.

Ella, mi maestra, amiga y confidente, ha sido uno de los seres humanos más generosos y con mayor fuerza de vida que he conocido.

 

Mariahé Pabón

María Teresa Chacín, Aquilino José Mata y Mariahé Pabón

Extrañaré nuestros frecuentes contactos telefónicos -ella en Miami y yo en Caracas-, en los que disfrutaba de su inteligente sentido del humor y su franqueza al llamar las cosas por su nombre -salpicón de palabrotas incluido, como era habitual en ella-. Nadie más divertido que Mariahé Pabon. Puedo dar fe de ello.

Una admirable carrera

La periodista, nacida en Colombia, escribió una síntesis de su carrera de más de seis décadas. Y lo hizo a través de la red social para profesionales Linkedin, de la siguiente manera:

“Tres premios nacionales de periodismo, dos de periodismo científico, uno de periodismo médico, uno por renovación de la revista Estampas del diario El Universal. He trabajado en los diarios El Nacional y El Universal como reportera y en Notitarde de Valencia, como columnista. Fui fundadora del diario Así es la Noticia, reportera de la revista política Resumen y de la revista Estampas, todas en Venezuela.

Mariahe Pabón

He trabajado en equipo en todo el manejo de revistas y periódicos. Mi fuerte son la entrevista y los reportajes especiales en los temas que se me propongan. Soy una periodista total y me gusta trabajar en equipo, porque tengo vocación para asumir cualquier responsabilidad en periódicos y revistas, dándole un toque especial. El periodismo investigativo es mi fuerte.

Me agradan las revistas y los suplementos especiales de aniversarios. Tengo gran respeto por mi oficio y detesto el sensacionalismo. Entiendo el inglés y lo estoy perfeccionando, pero prefiero el español, que es mi fuerte en el trabajo que he realizado por largos años.

Tengo suficiente material y suficientes recomendaciones de quienes han sido mis jefes y colaboradores”.

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