Mario Hernández: "La escultura de José Gregorio Hernández conjuga lo humano y lo divino"

Para inaugurar la Ruta de la Peregrinación de José Gregorio Hernández, el artista plástico Mario Hernández hizo una escultura del venerable de más de 10 metros "Para mí hacer esta obra ha sido la oportunidad de seguir llenando mi vida en lo espiritual", dice. / Por Enrique Cubero

Mario Hernández: "La escultura de José Gregorio Hernández conjuga lo humano y lo divino"

Mario Hernández es escultor y artista plástico oriundo de Caripito, pueblo que queda a unos 40 minutos de Maturín, capital del Estado Monagas en el noreste venezolano, y que es conocido por ser una de los pueblos más pujantes donde la Standard Oil de Venezuela, industria petrolera de otrora, instaló en 1932 la refinería de Caripito, que fue durante muchos años la mayor de Venezuela.

Hernández se formó en la Escuela Arturo Michelena de la ciudad de Valencia, estado Carabobo y luego egresó de la Escuela Armando Reverón de la Ciudad de Caracas. Este artista es el autor de una de las imágenes emblemáticas que inaugura la Ruta de peregrinación de José Gregorio Hernández que va desde San Juan de los Morros hasta el pueblo de Magas Coveras en el estado Guárico, lugar donde ocurrió el milagro de la niña Yaxury Solórzano. 

Mario Hernández se define como el hijo de dos padres campesinos, radicado en la ciudad de San Juan de los Morros hace más de 20 años. Hijo adoptivo del estado Guárico. Padre de dos niños, se ha dedicado al arte desde pequeño. “Siempre desde que estaba en mi pueblo tenía inquietudes por el arte”, confiesa.

¿Desde cuándo te dedicas a las artes plásticas? 

Bueno, yo comencé en el mundo de las artes desde el aprendizaje autodidacta, una parte de mi trabajo se puede decir que es de forma empírica. Esto ocurrió hasta que me trasladé a Valencia y pude ingresar en la Escuela Arturo Michelena donde me formé durante cuatro años estudiando arte puro. Luego el Museo de arte contemporáneo Mario Abreu de Maracay escogió a los seis estudiantes más destacados de las escuelas de arte para ofrecerles una beca y enviarlos al exterior. Sin embargo, finalmente se dieron cuenta que la Armando Reverón no tenía nada que envidiarle a otras escuelas fuera del país y nos becaron para hacer la licenciatura en Caracas. Por lo tanto soy egresado de estas dos escuelas de arte.

Desde ese momento me he dedicado a trabajar en las artes, primero desde mi hogar y luego desde otros espacios. Mi primera escultura de gran tamaño fue la estatua del maestro Juan Vicente Torrealba, de 3 metros de altura, que se inauguró en 2009 en su pueblo natal Camaguán y que fue declarada patrimonio cultural del estado Guárico.

En el área de cultura urbana, tengo varias esculturas geométricas que he venido desarrollando como arte basado en la geometría, en la simplicidad de las formas. Por otro lado también me he dedicado a la cerámica donde he estado especializándome en el área de la cerámica escultórica. Mi fuerte es la escultura que he ido desarrollando desde diferentes ópticas. 

¿Cómo surgió esta idea de una escultura de José Gregorio Hernández de esas dimensiones? 

Las autoridades regionales, específicamente la secretaría de infraestructura, tenía previsto mandar a hacer una escultura con motivo de la beatificación de Dr. José Gregorio Hernández. Yo tenía un boceto pequeño y me mandaron a llamar para que les mostrara la pieza. Estuvieron evaluando entre varios artistas y finalmente les gustó mi pieza y fue la que escogieron para este proyecto. 

La pieza que les presenté estaba enmarcada en el concepto que ellos querían. Son unos monolitos que tienen relación geométrica y casualmente mi pieza se adaptaba perfectamente al conjunto de lo que ellos querían llevar a cabo.

