Mimí Lazo vuelve al ataque y reinventa el teatro on line |ENTREVISTA

La actriz habla por primera vez en esta entrevista exclusiva de las razones por las que tuvo que irse del país y de la campaña de odio que le hicieron en Miami antes de mudarse a Los Ángeles, ciudad donde con su pareja, el actor y director Luis Fernández, desarrolla una novedosa e inteligente propuesta interactiva.

Mimí Lazo vuelve al ataque y reinventa el teatro on line |ENTREVISTA

“La muerte de mi mamá fue algo que me transformó. A partir de ese hecho me empezaron a pasar cosas terribles. Estábamos aún en Caracas y habíamos hecho Cabaret y Chicago, conjuntamente con Evenpro, por lo que profesionalmente nos estaba yendo muy bien, aunque emocionalmente no tanto. A mi hija Sindy la secuestraron con Laureano Márquez, su pareja de entonces, y por ambos hubo que pagar rescate. Como a los tres meses, me secuestran a mí. Después me vuelven a secuestrar con Sindy, en mi carro y en la calle, en Altamira. Luego se metió un hombre en mi casa con un revólver para matarme. Y fue entonces cuando dije: ‘Me tengo que ir de este país’. Y así me fui hace siete años para venirme a los Estados Unidos”.

De esta manera, Mimí Lazo expone desde Los Ángeles, donde reside, algunos de los episodios de inseguridad que vivió en carne propia, que se sumaron a la desazón que ya venía sufriendo al percatarse de que la situación política del país empezaba a transitar lo más agudo de su debacle.

-Lo que inicialmente era un presentimiento, finalmente se cumplió. Ver cómo se desmoronaba un proyecto a manos de la misma gente que lo dirigía. En Venezuela lograron el objetivo de dividirnos y de que nos odiáramos todos. Cuando me fui con mi hija, viajamos a Miami. Luis no se quería venir, porque tenía un compromiso, ya que habíamos comprado una obra en Broadway que se llama High, que hizo Carlota Sosa, y después tenía que dirigir Despertar de primavera en el Centro Cultural BOD, Recuerdo que cuando estaba en el aeropuerto de Maiquetía, le dije a Sindy: “No volvemos, no regresamos nunca más”. Y Luis con la duda de si se venía o no. Y así estuvo un año, hasta que terminó Despertar de primavera y se nos unió.

Decepción en Miami

Comenta la actriz sobre su decisión de irse a Miami “fue lo peor que pudo haberme pasado”. Y aunque no lo dice explícitamente, se entiende que en ello tuvieron que ver colegas suyos que emigraron también a esa ciudad, quienes en años precedentes la acusaban de “oficialista”, pues supuestamente el régimen venezolano habría financiado algunas de sus obras. Comentarios que Mimí prefirió ignorar y a los que nunca les salió al paso.

-Con el público sí me fue bien en Miami. Estaba trabajando en el teatro Trail haciendo A mi gordo no me lo quita nadie, que siempre se llenaba. La parte terrible fue la pérdida afectiva de gente que quería y que no era tan amiga como decía. Eso me dolió muchísimo, sobre todo cuando comenzaron a injuriarme con falsedades. De lo único que me arrepiento es de no haberme defendido. Es que nunca me he defendido de nada. Recuerdo tantas cosas que se dijeron de mí hace 40 años, cuando El pez que fuma, que si me levantaba a este, que si estaba haciendo el amor con el otro y cosas así. Pero nunca me defendía, estaba acostumbrada a convivir con eso.

-Quien no la debe, ni la teme ni la explica tampoco -continúa-. Me parecía que era muy frívolo, estando aún en Caracas, y con el país como estaba, ponerme a hacer un comunicado o una carta abierta. Eso me parecía demasiado estúpido. Pero ahora me arrepiento de no haberlo hecho. Lo que ocurre es que yo siempre quise trabajar para todo el mundo. Como todo el mundo, lo que pasa es que alguna gente lo dice y otra no. Yo cargué con el mito de que un tipo ganó la Presidencia de Venezuela, aparentemente con un solo voto: el mío. Porque a la hora de la verdad, nadie votó por Chávez. Nadie que yo conozca. Pero el tiempo pone a cada quien en su sitio.

