Pablo Iglesias, auge y fracaso en solo 7 años

Iglesias y Podemos fueron realmente fuertes en su primer año. Después fueron perdiendo fuelle, tanto como líder como en los comicios. Muchos fundadores abandonaron el partido criticando el personalismo del dirigente. Sin embargo, en 2020, Iglesias logró el ansiado objetivo de entrar al gobierno. Su paso por el Ejecutivo tuvo un balance de gestión escaso y fue acusado de irregularidades

Pablo Iglesias, auge y fracaso en solo 7 años

Pablo Iglesias, que en 2014 surgió con fuerza para la izquierda española en plena crisis económica y llegó a ser vicepresidente del Gobierno, aseguró que abandona la política activa, tras los contundentes resultados de las elecciones regionales en Madrid.

En su mensaje final, aseguró que se considera un «chivo expiatorio», que movilizó a la derecha en las elecciones regionales de Madrid y facilitó su triunfo. «Cuando uno no es útil tiene que saber retirarse«, dijo el secretario general de Podemos.

Para ello, Iglesias (Madrid, 1978) abandonó su puesto como vicepresidente segundo en el Gobierno de coalición español, presidido por el socialista Pedro Sánchez. «Un militante debe estar allí donde es más útil en cada momento», dijo en marzo pasado cuando anunció su candidatura a la Comunidad de Madrid.

Pero, a pesar de que su partido sumó tres diputados más, se vio ampliamente sobrepasado por otra formación de izquierda, Mas Madrid, surgida de una escisión de Podemos, mientras el conservador Partido Popular (PP) obtuvo una contundente victoria.

Las últimas palabras de despedida ante sus seguidores en la noche electoral fueron una cita del cantautor cubano Silvio Rodríguez :»Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui».

El hasta ahora líder de Podemos, del que fue uno de sus fundadores, dijo estar «enormemente orgulloso» de lo conseguido por esta formación desde que hace siete años se presentó por primera vez a unas elecciones, ya que su proyecto político «ha cambiado la historia del país» y «ha acabado con el bipartidismo».

El personalismo

Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, saltó a la arena política española en 2014. Ese año fue  elegido diputado en el Parlamento Europeo, aupado por el movimiento social 15-M.

Fue precisamente en la Facultad de Ciencias Políticas de la madrileña Universidad Complutense donde Iglesias fundó Podemos. Lo acompañaron  Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre. Sin embargo, varios de esos fundadores se han marchado de partido entre críticas de personalismo hacia Iglesias.

El objetivo de esta nueva formación era «asaltar los cielos», como le gustaba decir a Iglesias, recordando una expresión de Karl Marx. Y adelantar a lo socialistas (PSOE) para convertirse en referente de la izquierda española.

La maldición de los 7 años

En esa dirección iba al principio ya que, en 2015, con un año de vida, Podemos irrumpió en la política española. Junto a otros grupos de izquierda, consiguieron 69 escaños de los 350 de la Cámara, impulsado por muchos votantes decepcionados con el PSOE.

Su objetivo era romper el bipartidismo formado por ese partido y el PP, pero en sucesivos comicios fue perdiendo fuelle, aunque en 2020 consiguió su ansiado objetivo: entrar en el Gobierno de España, después de duras tensiones con el partido socialista y su líder, Pedro Sánchez.

pablo iglesias AFP

Su paso por el ejecutivo tuvo un balance de gestión escaso.  A esto se suman las tensiones internas con el PSOE, por los presupuestos, las leyes de Igualdad, la Monarquía o la reforma laboral.

Tras la convocatoria electoral en Madrid, y ante la perspectiva de que Podemos tuviera malos resultados, Iglesias decidió abandonar el gabinete y presentarse como candidato-salvador. Con esto se convirtió en el objetivo principal de la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso.

Con la «conciencia absoluta de haberme convertido en un chivo expiatorio que moviliza los afectos más oscuros y más contrarios a la democracia», Iglesias decidió dejar todos sus cargos, aunque afirmó que «seguirá comprometido» con sus ideas y compañeros.

Acostumbrado a los giros dramáticos de guion de esas series que tanto le gustan, el hasta ahora líder de Podemos no desveló su próximo destino.