Nicolas Cage se ríe de Hollywood, de él mismo, de todos

En "El insoportable peso de un talento descomunal" Nicolas Cage se interpreta a sí mismo en un film inclasificable e hilarante. Lana Wachowski se mofa del legado de "The Matrix" en una película que desconcertó a los fanáticos y decepcionó a la crítica. "Doctor Strange en el Multiverso de la Locura" crea una combinación extravagante de referencias. ¿La era de la metanarrativa llegó para quedarse? ¿Se burlan de nosotros o de la industria?

Nicolas Cage se ríe de Hollywood, de él mismo, de todos

En uno de los momentos de “The Unbearable Weight of Massive Talent” (2022) de Tom Gormican, una jovencísima espectadora expresa su admiración por Nicolas Cage. “Es una leyenda” dice con una adoración sincera y entusiasta. Mientras lo hace, algunas imágenes de la película “Con Air”, de 1997, se muestran en pantalla.

La siguiente escena sigue al actor —que se encarna a sí mismo— mientras camina por Sunset Boulevard. Nick Cage — el personaje — tiene un aspecto cansado y nervioso. Pero al fin y al cabo “es una estrella”, como murmura de mal humor. También está consciente de su cualidad de leyenda. Venida a menos, con todo tipo de problemas y una extraña filmografía a cuestas. “Pero una leyenda, al fin y al cabo” razona este actor que se burla de su propia vida frente y detrás de las cámaras.

La extravagancia argumental, firmada por Tom Gormican y Kevin Etten, es otra de las muestras de la forma como Hollywood incursiona en una extraña tendencia. Una que le permite explorar sus puntos más bajos a través del humor, y que también analiza el mundo del cine desde una perspectiva radical. La puesta en escena de lo ficcional, una paradoja quizás demasiado amplia para abarcar el sentido del cine espectáculo. Pero, aun así, se sostiene sobre el hecho de que la película cuestiona temas que, usualmente, a Hollywood no le agrada tocar.

“The Unbearable Weight of Massive Talent” es la burla más ufana, directa y retorcida acerca de la industria de Hollywood. La maquinaria que construye la identidad del cine contemporáneo, pero en especial, los rostros que la representan. Y lo hace con un recurso simple: burlándose de uno de sus héroes caídos en desgracia.

Nicolas Cage recorrió un largo camino en su filmografía y vida personal. Y el film de Gormican lo muestra. Pero también hace algo más. Llena la película de hilos metanarrativos que la convierten en una rareza espléndida y bien ejecutada. Cage interpreta a un actor fracasado que acude a una cita, un director (el realizador David Gordon Green, en un cameo inesperado) en el Chateau Marmont de Hollywood, ese reducto de las estrellas que forma parte de la mitología del séptimo arte. Su vida personal es una confluencia caótica de pequeños desastres —como la de Cage— y una considerable debacle financiera —como le ocurre a Cage cada cierto tiempo—. Para redondear su premisa, esta figura legendaria que ahora es un fracasado, busca el papel de su vida. Un cliché en el mundo de Hollywood que la película lleva a otro nivel. Y sorprende por su ejecución precisa, por la búsqueda del humor que no es humor.

Nicolas Cage

“The Unbearable Weight of Massive Talent” no se burla de Nicolas Cage — aunque utiliza el extrañísimo sentido del humor del guion para hacerlo — sino del mundo que le rodea. El recurso de la metaficción es una mirada divergente al cine y una que está permitiendo un recorrido extraño a través de lo cinematográfico como lenguaje. ¿Llegó la época en que la propia meca del cine tendrá que profundizar en sus heridas a través del recurso incómodo de mirarse al espejo?

Lana Wachowski y la carcajada burlona

En diciembre del 2021 la muy esperada cuarta parte de la saga “Matrix” de las hermanas Wachowski se estrenó en salas. Esta vez, Lana Wachowski estaba a cargo de la dirección y se esperaba una reinvención de un universo que, de por sí, era asombroso por sus posibilidades y terrenos inexplorados. En lugar de eso, la directora creó una rarísima metaversión sobre su propio legado y llegó tan lejos como para burlarse de sus puntos más discutidos. En escenas que irritaron a los fanáticos más devotos, el guion se mofó de la supuesta influencia definitiva de la trilogía original. También de las presiones de la industria para nuevas películas, e incluso de la noción sobre la necesidad de la secuela.

Todo, mientras un envejecido Keanu Reeves se hacía preguntas existenciales frente al espejo y una nueva generación de personajes se burlaba de los viejos. Pero lo que más sorprendió de la película fue su desvergonzado pesimismo.

