<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Operation Warp Speed (OWS): la operación militar de EE.UU por la vacuna de covid-19

Operation Warp Speed (OWS), "Operación a la Velocidad de la Luz", es el poco conocido nombre de la millonaria y exitosa estrategia que lanzara Donald Trump, con fuerte participación de militares, para alcanzar la vacuna contra el nuevo coronavirus que provoca la covid-19. Un proceso de investigación y desarrollo que normalmente dura unos 10 años, fue reducido a menos de uno, en medio de fuertes presiones.

Operation Warp Speed (OWS): la operación militar de EE.UU por la vacuna de covid-19

Dos grandes compañías farmacéuticas, Moderna y Pfizer anunciaron resultados de la «Fase 3», con resultados efectivos y seguros para las vacunas contra covid-19. La humanidad siente inmenso alivio y una esperanza más tangible de regreso a una nueva normalidad.

¡Maravilloso! Sí, aunque todavía no ha sido iniciado el vasto operativo que debe ser implementado para aplicar la vacuna, es deber reconocer cómo se ha llegado hasta aquí.

Es que este proceso de desarrollo y la posterior distribución y esperada inmunización de millones de personas con las vacunas (sin costo para los ciudadanos en Estados Unidos) tiene sus héroes a quienes agradecer: el equipo de Operation Warp Speed (OWS).

La Operation Warp Speed (OWS, algo como Operación a la Velocidad de la Luz),  es la iniciativa del gobierno de Trump para fabricar vacunas COVID-19 lo más rápido posible. Debe ser laureada como un esfuerzo exitoso, comparado con lo que, de  lo contrario, hubiese sido un pobre intento contra el coronavirus.

Una millonaria operación

OWS es una iniciativa del gobierno público-privada dentro de un programa de US$10.000 millones (aprobados por el Congreso). Su objetivo central es apoyar a las compañías en el desarrollo, fabricación y distribución de 300 millones de dosis de vacunas contra covid-19, con el objetivo de lograr las primeras dosis antes de enero 2021.

La Operación es liderizada por el Secretario de Salud, Alex Azar. El Secretario de Defensa, Christopher Miller, supervisa OWS; con el doctor Moncef Slaoui designado como jefe consejero. El general Gustave Perna, del Ejército de los Estados Unidos es jefe de Operaciones.

La OWS es «una organización altamente estructurada en la que el personal militar supera ampliamente a los científicos civiles», señala, un artículo del portal Stat.

El Departamento de Defensa de EE.UU en su portal en Internet destaca: “Usando los recursos del gobierno federal y el sector privado de EEUU, en Operation Warp Speed (OWS), aceleraremos las pruebas, suministro, desarrollo y distribución de vacunas seguras y efectivas, terapias y diagnósticos contra COVID-19 antes de enero 2021″.

“Con la responsabilidad de desarrollar y entregar vacunas a 300 millones de estadounidenses, Operation Warp Speed ha juntado a planificadores militares con expertos de Centros para Control y Prevención de Enfermedades para trabajar los detalles de un Plan Monumental”, agrega.

Algunos Comentarios sobre la Operación

Jesse Goodman, ex jefe de científicos de la FDA (Food and Drug Administration, La federal Agencia de Alimentos y Medicinas), asevera que «el gobierno de Trump merece todos los créditos por la alta prioridad puesta en OWS».

«OWS es la acción brillante, el resto es descartable”, dice.

«No hay dudas de que OWS es un inmenso éxito», dice Tinglong Dai, profesor asociado de Operations Management and Business Analytics ( Gestión de operaciones y análisis de negocios) en la Escuela de Negocios de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore.

“Puede gustarte u odiar a Trump, pero OWS no hay dudas de que es un inmenso éxito, un éxito sin precedentes», agrega.

OWS, efectivamente cambió totalmente la narrativa del cronograma de desarrollo de la vacuna y presionó a los fabricantes de unir todos sus recursos para alcanzar la casi imposible fecha límite, agrega Dai.

El doctor Walter Orenstein, ex director del Programa Nacional de Inmunización de los Estados Unidos entre 1993 hasta enero de 2004, y ex director de los programas de inmunización de la Fundación Bill & Melinda Gates, dice: “Jamás he visto un esfuerzo como este antes, nunca en mi vida profesional he visto nada igual que proceda y tan rápido. Este esfuerzo de tantas
compañías trabajando en esto, sin el soporte sustancial de OWS no lo veo”.

«La iniciativa OWS es una excepción dentro del manejo de la pandemia por parte de la Administración Trump», remata.

El doctor Anthony Fauci, ya bien conocido por todos como jefe de la estrategia anti covid-19 de la Casa Blanca. El también director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EEUU, donde ha trabajado desde 1984, también dijo que la OWS, debe ser elogiada como un éxito en el área de vacunas.

