Opinión

Venezuela: La contrarreforma agraria en marcha

El gobierno de Maduro no ha brindado detalles de los acuerdos que suscribió con Irán y Turquía. Ambos países tendrán tierras alquiladas en Venezuela para garantizar el autoabastecimiento de su población, la iraní y turca, no la venezolana

Publicidad
venezuela
archivo

Una suerte de axioma revolucionario nos repetía esto: la tierra es de quien la trabaja. En el inmenso memorial de discursos, lanzados al viento por Hugo Chávez, aquello se repitió una y otra vez. Se buscaba minar el sentido de propiedad sobre la tierra que podrían tener grandes productores o incluso la propia agroindustria nacional.

Se nos presentaba una quimera de desarrollo agrícola, de pequeños conuqueros y productores que dejarían de emigrar a las ciudades, en busca de mejores oportunidades, y que con ellos enlazados por un sentimiento nacionalista y socialista llegaríamos al autoabastecimiento. Aquel sueño devino en pesadilla.

Hoy, después de más de dos décadas del chavismo en el poder, Venezuela apenas produce el 30% de sus alimentos, el resto, es decir la gran mayoría, debe ser importado.

Gente memoriosa en la materia, como el experto Germán Briceño a quien consulté hace poco, recuerda que a fines de los 1990 las proporciones eran inversas, en aquel momento el país producía el 70 % de los alimentos que consumía.

Tras la devastación que ha significado el chavismo en Venezuela, con la llegada al poder del comandante Chávez en febrero de 1999, y con un manido discurso de la soberanía alimentaria, somos mucho más dependientes de las importaciones.

La destrucción del aparato productivo tuvo en las expropiaciones de tierras un pivote importante.

“Hugo Chávez expropió 4 millones de hectáreas. Ordenó invadir, confiscar y expropiar centenares de fincas, hatos y haciendas. Su lema era: muerte al latifundio. Pero su heredero, Nicolás Maduro, le acaba de entregar (regalar) un millón de hectáreas a Irán. ¿Esto no es latifundio?”, este es un comentario del periodista Gustavo Azócar sobre lo que simboliza el título de nuestro artículo, estamos en presencia de la contrarreforma agraria en Venezuela.

El gobierno de Maduro, desde Caracas, no ha brindado detalles de los acuerdos que suscribió en una gira internacional durante el mes de junio, que entre otros países incluyó a Irán y Turquía. Desde Teherán se ha difundido como un logro el acuerdo agrícola con Venezuela, mientras que en el caso turco ha sido la agencia de noticias china Xinhua la que ha adelantado detalles.

Ambos países tendrán tierras alquiladas en territorio venezolano para garantizar el autoabastecimiento de su población, la iraní y turca, no la venezolana.

El alquiler de tierras con finalidad agrícola es una práctica que vienen llevando adelante algunas naciones, que por su condición geográfica o climatológica no tienen capacidad para autoabastecerse en todos los rubros agrícolas. Irán ha llevado adelante conversaciones con Rusia y Brasil, según la agencia oficial de noticias IRNA, mientras que Turquía había tenido conversaciones con Ucrania y ya había desarrollado antes un programa de casi un millón de hectáreas en Sudán.

La invasión rusa a Ucrania, y el rol que ambos países tienen en el suministro global de fertilizantes y cereales, según expertos internacionales, representa un grave riesgo para la generación y distribución mundial de alimentos y ha acelerado diversas decisiones en países que lucen enfocados en garantizar su autoabastecimiento.

En la última semana de julio, el viceministerio del Interior para Asuntos Económicos de Irán, Mohsen Kushki Tabar, confirmó y anunció en términos elogiosos para su país el acuerdo agrícola con Venezuela, firmado un mes antes cuando Maduro estuvo en Teherán.

¿Qué señala el acuerdo agrícola?

El acuerdo agrícola entre Venezuela e Irán prevé el cultivo de un millón de hectáreas por parte de Teherán en suelo venezolano, recalcó el alto funcionario. Por el déficit de agua, según IRNA, Irán necesitaría hasta siete millones de hectáreas de tierras agrícolas en el extranjero para garantizar su seguridad alimentaria.

En Caracas el chavismo no ha comentado el tema, mientras que desde Teherán no se han ofrecido detalles económicos sobre este acuerdo. Se desconoce, a fin de cuentas, cuánto dinero pagará Teherán por el alquiler agrícola.

Resulta paradójico, para muchos venezolanos que reaccionaron airadamente en las redes sociales al trascender el acuerdo con Irán, que se destinen tierras con capacidad productiva a otro país cuando en Venezuela campea la falta de alimentos.

El país registra un “déficit considerable” en la generación propia de alimentos, me precisa Briceño. No hay registro público de políticas oficiales para promover o ampliar la producción agropecuaria, ni anuncios gubernamentales en esa dirección.

A la falta de créditos y fertilizantes, se han sumado otras aristas de la crisis generalizada que vive Venezuela y que impactan la insuficiente producción agrícola, tal como la aguda escasez de gasoil (diésel) para maquinaria agrícola y transporte de carga.

En relación con el convenio venezolano-iraní, el director de la Asociación de Cultivos Transterritoriales de Irán, Ali Rezvanizade, aseguró el mes pasado que Venezuela puede brindar una mejor oportunidad que Brasil y Rusia para los proyectos agrícolas de Irán en el extranjero, incluido el cultivo de soja y maíz.

Cuando estuvo en Teherán, Nicolás Maduro al referirse a los acuerdos que había suscrito sostuvo que “una de nuestras prioridades para ampliar la cooperación con Irán es utilizar la tecnología iraní para desarrollar la producción agrícola en Venezuela”. En esa misma visita dijo que en el país sudamericano hay 30 millones de hectáreas cultivables.

Sin embargo, ni entonces, ni después, el gobierno de Venezuela se ha referido a los detalles del acuerdo con Irán.

En relación con Turquía, entretanto, sólo un despacho informativo de la agencia china Xinhua develó que se negocia un acuerdo en términos posiblemente similares. Turquía le alquilaría una extensión considerable de tierras agrícolas a Venezuela como parte de su estrategia de autoabastecimiento alimentario. Maduro visitó Ankara en junio, en la misma gira en la que también estuvo en Teherán.

Vahit Kirisci, ministro de Agricultura y Silvicultura de Turquía, adelantó que su país continuará con el alquiler de tierras agrícolas en otras naciones y entre las opciones que están negociando mencionó a Venezuela. El objetivo serán productos como girasol, maíz, algodón, sésamo, caña de azúcar y alfalfa, los cuales tienen un déficit de producción en Turquía.

Ninguno de estos planes, a simple vista por la información conocida, contempla que de esos amplísimos terrenos que se entregarán a otros países, se vayan a generar alimentos para los venezolanos. ¿Y volviendo al axioma del chavismo en sus primeros años, si la tierra es de quien la trabaja, entonces estas tierras serán ahora iraníes y turcas?

Publicidad
Publicidad