-¿Qué te hacían en Miami?

-Me boicoteaban el trabajo, mandaban cartas al teatro cuestionándome, aunque sin éxito, fuera de que se cayeron algunas pocas funciones de varias obras. De todo esto se aprovechó un grupo de personas que siempre me habían tenido odio. Hay gente que le tiene envidia a quienes le echan pichón a la vida. Eso pasa en todos los ámbitos. Y a ese grupito de personas que me envidiaba, “se las puse papita” y empezaron a injuriarme. Ni siquiera los pocos chavistas que yo trataba me defendieron. Fue impresionante. Teodoro Petkoff ha sido el único político por el que hice campaña y recorrí el país con él, pero por el chavismo nunca hice campaña. ¡Jamás!

-¿Aún te afecta lo sucedido?

-No. Te estoy hablando desde la tranquilidad, pues me siento bien. Ya me fortalecí, Cuando veo a ese tipo de gente y la actitud hoy en día, miro dónde están y cómo siguen y me digo: “¡Pero cómo me preocupé yo de esta gente! ¡Pero qué mal estaba yo!”.

-¿Eso fue lo que motivó tu mudanza de Miami hacia Los Ángeles?

-Realmente, la razón por la que nos mudamos de Miami es que allí no hay trabajo para los actores -se adelanta en responder Luis Fernández, presente en la entrevista-. Esa es una gran mentira. Hay que buscarse la vida en el sitio donde está el trabajo. Mimí y yo siempre habíamos querido estar en Hollywood y meternos aquí en competencia, en las grandes ligas. Le dimos largas, hasta que ya no pudimos darle más largas. Y aquí estamos.

Cambiar para bien

-Poner los pies aquí en Los Ángeles y la vida nos cambió -sigue relatando Mimí-. Al llegar, empiezo a trabajar en un pequeño bar de Hollywood haciendo El aplauso va por dentro y otros monólogos, pero en chiquitico. Yo hacía mis obras en inglés, con este inglés que yo hablo, que tengo 40 años estudiándolo y todavía lo pronuncio igual de mal. Iban unos pocos gringos a verme y les encantaba. Se reían y no entendían nada, pero se divertían. Esta es una ciudad hermosa, de gran apertura para todo el mundo. La gente es bonita, soñadora, trabaja en su proyecto personal, sin meterse en los de otros. Es una ciudad bella.

-Después me contrataron en un canal de televisión local, el de mayor sintonía entre los latinos, para hacer un programa, que aún no siendo del todo satisfactorio para mí, me pagaban bien. Una fortuna, nunca había ganado tanto dinero. Es un reality llamado Rica, famosa, latina. A mí, que soy feminista y que odio a los hombres (ríe), me llaman para este programa en el que hago un rol que me lleva a hablar de las mujeres y no hay amistad entre ellas. Pero me ofrecieron un jugoso contrato. Lo pensé mucho y llegué a la conclusión de que esa oportunidad me ayudaría a estabilizarme económicamente aquí.

Célebre por un reality

Rica, famosa y latina -leemos en Wikipedia- “es una serie de reality de Estrella TV, creada por Leonard Liberman y Joyce Giraud”. El espectáculo, en español, se inspira en la franquicia estadounidense Real Housewives. La primera temporada se estrenó en 2014. A Mimí Lazo la contratan para la quinta temporada, que comenzó en septiembre de 2017.  Ahora se disponen a producir la sexta.