“No puedo ver este gran esfuerzo de tantas compañías trabajando en esto sin el sustancial soporte que ha venido a través de OWS”, dijo este científico que ya comienza a colaborar con el equipo del presidente electo Joe Biden.

Trayectorias de las dos compañías

Hasta ahora Moderna recibió fondos federales de Operation Warp Speed (OWS) por $ 1.000 millones para desarrollar la vacuna y tiene un compromiso de recibir otros $1.500 millones para la fabricación y distribución de 100 millones de dosis.  La compañía farmacéutica ha trabajado junto a investigadores federales y el gobierno también ayuda en el diseño de los procesos de ejecución de esta estrategia.

Moderna reportó que la tasa de eficiencia de su vacuna fue consistente en sujetos de diferente edad, raza, etnia y sexo, con una tasa de éxito de 100% para prevenir casos severos de la enfermedad covid-19, provocada por el nuevo coronavirus.

La ventaja de la vacuna de Moderna es que puede mantenerse en refrigeradores normales. Mientras, la de Pfizer necesita refrigeradores especiales a -94 grados Farenheit (-70 grados Celsius, centígrados), lo cual puede complicar la distribución.

Como dijo Tinglong Dai: «Sin OWS no hubiese vacuna Moderna, y punto».

Pfizer

Pfizer, un gigante farmacéutico con mucho flujo de caja, financió con sus propios recursos los costos del desarrollo y fabricación de las vacunas.

Sin embargo, acordó con OWS la compra por parte del gobierno de $2.000 millones en vacunas, equivalentes o 100 millones de dosis, una vez aprobada la droga. A lo mejor Pfizer lo hubiese logrado sin OWS, pero la garantía de compra del gobierno federal de EEUU disminuyó su riesgo financiero de distribución. Además presionó a las compañías a competir por los limites de tiempo establecidos por OWS.

El momento del anuncio de Pfizer, solo 5 días después de las elecciones presidenciales, siempre quedará como curioso y hasta sospechoso. ¿Habrá habido alguna consideración política que hubiese demorado la noticia?

Charlie Kirk, un activista conservador, conocido presentador de programas de radio, con enorme influencia en las redes sociales, reclama que Pfizer sabía que ya había desarrollado exitosamente la vacuna antes de las elecciones, pero se quedaron callados.

Un anuncio a tiempo obviamente habría beneficiado a Trump, quien está convencido de que la buena nueva fue demorada intencionalmente.

Pfizer espera producir hasta 50 millones de dosis para finales de 2020 y hasta 1.300 millones de dosis en 2021. La vacuna requiere de dos dosis, por lo cual el lote es para 25 millones de personas. Pfizer este aliado con la alemana BioNTech.

El Reino Unido es el primer país occidental que autoriza la vacuna de Pfizer. Su Secretario de Salud anunció el 2 de diciembre la autorización de emergencia para la vacuna de Pfizer. Dice que análisis finales de Fase 3 muestran 95% de efectividad en prevención de infecciones hasta en adultos mayores.

Operación Warp Speed, no solo vacunas

La Operación Warp Speed también ha garantizado fondos federales para apoyar otros esfuerzos en el desarrollo de vacunas, como los de AstraZeneca, Johnson & Johnson y Novavax, además de medicinas como las desarrolladas por Regegernon y Eli Lilly, ambos ya han recibido autorizaciones de emergencia de la FDA.

Tom Inglesby, el director del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, entrevistado por Stat , un medio especializado en biotecnología, salud e industria farmacéutica, coincidió en que la iniciativa parece bien posicionada para lograr sus ambiciosos objetivos, y en un plazo ajustado.

«Hay un profundo conocimiento de la ciencia y de cómo manejar las complejas operaciones del gobierno», dijo Inglesby.

«Está claramente operando en un ambiente político y pandémico desafiante, y no sabremos si tenemos una vacuna segura y efectiva hasta que los ensayos hayan terminado. Pero es un grupo altamente competente de personas que trabajan para que esto suceda», según Stat, que reveló algunos detalles de la vasta operación y sus protagonistas militares.

Un complejo organigrama, fechado el 30 de julio, muestra que alrededor de 60 oficiales militares -incluidos al menos cuatro generales- participan en la dirección de la Operación Velocidad Warp. Muchos de ellos nunca habían trabajado en la atención de la salud o en el desarrollo de vacunas. Sólo 29 de los aproximadamente 90 líderes del proyecto no están empleados por el Departamento de Defensa y trabajan en su mayoría para el Departamento de Salud y Servicios Humanos y sus subagencias.

¿Uno vuelve a ser el mismo si lo agarra el coronavirus?

La covid-19 deja fatiga y otras secuelas durante meses en algunos pacientes, mientras otros ni siquiera sufren los síntomas del contagio. Es como si un incendio forestal arrasara miles de hectáreas de praderas, pero dejara en pie a ciertos árboles, o apenas los chamuscara.