Opinión | Aportes al Plan País-economía social

En artículos anteriores hemos insistido en la necesidad de profundizar con hechos, más allá del texto constitucional, la democracia económica en nuestro país. Nos hemos referido al harakiri económico del desgobierno militarista incapaz de ver la economía con ojos diferentes a los del presupuesto de gastos de los cuarteles, razón por la que exigimos el regreso de los militares a sus cuarteles. También nos hemos referido a la necesidad de salvar las empresas recuperables, particularmente las cooperativas sobrevivientes del populista arrase y mesa limpia del fallecido que dejó sin vida unas 400.000 cooperativas con unos tres millones de dolientes, y solo unas 20.000 sobrevivientes con alto porcentaje de falsas y de maletín.

De las empresas públicas ni hablar, era obvio que el populismo extremo de un Chávez y un Maduro sin experiencias organizacionales las arrastrarían al clientelismo y quiebra como Pdvsa; a ellas que se suman las centenas que en plena producción fueron estatizadas sin mediar compensación alguna a sus antiguos dueños, y los más de 200 casos de una supuesta cogestión Estado – Cooperativas “de empresas” como sucedió con Venepal, cogestión que resultó ser un simple mecanismo capitalista de participación accionaria. Del sector privado solo sobrevive una cuarta parte de las casi 20.000 empresas que existían en 1999 y de las constituidas en estos 19 años.