-Es un exitazo aquí en Estados Unidos. Yo no puedo a ir a ningún sitio porque me reconocen como la tipa que está en el programa en el que hay una constante pelea entre mujeres por los hombres. Está en Netflix y quieren que haga la próxima temporada. ¡Dios mío! Yo rezo todos los días porque me saquen por vieja (carcajadas) y finjo múltiples achaques, pero nada. No quieren, porque dicen que mi personaje gusta. Para mí, tener un millón de seguidores en redes sociales es importante, pues es gente que me quiere, que me conoce, que no duda de uno, que me estimula a seguir actuando. Yo he hecho dos películas aquí, en papelitos. Luis sí ha hecho cosas más serias, pues estuvo en la primera temporada de Dinasty en Netflix.

El actor revela que simultáneamente fueron también apareciendo sobre las tablas. “Mimí hizo una asociación con un teatro que se llama La Macha, en el West Hollywood, y allí estuvimos presentándonos todos los miércoles”.

-Además, siempre manteníamos las giras a otros países, cuando se podía viajar. A Argentina, a Chile, hice una gira en Venezuela hace año y medio, a cinco ciudades, siempre en conexión con el público, que sigue regado por el  mundo, pero continúa estando ahí. Hasta que, por la pandemia, pudimos encontrar la manera de conectarnos, a través de Zoom, que ha sido una evolución en nuestro trabajo.

Inesperado hallazgo

El actor menciona la más reciente iniciativa que han emprendido, que idearon mientras se reactivaban las salas teatrales. Y allí encontraron providencialmente una manera de transmitir de forma cabal la energía que se produce a través del acercamiento de los actores y actrices con el público asistente a sus obras. Es lo que han denominado Zoom-party, mediante el cual “el encuentro con los amigos, el poder compartir un trago y una conversación amena y relajada, se impone tras la función de teatro on line. Nunca antes el público había estado tan cerca de sus actrices y actores, ni ellos de su público”, como lo destacan muy gráficamente en una nota promocional.

-Cuando Mimí empezó con la idea, porque es a ella a quien se le ocurre la idea -señala Luis-, inmediatamente la rechacé, porque odio el teatro grabado. No me gusta un teatro que se graba para verlo en video. No me parece que funciona nunca. Pero luego empezamos a hacer los monólogos y vi la cercanía con la gente. Entonces me di cuenta que, de verdad, podía ser interactivo, aprecié la dinámica que se establece. Entonces le planteé a Mimí que teníamos que adaptar, es decir, no hacer las obras tal cual, sino adaptarlas a este nuevo escenario, que tiene unas reglas diferentes a las de un teatro normal.

-¿Cómo es eso?

-No es realmente teatro, es una modalidad de audiovisual en un formato inédito. Por ahí nos fuimos yendo y la idea, que al principio parecía teatro grabado, se convirtió en una cosa diferente. Algo nuevo, que tomó personalidad propia y que, además de permitirnos conectar con el público, en todo el mundo y al mismo momento, ha servido también, en las conversaciones posteriores a las obras, que es un poco como el sustituto del aplauso en vivo, como una invitación al camerino a través de la cámara.

Eso nos permite tener en la sala a gente que no solamente se encuentra con nosotros “de tú a tú” en la cámara, sino que además se encuentran entre ellos: familias, amigos que tienen años que no se ven y que van juntos al teatro a ver la misma obra y luego a verse en esa sala virtual. Gente que está en diferentes partes del mundo.

-Nos pasó, por ejemplo, con A 2:50 la cuba libre. A las actrices, que están en diferentes ciudades del mundo, las pueden ver sus padres, sus hermanos, sus amigos que tienen años sin verlas. Y eso es muy emocionante, al final. Tan emocionante como la obra es ese encuentro colectivo, esas conversaciones que hay después de las funciones. Es algo muy bonito.

-¿Esta podría ser una opción para seguir explorando después de la pandemia, como una nueva modalidad de presentar el espectáculo teatral?

