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Opinión | El brujo de Maduro

Quintero tiene en su currículum haber curado a Chávez. Sí, señores, así como lo leen. Curó al muerto. Ahora falta que lo resucite. Twitter borró el tuit de Maduro con los tres “interesantes artículos” de Quintero sobre el coronavirus y la manera de erradicarlo con tés de hierbas naturales, básicamente malojillo, pepas de tamarindo y cáscara de mandarina

Hace unos días, el periodista Jaime Bello León, comentando la cadena donde Maduro nombraba a Sirio Quintero como el factótum de la campaña contra el coronavirus, recordaba a Telmo Romero. En estas mismas páginas, Milagros Socorro escribió el 26 de marzo un estupendo y sesudo artículo, “El agente Telmo Romero contra el coronavirus”.

Telmo Romero fue el brujo del presidente Joaquín Crespo. Un yerbatero que tuvo la suerte de “curar” a un hijo de Crespo de una supuesta enfermedad “incurable” (¡sabrá Dios qué tenía!) y de ahí en adelante se convirtió en el asesor presidencial favorito. Hasta escribió un libro llamado “El bien general” que fue quemado por los estudiantes de Medicina de la época, pues Crespo pensaba nombrarlo rector. En el susodicho libro había recetas para todo. Hasta para levantar los senos caídos. Romero murió de tuberculosis un año después de que Crespo dejara la presidencia. No le sirvieron sus brebajes.

Sirio Quintero es una especie de Telmo Romero redivivo. Con la diferencia de que aquél vivió hace ciento treinta años. En vez de acercarse a la ciencia, Maduro optó por buscarse un yerbatero charlatán, tal como hizo Crespo, y ponerlo al frente de una campaña que por donde se le vea, tiene costuras.

Quintero tiene en su currículum haber curado a Chávez. Sí, señores, así como lo leen. Curó al muerto. Ahora falta que lo resucite. Twitter borró el tuit de Maduro con los tres “interesantes artículos” de Quintero sobre el coronavirus y la manera de erradicarlo con tés de hierbas naturales, básicamente malojillo, pepas de tamarindo y cáscara de mandarina. “El conocimiento ancestral”, lo llamó Hugbel Roa, ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología.

La Asociación de Investigadores del IVIC, en carta dirigida al Dr. Eloy Sira, director del IVIB, empieza por desmentir la existencia de una supuesta publicación de Quintero en el Journal of Forensic Medicine y termina alertando sobre la “cura” que éste asegura tener, pues la OMS ha asentado con claridad que no existe ninguna prueba de que algún medicamento sirva contundentemente.

Recuerdo una vieja película donde el genial actor italiano Marcello Mastroianni interpretaba a un brujo yerbatero que vivía en un pueblo donde no había médicos. Con la “sabiduría ancestral” de la que habla el ministro Roa, trataba a sus pacientes aquí y allá. Unos se curaban, otros se morían, pero era lo que había. Un día llegó al pueblo un joven médico, cuyo ánimo desmayaba al ver que nadie entraba en su consultorio, mientras que la gente, acostumbrada a su yerbatero, hacía fila frente a la casa de éste.

Un día, al brujo le dio un dolor en el bajo vientre, del lado derecho. Su asistente le preparó uno de los brebajes que usaban para ese tipo de dolores, pero el brujo lo rechazó de plano: “llama al médico”, le dijo. El asistente no salía de su asombro. “¡Que llames al médico te dije!”, le gritó. Entre sus precarios conocimientos del cuerpo humano, sabía que lo que tenía no se curaba con tecitos. El médico vino y le extrajo el apéndice.

Si el coronavirus se extiende en Venezuela como se ha extendido en otros países, tal vez hasta los altos jerarcas del chavismo lo contraigan, como lo han contraído otros altos funcionarios. Y ahí los quiero ver… ¿se tomarán los tés de Quintero o llamarán al médico?

Los tés de Quintero quedarán para quienes no tengan acceso a la medicina privada. Todos sabemos el estado deplorable de los hospitales públicos, aunque el régimen se niegue a reconocerlo.

Y ahora que los Estados Unidos ofrece recompensa a quien lo capture, tal vez Maduro pueda pedirle a Quintero un brebaje para evitar la traición de sus asistentes cercanos…