Nacionales de Washington una rara historia de éxito en la capital de EEUU

La ciudad de Washington, Distrito de Columbia, es conocida por ser la capital federal de Estados Unidos, el lugar donde se toman las grandes decisiones de la nación norteamericana y sede de los poderes nacionales, pero poco se le relaciona con el deporte.

La urbe no es un referente por sus éxitos con sus equipos profesionales y mucho menos en el béisbol. Sin embargo, ayer esta localidad, fundada en 1790 para rendir honor a George Washington, héroe de independencia y primer presidente de Estados Unidos, vivió un hecho histórico. Los Nacionales de Washington alcanzaron por primera vez la Serie Mundial al vencer 7-4 a los Cardenales de San Luis, el segundo club con más títulos en las mayores, con 11, solo superado por los Yanquis de Nueva York que tienen 23.

Nunca había llegado la franquicia a una instancia similar, ni antes de mudarse de Montreal, Canadá, donde eran los Expos. Solo en 1933 los Senadores de Washington –equipo fundador de la Liga Americana- conquistaron la Serie Mundial pero este club se mudó en la década de los 60 a Minnesota y hoy se le conoce como los Mellizos.

La ciudad de Washington en béisbol y con esta franquicia, solo había logrado dos títulos divisionales, y hasta ayer era junto con Seattle, en el estado de Washington, las únicas franquicias del béisbol que no habían llegado a la Serie Mundial. De hecho la ciudad solo recuerda tres súper tazones de la NFL en 1983, 1988 y 1992. En Hockey triunfaron en 2018 ante los Caballeros Dorados de Las Vegas. Con los Wizards en la NBA no han tenido éxito.

El equipo de fútbol el D.C United le dio alegría a la ciudad con cuatro títulos en 1996, 1997, 1999 y 2004.

Sin embargo, la sequía en el béisbol acabó con la estelar actuación del venezolano Aníbal Sánchez que en el primer partido de la serie contra San Luis lanzó durante 7.2 episodios un juego sin hit ni carreras, e inspiró a un equipo que venía motivado para avanzar.

Le siguieron soberbias actuaciones de Max Scherzer, Stephen Strasburg, incluso Patrick Corbin, el único serpentinero que recibió castigo de parte de la ofensiva de los pájaros rojos, pero con el soporte de siete carreras de su equipo, el objetivo de barrer la serie fue alcanzado y ahora esperan al ganador de la serie entre los Yanquis y los Astros, actual campeón defensor de la MLB.

La historia de ensueño de Washington es la del underdog que superó todos los obstáculos.

A principios de año su referente ofensivo, el jardinero Bryce Harper, se fue a jugar con los Filis de Filadelfia. Al iniciar la campaña habían ganado 19 de sus primeros 50 juegos, es decir sufrieron 31 reveses, pero el equipo capitalino superó esa marca y en los próximos 112 juegos tan solo cayeron en 38 ocasiones para tener un registro final de temporada regular de 93 lauros y solo 63 derrotas.

El equipo y la fanaticada que enloquece al son del Baby Shark de Gerardo Parra -la canción que suena cada vez que el venezolano sale a batear y lleva a muchos a disfrazarse como tiburón- logró también sobrevivir al juego de comodín, que era vencer o quedar fuera de acción hasta la próxima temporada, y posteriormente derrotaron a uno de los favoritos para coronarse campeones los Dodgers de Los Ángeles, en un cuento de hadas que los llevó a la Serie Mundial.

A los Nacionales, representantes de la Liga Nacional, solo les queda esperar que se defina quién es el campeón de la Liga Americana para volar a Nueva York o a Houston, pero hoy y mañana la ciudad disfrutará de un inusual aire de triunfo, al menos en lo deportivo y soñar, porqué no con el alcanzar el título de Serie Mundial. Por una noche la política puede esperar.