¿Cuál es el concepto en sí de la obra, qué materiales empleaste en su realización, alguna técnica que quisieras destacar? 

La conceptualización de la obra la he pensado en dos partes. La primera es una conjugación de dos elementos que mezclan lo espiritual y lo terrenal, entre el ser y lo humano, concibiendo la figura con base en la geometría que para mí representa la simplicidad de todas las cosas, donde se cruza el límite entre lo simple y lo complejo. En este caso son cubos que tienen cuatro puntos, que para mí  representan un número, el color azul, que además tiene una vibración de la tierra y por tanto también una nota musical que es la nota FA y que yo relaciono con Dios. 

La geometría quiere decir el lenguaje de Dios porque es lo que simplifica y está enmarcado en lo que Él representa. 

La segunda conceptualización es la parte figurativa, que somos nosotros. Lo humano representado en su rostro, en sus manos y pies,  es la conjugación entre lo humano y lo divino que para mí es el salto que cada ser humano debería hacer, que precisamente José Gregorio es lo que nos denota en este sentido. Un hombre que dio ese salto y pasó de ser una persona común y corriente a ser un hombre espiritual con todo su orden, es decir un hombre ordenado que con una vida sencilla llegó a ser un hombre ejemplar como lo estamos venerando hoy. 

Mi intención es que a través de esa imagen nosotros podamos seguir el ejemplo y también ser como él. Allí es donde relaciono lo geométrico con lo físico, ese es el salto que debemos dar para nuestro encuentro con Dios.

La escultura de José Gregorio Hernández la he trabajado con fibra de vidrio y resina, que son materiales bastantes moldeables que se pueden trabajar muy fácil y que a la hora de componer y descomponer  son muy nobles. También en algunas zonas se usó cemento y yeso para rellenar y, por supuesto, la fibra que es lo que le da firmeza al trabajo. Finalmente, se usó, con el mismo material de resina, pinturas para dar un acabado final más delicado. 

¿Cómo escultor y cómo persona que significado tiene la realización de este proyecto? 

Para mí hacer esta obra ha sido la oportunidad de seguir llenando mi vida en lo espiritual. Es un legado que dejo a mis hijos, que ahora son pequeños, pero que ven lo que estoy haciendo y que seguramente los va a marcar en su futuro, y del ejemplo de vida que yo le puedo dejar.

Es un legado para mi familia y es la oportunidad para dejar una huella de mi trabajo y compromiso en mi país. 

¿Qué esperas después de la realización de esta obra, que otros proyectos te planteas a nivel artístico? 

Tengo muchas expectativas, mi sueño es terminar una obra que hice de la Madre Candelaria de San José, también beata venezolana y Guariqueña que es de 23 metros y que fue plagiada por personas inescrupulosas, quienes finalmente no la pudieron terminar y está en estado de abandono.

Yo he intentado por todos los medios que se pueda rehacer y llevarla a término como originalmente la tenía planteada, porque para un artista es importante una obra como esta y sobre todo verla como fue pensada en su estado original. Ojala pueda tener esa dicha y lograr que esa escultura sea terminada como la concebí. 

Por lo demás estoy abierto a lo que Dios tenga a bien para mí, estoy abierto a recibir lo que Él me envíe como una bendición.

¿Qué mensaje quieres dejar a las personas que visitarán esta obra en el futuro?

Es importante que podamos conocer el concepto de la obra y que el ejemplo de vida de José Gregorio Hernández nos pueda inspirar a todos a ser buenos padres, hijos, amigos, vecinos u ciudadanos.

Mi intención al conceptualizar esta obra, es resaltar la idea de que podemos ser personas ejemplares para que nuestra vida cambie, para que nuestra humanidad cambie cada día y para que podamos ser mejores seres humanos. 

 Entrevista realizada por Enrique Cubero, de la Vicaría de medios de la Arquidiócesis de Caracas