-Yo creo que sí. Fíjate que estamos pensando ahora en la época de Navidad, con tanta gente que tiene a la familia regada por todas partes, plantear encuentros para ir al teatro en familia, o entre amigos. Aunque no nos hayamos visto en años, que podamos coincidir. Es decir, yo te puedo llamar a ti a Caracas, a una amiga que es como una hermana en Madrid y decirle: “Oye, nos vemos en el teatro. Te invito a ver esta obra, y coincidimos luego en la sala y podemos compartir la experiencia de ir al teatro. Literalmente, aunque sea virtual. Nos vemos en un futuro, cuando pase la pandemia, volviendo a las salas de teatro, pero sin descuidar tampoco este nuevo formato en la plataforma Zoom.

Esta modalidad, que iniciaron en agosto pasado y que hasta ahora les ha proporcionado más de 20 mil espectadores, cuenta con una programación en vivo de ocho obras y una serie hecha especialmente para Zoom, además de ser la única que cuenta con un destacado plantel de actores que viven en diversos lugares del planeta.

Atractivo menú

El menú de opciones incluye obras emblemáticas, producidas y dirigidas por Luis Fernández, como El Aplauso va por DentroA mi Gordo no me lo quita nadieNo eres tú, soy yo A 2,50 la Cuba libre -esta última en una novedosa y atractiva  experiencia virtual, basada en la obra de Ibrahim Guerra-, con elencos que incluyen a reconocidos nombres, como Marisela Berti, Beatriz Vásquez, Coraima Torres, Sindy Lazo, Ana Beatriz Osorio, Alejandra Machado, Mirtha Pérez y la española Ana Turpin, quienes se conectan desde diversas ciudades de Colombia, México, España y Estados Unidos, como hilos conductores de esta novedosa propuesta online.

La parrilla también incluye a Carlota Sosa en La Voz Humana, a Orlando Urdaneta con ¿Divorciarme yo?, Ana Beatriz Osorio en Por todo lo que jodemos las mujeresDESconocidos, el nuevo proyecto original de Mónica Montañes y, finalmente, la Zoom-serie El SexoSentido.

También se ofrece; Jav y Jos, con Luis Fernández y Juan Carlos Alarcón, y el ciclo de cine En la plataforma, con títulos como Acosada en lunes de carnaval, de Malena Roncayolo, protagonizada por Mimí Lazo, con una función el domingo 15 de noviembre; y Tamara, de Elia Schneider, estelarizada por Luis Fernández, el viernes 20 de noviembre. Ambas con un foro y encuentro con el elenco después de la función.

De esta manera, Mimilazo.net llega directo a sus distintas audiencias, buscando así reavivar una de las cosas que se ha perdido con el cierre de teatros y salas por la actual pandemia del coronavirus: la necesaria y poderosa interacción de los actores y las actrices con su público.

Elenco de lujo

-Hay tantas actrices que no estaban trabajando, que ha sido para ellas, para nosotros y para todos los venezolanos algo muy gratificante -puntualiza Mimí-, pues para el actor que no está en el escenario y no hace su oficio es algo terrible. Ver a Marisela Berti, una de nuestras grandes actrices, haciendo A 2.50 la cuba libre, es un regalo muy grande, para mí y para todos los que la disfrutan en escena.

-Beatriz Vásquez y yo somos muy amigos -pone como ejemplo Luis Fernández- y siempre estamos compartiendo temas domésticos. Mimí habla con ella todos los días, y ella me ayuda a llevar las medicinas a mis padres que están en Venezuela. Tenemos como un vínculo muy familiar. Y de pronto, cuando estamos ensayando La cubalibre…, ella en su habitación de La Coruña y yo aquí en Los Ángeles, a las 5 de la mañana, por el cambio de horario, hicimos una pausa y nos vimos, por primera vez en años, como director y actriz, y no tanto como los amigos que estamos resolviendo problemas domésticos. Eso resultó muy bonito, porque nos vimos haciendo lo que realmente somos, que es nuestro oficio. Fue un reencuentro con nuestra vocación.

