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Milada

Ricardo Adrianza encuentra inspiración en la vida de Milada Horáková, la única mujer ejecutada en la Checoslovaquia comunista, para que los venezolanos no se dejen llevar por la débil convicción de lograr un cambio y luchar para que se dé

Milada

El peculiar título de este artículo hace honor a la abogada y activista política checa, Milada Horáková, víctima de los procesos políticos en la Checoslovaquia comunista de los años 50 y, de hecho, la única mujer ejecutada durante estos procesos.

Su vida giró en torno a la defensa de los derechos humanos. Durante la ocupación alemana colaboraba con los movimientos de resistencia y, a través del Consejo Nacional Femenino, organizó un socorro social relacionado con la crisis económica mundial y ayuda a los perseguidos. Por estas actividades fue encarcelada por casi cinco años.

Al concluir la segunda guerra mundial, legitimada por su lucha contra Hitler, Horáková fue elegida al congreso checo por el Partido Social Nacionalista. Cuando se encontraba en el ejercicio de su cargo de diputada se produjo el Golpe de Praga perpetrado por el Partido Comunista el 25 de febrero de 1948, lo que convertía a Checoslovaquia en un país aliado al bloque socialista soviético, a pesar de que, en principio, se había adherido al plan Marshall propiciado por los Estados Unidos de América para la recuperación económica de los países de Europa.

Como es de esperarse en estos regímenes, los miembros del Consejo de Ministros que no eran comunistas fueron expulsados de sus cargos y se inició una cruenta represión de cualquier oposición al Partido Comunista. Como medida de protesta, Milada renunció a su puesto en el parlamento y, pudiendo huir al exterior, decidió permanecer en su país para apoyar a otros perseguidos políticos que también requerían emigrar, en una actividad similar a la que realizara durante los tiempos de ocupación nazi.

Como colofón a esta introducción, en el año 1949 fue arrestada injustamente, imputándosele los cargos de espionaje y conspiración y, posteriormente, condenada a muerte junto a tres de sus colegas. Fue la primera vez que una mujer —madre de una adolescente de 17 años— moría como víctima de un proceso político.

Este pequeño resumen de la vida de Milada, extraído de Wikipedia y adornado con algunas apreciaciones personales en mi interpretación de la película Milada —transmitida en Netflix— me lleva a rescatar el valor que representa tener convicciones firmes.

Milada Horáková

Ha sido alucinante para mí imaginar la vida de este personaje que soportó torturas, expuso a su familia y dejó la vida por la defensa de los derechos humanos y la construcción de una sociedad justa y democrática.

El ejercicio de adentrarse en la trama, acompañar al personaje y divisar su coraje y determinación, han sido fuente de inspiración y de reflexión, y una oportuna recomendación para todos aquellos que transitamos por el infierno del llamado “socialismo del siglo XXI”. De allí el motivo del contenido de este artículo.

Con los años, hemos perdido la capacidad de creer que nos merecemos un país mejor. Hemos caído en las garras del conformismo y el facilismo, y entregado nuestros valores a un gobierno corrupto e inescrupuloso.

Ellos son los culpables, eso es indudable. Pero nuestra débil convicción para defender nuestros derechos y la carencia de este sustantivo en la clase política opositora, han sido los condimentos estelares para vivir en un país malogrado por la miseria y los antivalores.

La convicción —en su significado bíblico — es la creencia fuerte y firme en algo o en alguien. Tiene que ver con la noción de creencia, de certeza y de aceptación hacia algo, alguien o algún fenómeno que puede estar a nuestro alcance o no.

En la Venezuela actual —lastimosamente— ese sustantivo (convicción) no se practica con fuerza y, quizás, es la razón principal del incuestionable retroceso en el desarrollo de nuestro país.

Historias como esta deben ser compartidas a diario para que nunca se nos olvide los horrores propiciados por idearios políticos que tanto daño han causado a la humanidad, y así debilitar la implacable y mentirosa propaganda comunista que aún se esparce por el mundo.

Así pues, los invito a ver esta memorable película, y apuntarse en la posibilidad de hacer un ejercicio reflexivo que refrende nuestra convicción de que vendrán tiempos mejores. Mejor aún, ¡de que estemos preparados para vivirlos!

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