¡No me mires!

El domingo 9 de junio de 2014, a las 7 de la tarde, cuando la artista visual Ana María Ferris estaba en su casa en Caracas con su esposo, una de sus hijas, el esposo de esta y una nieta, entraron cinco hombres armados y aparentemente drogados. Entre gritos y amenazas, los amarraron, los apuntaron con armas largas, los obligaron a recorrer la residencia para detectar objetos que para ellos tuvieran valor (recorrido que incluyó llevarse a las mujeres al primer piso para ampliar la búsqueda), de un golpe le fracturaron el cráneo al esposo de Ferris y, en suma, vaciaron la casa ante los sus ojos, siempre bajos, porque estaban sujetos a la orden, vociferada constantemente, de no ver a los asaltantes

¡No me mires!

Hacía varios años que Venezuela mantenía su escalada en el ranking de los países más violentos del mundo. Ya lo era, de hecho. El país con más homicidios y secuestros de la tierra. También el más empobrecido, sometido a racionamiento y clausura de las oportunidades.

Tras dos horas de pasearse a zancadas por la casa, vaciar gavetas y hurgar en todas partes, los hombres se marcharon con grandes bultos a cuestas. Aún cuando de la cabeza del esposo manaba la sangre, todos estaban vivos y eso era lo que contaba. Pero en lo sucesivo, y por varios meses, la visión de Ana María quedó desenfocada. Percibía el mundo en manchas elusivas, borroso, a fogonazos.

En cuanto puso, aún sin reponerse del todo, Ana María, que es una creadora incansable, retomó su trabajo fotográfico. Si el mundo era una mancha de contornos elusivos, ella lo representaría como lo percibía. Y se dedicó a recorrer la ruta de los delincuentes en su propia casa, esta vez con su cámara fotográfica. Y siempre mirando al piso o a los lados en ráfagas, con vistazos furtivos, como aquel día.

Revivir el horror no fue fácil, pero terminó siendo curativo. De allí salió un fotolibro cuyas imágenes y diseño son de la misma autora. Solo la portada es obra de la diseñadora Gisela Viloria.

Con tres décadas de trayectoria, Ana María Ferris ha mostrado su trabajo en una decena de exposiciones individuales y muchas colectivas. Está representada en museos e importantes colecciones privadas. Esta es su cuarta publicación y primer fotolibro en sentido estricto.

“¡No me mires!” capta el estado de indefensión en que vive Venezuela, país hundido en la inseguridad ciudadana y la desesperanza provocada por la destrucción de la economía y de las instituciones, y por el cierre de oportunidades para una población que huye diariamente por millares. Es la percepción movediza y espectral no solo de un episodio de violencia vivido por la artista sino del estado generalizado de un país rehén de un entramado criminal.

El fotolibro, editado por Intervalo, será presentado en Madrid, este 20 de octubre del 2018 en el centro cultural La Fábrica, con palabras del escritor y fotógrafo venezolano Marco Tulio Socorro y el fotógrafo español Julio Álvarez Yagüe. Y el lunes 22 habrá una segunda presentación en Madrid, esta vez en la galería Cesta República, especie de consulado cultural de Venezuela en la capital española. Queda pendiente el encuentro con los lectores venezolanos, una cita que de seguro no va a demorar.

 

 

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