Niños resilientes, niños felices

Educar a nuestros hijos en la autoconfianza, el optimismo, la flexibilidad, la responsabilidad, la paciencia, la comunicación, la resolución de problemas, la conciencia plena es el camino para criar niños resilientes, niños felices

Niños resilientes, niños felices

La resiliencia infantil es la capacidad de adaptarse y salir fortalecido de la adversidad, un aprendizaje que comienza desde niños y que se extiende luego durante toda la vida resultado de la interacción entre el individuo y sus semejantes, sus condiciones de vida y su ambiente vital.

Durante mucho tiempo se creyó que la resiliencia era el fruto de la constitución especial de algunas personas. Yael Goldmann, educadora y coach en vida y de mindfulness, explica que la  resiliencia no es un estado permanente, que aprendemos y nos instalamos, es el resultado de haber adquirido muchas otras capacidades que luego nos permiten actuar de una manera determinada frente a un hecho.

Detalla que la forma para desarrollar la resiliencia en los niños es promover su autoestima y su paciencia. “Los resilientes tienen por lo general una visión positiva de sí mismos, capacidad de adaptarse a los cambios, una tendencia a considerar los desafíos como oportunidades y un reconocimiento de los propios límites”, dijo Goldmann.

La paciencia también es un atributo clave de las personas resilientes, al igual que el optimismo, el sentido del humor y la tolerancia a los sentimientos negativos, así como la regulación de las emociones.

La resiliencia no es una capacidad estática, que se adquiere de una vez y para siempre, se construye en el tiempo, es un proceso dinámico evolutivo que dota a los niños de recursos psicológicos para afrontar momentos difíciles.

Vuelve a tu estado

La también comunicadora Yael Goldmann, señala que la palabra resiliencia se tomó de la capacidad de los materiales de estirarse y volver a su estado normal. En este sentido, indica que  la resiliencia es la capacidad de recobrarse de un evento, de una dificultad, con rapidez y con un aprendizaje. “No es importante el tipo de adversidad que atravesamos sino la forma en que la enfrentamos”, apunta.

“Aunque aspiremos a darle a nuestros hijos una vida perfecta, sin sobresaltos o conmociones, la realidad siempre golpea de alguna forma. La materia que vamos a enseñar a nuestros hijos no se llama resiliencia, vamos a entregarles muchas otras herramientas que se van a convertir en su conjunto en una caja de herramientas que le van a permitir rebotar desde el fracaso, la desilusión o el dolor,  hacia el camino  de sus metas, aspiraciones y deseos”, detalla la educadora.

Goldmann indica que hay gente que nace con capacidades naturales que llevan a la resiliencia, el entusiasmo, el deseo de probar cosas nuevas, el pensamiento positivo y que hay quienes después de eventos difíciles aprenden a mirar la vida desde otro ángulo y adquieren nuevas características, adaptándose a los cambios y fortaleciéndose debido a estas experiencias.

Agrega que también están los que aprenden técnicas para adquirir resiliencia fortaleciendo ciertas habilidades como quienes practican mindfulness, meditación, artes marciales. 

Un niño resiliente

La resiliencia es una destreza fundamental que le permite al niño aprender de sus errores en lugar de sentirse frustrado por ellos, que se recupere de las situaciones estresantes y difíciles con una actitud positiva.

Por lo general, el niño que siente apoyo por sus padres desarrolla las competencias y la confianza  y lo que es más importante, el niño aprende que los errores no son sinónimo de fracaso y que el esfuerzo, no sólo los logros, es la clave del éxito.

Hay elementos que pueden contribuir a la resiliencia en los niños como: los buenos amigos, sentirse cómodo en el desempeño académico y que le enseñen a tener resiliencia intelectual. Un niño resiliente tiene mayores probabilidades de desarrollar sus destrezas y su conciencia emocional, y lo más importante es que un niño resiliente es un niño feliz

“En mi visión del tema yo no educo para ser resiliente, yo educo para que mi hijo sea un ser emocionalmente fuerte y esas características lo van a llevar a ser una persona resiliente”, puntualiza Yael Goldmann.

La resiliencia es un rasgo del carácter de la persona, así como una habilidad aprendida. “La vida nos desafía constantemente y nuestra respuesta a las incomodidades y a los enfrentamientos generan tolerancia y adaptación”, apunta Goldmann que lleva la cuenta en Instagram @coach_yael_goldman.

Agrega que los rasgos del carácter permiten generar la resiliencia, por lo tanto la mejor manera de tener un hijo resiliente es educarlo en la autoconfianza, el optimismo, la flexibilidad, la responsabilidad, la paciencia, la comunicación, la resolución de problemas, la conciencia plena.

Es ayudarlo a establecer metas válidas y alcanzables, en aumentar su confianza,  en mantener relaciones interpersonales sanas y en tener una vida donde sus 5 sentidos sean parte activa de sus experiencias. Enseñarle los olores que lo rodean, las texturas que lo acompañan, los sonidos y los sabores que son parte de su vida.

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