“Matrix Resurrections” no buscaba reanimar a la franquicia, tampoco crear una versión novedosa de un universo de ciencia ficción especialmente apreciado. En realidad quería narrar su decadencia. El argumento, lleno de revisiones al material original, diálogos de doble sentido acerca de la fama y una satírica visión oscura del cine como legado, estaba más interesado en socavar la importancia de “Matrix” que en apuntalarla. Tanto, como para que resultara incómoda e incluso, se tomara a la manera de una broma perversa que la extensa legión de fanáticos de la saga recibió muy mal.

El film fue un fracaso de taquilla, pero abrió una discusión singular. ¿Qué es lo que en realidad intentaba hacer Wachowski? La película es parte de toda una nueva estela de revisiones de grandes films de culto, reconstruidos a mayor gloria de su herencia. Desde la nueva trilogía de “Halloween”, que celebra el legado de Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) y la convierte en centro de un universo innovador, hasta el reboot de Masacre en Texas. El cine de género, en la actualidad, está más interesado en narrar sus historias desde las cenizas de su éxito tradicional. Y eso convierte a la metanarración en un recurso válido y singular para analizar lo que ocurre dentro de Hollywood, obsesionado por nuevos taquillazos, franquicias y éxitos instantáneos en un mundo cada vez más competitivo.

Por ese motivo, sorprende y desconcierta, que, en varios de sus momentos más peculiares, “Matrix Resurrections” hable sobre Warner Bros. Como un gigante a vencer. “La secuela se hará, participes o no en ella” dice uno de los personajes a un desconcertado Keanu Reeves. En “The Unbearable Weight of Massive Talent”, el Nick Cage de la ficción recuerda, cada tanto, todo lo que debió “perder, sacrificar y la vergüenza que debió a atravesar” para hacerse famoso. Para solo ser un trozo de algo menos interesante. Lo mismo que la Masacre en Texas, convertida en producto desechable de Netflix, que muestra a la original como un tótem del terror. O a una Jamie Lee Curtis que grita a la noche “el mal acaba aquí” como si hiciera referencia a la larga serie de secuelas de la saga Halloween que la película ignora. Una y otra vez el mundo del cine se cuestiona y ahora lo hace con crueldad.

Muchas historias en una

En “Scream 5” (2022) de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, el mundo de la franquicia del género de terror, se convierte en un enemigo a vencer. También en una referencia obligatoria. En varias de las escenas los nuevos personajes se hacen preguntas sobre la metaficción. Especulan y vinculan el argumento a un universo más grande y autoconsciente. Y no son precisamente complacientes. La saga se ríe de sí misma y lo hace con crueldad.

Algo parecido ocurrió con el éxito de fin de semana “Doctor Strange en el Multiverso de la Locura” (2022) de Sam Raimi. La película número 28 del universo cinematográfico de Marvel, prescindió por primera vez de su cualidad de unidad temática y construyó su propia red de referencias. Tanto, como para que sea levemente incomprensible para los que no estén familiarizados con las series e incluso los cómics, del estudio. ¿Se trata de un juego de riesgo?

Nicolas Cage

La película se convirtió en un éxito asombroso de taquilla, al casi recaudar medio billón de dólares en su estreno. Pero la meta referencia —recurso usual de Marvel— se hizo más evidente que nunca en esta primera incursión de sus historias al multiverso. ¿Se trata de ambición o una reacción a la narración que se consume a sí misma? Sam Raimi hizo guiños a su propia filmografía y hasta incluyó a uno de sus actores fetiches en varias escenas. ¿Se trata de una revisión sobre un Hollywood convertido en una maraña de miradas a su propio núcleo?

La respuesta no es sencilla y “The Unbearable Weight of Massive Talent” solo agrega interés a la discusión. Para cuando Nick Cage (el ficcional) encuentra cómo su propio legado puede ser una especie de condena de muerte, la película habrá dejado varias cosas en claro. Por un lado, que únicamente Cage es capaz de reírse a carcajadas del Hollywood omnipresente y todopoderoso, burlarse hasta el punto de resultar insultante. Y por el otro, que un nuevo tipo de referencia al lenguaje cinematográfico se sostiene sobre una noción novedosa sobre los universos expandidos. ¿El futuro del cine es su propio reflejo? Quizás la respuesta no sea cercana, pero sí, hay una evidente intención de crear un elemento nuevo en medio de la debacle de una industria con la urgencia de la recuperación. Un punto que agradecer.

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