-Beatriz dice que le devolvimos el alma con este trabajo -prosigue el director y actor-. Y Marisela Berti destaca algo muy bello también: “Yo no sé si le estoy dando vida a la Caimana (el personaje que en sustitución de Mimí Lazo, interpreta recurrentemente en A 2:50 la cubalibre) o es la Caimana la que vino a darme vida a mí”. Son como declaraciones muy poderosas, que cuando se juntan todas en el escenario virtual, producen esta reacción colectiva que es tan emocionante.

-¿Cuán complicado es asumir el desafío técnico que representa, para ti como director, concebir y producir cada montaje en este nuevo formato? ¿Te da muchos quebraderos de cabeza?

-Muchos. Me los sigue dando. Este ha sido un taller intensivo. Siento que fui a la universidad de nuevo. Y todavía estamos toreando las dificultades técnicas, porque Zoom es una plataforma que no se creó para esto, pero ha ido evolucionando técnicamente y hay una combinación de plataformas que podemos ir haciendo para que los espectáculos puedan ser más complejos y permitan la posibilidad de que varios actores, en diferentes ciudades, estén simultáneamente en pantalla. Que el sonido entre como tiene que entrar, que no se distorsionen los audios, etcétera. Hay una cantidad de aspectos técnicos “por torear”, que han sido la parte más complicada en términos creativos.

-¿La idea es que esas representaciones sean en vivo?

Sí, por lo menos la mayor parte. Hay algunas cosas que son pregrabadas, para vincular una escena con otra. Pero una de las cosas de esta plataforma es que sea en vivo y que los actores estén allí con el público al final, o durante la función, dependiendo del espectáculo. El objetivo es que interactúen, porque pueden hacerlo por el chat de Zoom. Estamos explorando una cantidad de opciones interactivas para que las obras incluyan la participación del público. Invitamos a la gente a que nos acompañe en esta aventura virtual y que se siga sumando a los ya más de 20.000 espectadores que hemos tenido durante estos últimos meses en mimilazo.net

-¿Proyectos en lo inmediato?

-Mimí siempre está buscando la manera de crear vehículos para que podamos integrarnos en el trabajo. Y lo más bonito de todo esto es que yo puedo decir ahora: “Oye, quiero hacer esta obra con Carlota Sosa, por ejemplo, que está en Caracas, ya que tenía tiempo queriendo trabajar con ella de nuevo. Y así sucedió. Carlota me dice: ‘Yo quiero hacer esta obra de Cocteau (La voz humana), y estamos ensayándola como si estuviéramos en la misma ciudad, con los mismos procesos y solamente replanteándonos las reglas para el escenario virtual. Pero de resto es la posibilidad de trabajar con quien quieras, en cualquier parte del mundo. Eso no tiene precio. Y como bien dices: creo que esto va a quedar más allá de la pandemia. Esta es una coyuntura que, cuando pase, dejará este producto como algo que permanecerá.

-En diciembre tendremos un show íntimo con Chucho Avellanet y sus amigos -anuncia Mimí-. Eso va a ser bien bonito. Y le haremos un show a Mirtha Pérez también. Hablamos con Hugo Carregal para que le produzca a ella un espectáculo celebrando sus 56 años de vida artística en diciembre. Esto es muy conmovedor y siento que es una bonita forma de unirnos. Estoy trabajando desde los 16 años y encontrar una manera de comunicarme con tanta gente que está en todas partes del mundo es como un milagro. Es algo maravilloso.

-En cuanto al ciclo de cineforos -explica Luis-, lo plantearemos de la misma manera interactiva. Será como invitar a la gente a ver la película contigo en tu casa. Proyectamos el filme en la plataforma y al final lo comentamos con el equipo técnico y artístico. En el caso de Tamara, van a estar Tamara Adrián, José Ramón Novoa y buena parte del elenco. Hablaremos con la gente después de la película, que siempre da para foros importantes, tan importantes como los derechos de las mujeres trans.

-¿Qué novedades traen en materia de series propias?

