Milicianos no ven cambios significativos por su ingreso a la FANB

El martes 4 de febrero se hizo oficial el ingreso de la milicia como nuevo componente de la FANB. Sin embargo, los milicianos no esperan cambios significativos tras esta reforma

Este martes 4 de febrero el llamado número dos de chavismo, Diosdado Cabello, le entregó al gobernante venezolano Nicolás Maduro la reforma de ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), aprobada ilegalmente por la asamblea constituyente, que integra a la Milicia como su «quinto componente».

Desde el Cuartel de la Montaña, durante un evento en conmemoración del fallido golpe de estado de Hugo Chávez en 1992, el ministro de Defensa del oficialismo, Vladimir Padrino López, destacó que la «nueva ley consolidará la defensa integral de la nación».

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Esta reforma, que se aprobó el miércoles 29 de enero, cuenta con 7 títulos, 23 capítulos, 30 secciones y 190 artículos, de acuerdo con Padrino.

La nueva misión de la Milicia, estipulada en el artículo 75 del capítulo 7 de la Gaceta Oficial Extraordinaria N 6.508, establece:

«La Milicia Bolivariana tiene la misión de registrar, organizar, equipar, adiestrar y adoctrinar al pueblo a objeto de contribuir con la Seguridad de la Nación, en todos los niveles del Sistema Defensivo Territorial».

En el artículo 78, el cual se refiera a las nuevas funciones de la milicia, se repite este párrafo de manera casi exacta. De acuerdo con el concepto de la ley, la milicia también se prepara permanentemente para cumplir tareas de defensa militar.

Sin embargo, los integrantes de la milicia, que hasta su «incorporación» era considerado como un cuerpo armado del PSUV, no perciben que vaya a existir algún cambio.

Componente de «carácter popular»

Para muchos de estos miembros de la Milicia, el ingresar a la vida militar se trató de una muestra de lealtad partidista o así lo asegura a El Estímulo una funcionaria que prefirió no ser identificada.

«A mí siempre me gustó el servicio social, y desde que empezó la revolución he participado en todos los actos y marchas», explica la mujer de 60 años de edad.

Anteriormente fue «jefa de calle», que es quien se encarga de la distribución de cajas CLAP (sistema de control social a través de los alimentos), y ahora lleva cuatro años dentro de la milicia. Asegura que recibe un sueldo mensual y, de vez en cuando, una caja de comida.

Asegura que forma parte de la milicia no solo por los beneficios, sino por compromiso con el Gobierno de Nicolás Maduro. Tampoco le preocupa la integración de la milicia a la FANB, ya que asegura que sus «actividades seguirán siendo las mismas», aunque afirma estar preparada para la defensa en caso de ser necesario.

Regreso a la vida militar

Para José Martínez, la vida de los milicianos no es muy diferente. El sargento primero de este nuevo componente, asegura que unirse a la milicia resultó ser la continuación de una vida militar que había dejado en su juventud. En conversación con El Estímulo, confirma que se dirige al cuartel San Carlos en Caracas.

«Donde estuvo preso nuestro comandante Chávez», resaltó.

Martínez está enterado de la nueva reforma de la ley, pero también asegura que no habrá mayores cambios.

«Ahora vamos a ser más respetados porque somos parte de la Fuerza Armada, pero seguiremos igual. Haciendo nuestros ejercicios militares y prestando el servicio a la comunidad», explicó.

Para él, la integración de la milicia a la FANB no es más que una formalidad, una forma de la «revolución» de reconocer su esfuerzo y compromiso con el país.

Las expectativas

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Sin embargo, al igual que todos los venezolanos, los milicianos esperan que las circunstancias en el país mejoren. El alto costo de la vida también los afecta, y anhelan que la nueva ley les ofrezca más beneficios.

En medio de los actos del 4 de febrero, los milicianos entrevistados prefirieron no identificarse, pero esperan que por formar parte de la FANB sus sueldos mejoren. Algunos señalaron su deseo de empezar a recibir medicinas.

A su regreso del evento chavista, Wilfred Manrique declaró sentirse contento con el cambio en la ley, que le dará orden constitucional a la milicia y, espera, los llevará a formar parte del seguro social.

Un ejército particular

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A pesar de que los milicianos no perciben cambios, hay quienes observan la reforma de la ley como otra oportunidad del gobierno de Maduro para perpetuarse en el poder.

La semana pasada, un general del Ejército venezolano, sin identificar, declaró para el portal Infobae que una de las razones para la integración de este nuevo componente es la necesidad del régimen de consolidar un «Ejército particular».

El general también consideró que con esta medida, el gobierno  pretende crear una Fuerza Armada alineada políticamente con el proyecto chavista, dejando de lado los intereses del país y del Estado.

Anteriormente, Rocío San Miguel declaró para El Estímulo que, a su consideración, la medida continúa con la búsqueda del régimen de crear una estructura ideológica y electoral.

De acuerdo con Maduro, la primera semana de enero se juramentaron 3.8 millones de milicianos. El uso que el gobierno le de a este importante, aunque incierto, número de personas se verá en los siguientes meses.