Caso Marín Chaparro: la historia detrás del levantamiento de la huelga de hambre

Igbert Marín Chaparro, teniente coronel del Ejército arrestado en la DGCIM desde 2018, recibió la visita de los funcionarios de la ONU acreditados en Caracas y llegó a un acuerdo con las autoridades del régimen de Nicolás Maduro y estos son los detalles

Caso Marín Chaparro: la historia detrás del levantamiento de la huelga de hambre

El pasado jueves 6 de enero de 2022, el teniente coronel del Ejército Igbert Marín Chaparro decidió levantar la huelga de hambre que realizaba desde hacía 17 días en los sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), ubicada en Boleita, al noreste de Caracas.

Chaparro está detenido allí desde el 2 de marzo de 2018, cuando una comisión de este organismo de seguridad castrense se lo llevó de su comando en Fuerte Tiuna.

Alonso Medina Roa, abogado de Marín Chaparro (chaqueta verde) e Igor Marín, padre del militar (chaqueta beige). Foto: Fernando Tineo. 

Marín Chaparro exigía la visita de funcionarios de la oficina de la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en Venezuela. Y este jueves ocurrió: funcionarios de la ONU fueron autorizados por el régimen de Nicolás Maduro para ingresar a la DGCIM, luego de que un médico forense hizo exámenes al militar.

La presión hizo efecto, al parecer. En la DGCIM, Marín Chaparro se mantuvo firme en huelga de hambre. Hizo sus exigencias durante 17 días, a pesar de las amenazas; y por otro lado, su abogado Alonso Medina Roa y su equipo, envió comunicación solicitando asistencia a la Defensoría del Pueblo; Cruz Rojas Internacional; al Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias y a la Relatoría sobre la Tortura, ambas instancias de Naciones Unidas; así como a la oficina de la Alta Comisionada Michelle Bachelet en Caracas.

Acuerdo con el régimen para levantar la huelga

Una fuente, que pidió anonimato, dijo a El Estímulo cuáles fueron los acuerdos alcanzados entre el Teniente Coronel y el régimen con la mediación de Naciones Unidas.

El militar exigió que el Comité Internacional de la Cruz Roja lo visite a él y al resto de los presos políticos. Igualmente solicitó que el Defensor del Pueblo y la oficina de la ONU en Caracas hagan lo mismo. Es decir, que tanto la Cruz Roja, el Defensor del Pueblo y la ONU visiten de forma general a todos los presos políticos que existen hoy en Venezuela.

Detención Arbitraria

Para el momento de su detención, el 2 de marzo de 2018, el teniente coronel del Ejército de Venezuela, Igbert Marín Chaparro, era el Comandante del Batallón Ayala de Fuerte Tiuna. Ese día una comisión de la DGCIM llegó hasta la instalación militar y le manifestó que debía ir a una entrevista a la sede, así se lo llevaron.

Según declaraciones de Marín Chaparro en la Corte Marcial, los siguientes 7 días fueron de torturas brutales. Bolas en la cabeza para asfixiarlo; golpes en las costillas que trajeron fracturas; lanzamiento de bombas lacrimógenas en sitios cerrados; cinco meses sin que pudiera bañarse.

“Hasta hoy no sé a qué olía. Ni yo mismo me soportaba. Eso es inhumano. Yo soy un prisionero de muerte. He sobrevivido a tres muertes, mientras los fiscales son cómplices”, aseguró frente a un juez militar.

Este comandante indicó que no sabía que hacían con la comida en la DGCIM. “Llegué a pesar 58 kilos. Me tienen una celda de cinco por cinco metros. En tres meses sólo vi la luz del sol una vez. Por algo sigo vivo. Dios debe tener una misión para mí que no he muerto”, afirmó.

El padre de Marín Chaparro conoció a Hugo Chávez

Visiblemente consternado por la situación de su hijo, con un bastón en la mano, caminando con tristeza, el Coronel del Ejército en situación de retiro, Igor Marín, no entiende cuál es el ensañamiento con Igbert.

“Está detenido por sincerar, por decir la verdad de la situación de la Fuerza Armada Nacional (FAN)”, afirmó.

El coronel retirado cuenta que cuando Igbert Marín recibió la unidad en Fuerte Tiuna, se encontró con que las condiciones en las que trabajaban y vivían los soldados eran deplorables.

Alonso Medina Roa, abogado de Marín Chaparro (chaqueta verde) e Igor Marín, padre del militar (chaqueta beige). Foto: Fernando Tineo. 

“No había con qué hacer mantenimiento a los blindados; no había alimentos; uniformes; me dijo que la tropa dormía casi en el piso por el estado de las colchonetas”, declaró.

“Yo fui director de la Escuela de Blindados en Fuerte Tiuna, allí conocí a Hugo Chávez. Me lo habían asignado como subdirector. Trabajó conmigo tres días. Ese último día llegó a mi oficina y me dijo que le estaban ofreciendo la comandancia de paracaidistas en Maracay, y yo le dije que se fuera, que no desaprovechara esa oportunidad, eso fue en 1989”, dijo Igor Marín.

Contó también que, cuando se retiró en 1999, su hijo se graduó en la Academia Militar de Venezuela con la más alta calificación que algún cadete obtuvo alguna vez en esa academia desde la época de Pérez Jiménez.

Alonso Medina Roa, abogado de Marín Chaparro (chaqueta verde) e Igor Marín, padre del militar (chaqueta beige). Foto: Fernando Tineo.

“Eso le valió reunirse con Chávez cuando éste llamó a los números uno de cada promoción. De ahí el expresidente lo envió a Casa Militar por un año, después como 2do comandante del Batallón Ayala. También lo envió a hacer el curso de Estado Mayor a Nicaragua, y ahora lo tienen injustamente en una mazmorra”, contó.

La madre del oficial en desgracia, Nelis Chaparro, manifestó entre lágrimas que se trata de una injusticia. “Es un ser especial. Cuando lo vemos, él nos da fuerzas para que no nos preocupemos, pero yo sé que no está bien”, afirmó. Sobre las torturas que Igbert Marín ha recibido en cautiverio, su madre aprieta las manos temblorosas, y luego mirando a lo lejos dice que son tratos “inhumanos, un crimen”.

“Que un oficial torture a otro oficial no tiene nombre. Yo recuerdo que en la FAN decían que los oficiales eran hermanos, lo decían. Eso se perdió, se perdió el respeto, la disciplina, el compañerismo”, dijo Nelis Chaparro.

El coronel (R) Igor Marín culminó manifestando, con esa firmeza que tienen los militares, de vieja casta, como el mismo se definió, “ahora hay cobardía, codicia y el poder, lo demás es historia”.