-Haremos unas series-Zoom, que son historias contadas en dispositivos. Como ahora nos hablamos todo el tiempo a través de la pantalla de un teléfono o de una computadora, le planteé a Mónica el reto de contar una historia, y ella, que viene trabajando el tema de la incomunicación, desarrolló una historia bellísima sobre personas que están tratando de crear vínculos y no lo logran. Es graciosa y al mismo tiempo muy dolorosa, como todo lo que escribe Mónica. Se llama DESconocidos. El Sexo sentido también la estamos desarrollando en versión Zoom. La idea es hacer series limitadas, parcialmente en vivo, que también podamos compartir con la gente en la plataforma.

-Son series originales para Zoom. Porque una de las cosas que considero importante, es que todos los creadores, audiovisuales o de teatro, tengan claro que deben crear sus espectáculos especialmente para la plataforma, no pueden ser cosas previamente hechas en otros formatos, porque no traducen. Entonces, lo más importante, después de haberle metido mucha cabeza, es que comprendamos cómo funciona Zoom como plataforma de espectáculos, y con esas nuevas reglas crearlos o adaptarlos específicamente a este medio nuevo. Es como tener un teatro que hay que llenar de programación.

Con la mira en Hollywood

Además del entusiasmo que le imprime a su nueva iniciativa vía Zoom, Mimí Lazo da a conocer que compartirá esta tarea con un proyecto cinematográfico que hará realidad en 2021.

-Yo vine aquí para lograr ser la actriz de Hollywood que soñé ser desde niña. Y aún creo en ello, porque pienso que no hay problemas de edad. Esta mañana abrí mi Instagram y vi que Petra Martínez, una actriz española de 84 años, es firme aspirante al Goya por una película maravillosa llamada La vida era eso. Yo creo que no hay edad. Según lo que me ha pasado a mí, creo que lo voy a lograr».

«Fui la única actriz venezolana que siguió protagonizando después de los 50. Eso es un milagro en el país de la belleza, el país de las misses. Me da a entender que me pasan cosas a cualquier edad. Y aquí estoy, metida en un proyecto de cine muy grande, creo que ahora sí, y es para el año que viene».

-¿Un proyecto de cine?

Sí, es un proyecto de cine. Yo no voy a hacer teatro de sala ahorita. Cuando llegué, ya te dije que estuve un año en una sala, pero Los Ángeles no es para hacer teatro, para nada. Es muy difícil hacer teatro aquí, porque aquí lo que hay es cine y la gente está en eso. El teatro que yo quiero hacer es como el que hacemos vía Zoom, en una nueva propuesta de interacción con el público. Aquí tengo que hacer cine y tengo que lograrlo y ya, listo. No me puedo poner con más cosas.

Ese proyecto de cine tiene ocho meses andando y no veo la hora de poderlo comentar. Tú sabes que a mí me gusta decir todo, pero no puedo. Firmé un contrato con una carta de intención que indica que no debo hablar de esto hasta que me permitan hacerlo. Pero no aguanto las ganas de decirlo. Esperaré el momento oportuno, cuando todo se dé, si Dios quiere.

.-¿Crees que las cosas pueden cambiar en Venezuela?

-Tengo fe en que las cosas van a ser distintas en Venezuela. Yo le veo un camino a mi país, creo que se va a reestructurar, que volverá a ser el país que éramos. Hay gente que ha luchado en la calle y otra que ha muerto por esto, por lo que confío profundamente en que todo cambiará para bien. Eso lo deseamos todos, tanto los que se quedaron en Venezuela como los que nos fuimos. Porque muchos hablan de la emigración y no saben lo terrible que es: que tú no existas, que tengas que explicar quién eres tú después de tantos años trabajando, lo que has hecho. No es fácil, para todo el que emigró es algo muy fuerte. Tanto el que es artista como el que no lo es. Creo en la necesidad e importancia de que todos los que estamos fuera nos reencontremos con el país.

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