Para el venezolano, el miedo no desaparece al llegar a casa

Expertos en el área de seguridad ciudadana estiman que se han incrementando los robos domiciliaros por ser una práctica más rentable que el asalto en las calles. Aseguran que la precaria situación económica del país ha alterado las modalidades de los delitos y llevado al criminal a adaptarse a nuevas circunstancias

Para el venezolano, el miedo no desaparece al llegar a casa


Hace mucho tiempo que la delincuencia dejo de ser noticia en Venezuela. Los ya elevados niveles de inseguridad no han hecho sino crecer en los últimos 18 años -según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)-. Los ciudadanos se saben vulnerables a cualquier peligro y la sensación de seguridad es prácticamente inexistente sin importar dónde se encuentren. Ya sea en la calle, en la universidad, en el trabajo, en el carro o en un restaurant, el temor es perenne. Ni siquiera al cerrar la puerta del hogar se respira con más calma.
Así lo indican números de la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) más reciente. En 2017, 58% de los venezolanos señalaron sentir “mucho” o “algo” de miedo a ser robado o atacado en su vivienda y esta cifra asciende a 74% cuando se trata de las principales ciudades del país. Pero el informe revela además, que 41 % la población siente deseo de mudarse de una zona residencial por no sentirse seguro, factor que empuja a la emigración al no encontrar sectores exentos de riesgo a lo interno del país.
“Nosotros lo que intentamos medir con esta escala de temor es la sensación de amenaza que tiene la gente desde un lugar que se supone que es el más seguro”, contó a El Estímulo Roberto Briceño León, director del OVV.
 
El sociólogo opinó que una persona que siente miedo dentro de su hogar está sometida a «una angustia personal muy fuerte» y detalló que este miedo «lo han vivido diferencialmente las personas que viven en casas de las personas que viven edificios».
«Esta diferencia llevó a que los mercados inmobiliarios se modificaran fuertemente: el precio de los apartamentos se elevó porque la gente se siente más vulnerable en una quinta, a la que se le puede entrar por muchos lados, que en un apartamento, donde tiene una comunidad», explicó.
 
Sin embargo, se apresuró a añadir que el alivio de los dueños de apartamentos se ha venido a menos y que hace tiempo que «empezaron a sentir temor constante” a causa del incremento de robos “perpetrados por personas que trepan –los edificios-” y “los atracos colectivos”.

Repunte de robos en las residencias

 
La reciente predilección por estos modus operandi se debe, según Javier Gorriño, criminólogo y actual director de seguridad del municipio El Hatillo, a que los asaltos tradicionales -en las calles- se han vuelto “muy cuesta arriba” o, en otras palabras, ya no proveen los dividendos que solían tener. “La gente ya no usa prendas y no hay efectivo. Con suerte pueden robar un celular”, señaló.
“Yo creo que el delincuente va mutando a la forma de delito que produzca más dinero, por eso al ladrón que atracaba en las vías públicas ahora se le hacen más rentable los hurtos a las residencias”, dijo.
 
Por su parte, Briceño León explicó que este auge es atribuible a lo que en criminología se conoce como el endurecimiento de la víctimahard targeting-, fenómeno que ha reducido considerablemente las opciones de los ladrones:
“La víctima ha tendido a protegerse y lo hace saliendo poco de su casa, no llevando prendas y no llevando el buen teléfono celular. Ese endurecimiento hace que el malhechor busque otras formas y una de esas, obviamente, es irrumpiendo en la vivienda”.
 
El sociólogo aclaró que no existen cifras sobre los asaltos a residencias, por lo cual es imposible estimar si es un crimen que realmente está ascenso, aunque esa sea la sensación general.
“Existen dos problemas: uno, porque hay censura de la data oficial; y dos, porque se trata de uno de los delitos en los que hay mayor inclinación de no denunciar».
Recordó que en 64% de los casos -de crímenes de todo tipo- las víctimas prefieren no denunciar y los robos domiciliarios lideran este índice. «Cuando hemos indagado sobre las razones lo que uno encuentra como respuesta de la población es que piensan que la policía no va a hacer nada, pero temen, además, que los cuerpos policiales vayan a su casa y lo que no se llevaron los delincuentes se lo lleven ellos”.
Briceño León resaltó los sucesos en los que los agresores simulan ser una comisión policial e ingresan a robar, un estilo de acción bastante común en los últimos años. «La gente queda con la angustia de si eran oficiales o no”.
Sostuvo que a falta de números, lo que sí es posible asegurar es que la precaria situación económica del país ha alterado las modalidades de los delitos, que oscilan desde robos “espectaculares” hasta el “delito amateur».

Sobre los llamados «hombre araña»

 
En la madrugada del pasado 4 de marzo, un grupo de delincuentes ingresó al edificio Zelod, ubicado en la urbanización El Marqués –Caracas- y hurtaron tres de los veinte apartamentos del conjunto residencial. La novedad de este hecho es que los delincuentes entraron por las ventanas con la ayuda de sábanas amarradas y, aunque no es un caso inédito, cuando los “hombre araña” -como suelen llamarlos en el habla coloquial- aparecen causan gran revuelo.
Briceño León subrayó que la frecuencia de este tipo de robos es baja porque para llevarse a cabo requieren «un nivel de destreza particular que no todo el mundo tiene», con el añadido de que la gente que vive en los pisos más bajos –históricamente más propensos a ser atacados- procura, en general, tener rejas en las ventanas.
Confesó haber sido él mismo víctima de un hurto de esta naturaleza hace algunos años. Destacó que «el hombre araña utiliza sus habilidades» para evitar la violencia y que la lógica del antisocial es buscar «los puntos flacos» para no tener que recurrir a la fuerza.
«Yo no diría que son muy usuales, pero sí puede uno estimar que se están incrementando de manera importante«.

La popularización del robo de alimentos: ¿Hambre o negocio?

Otro aspecto resaltante, del robo del 4 marzo fue que, además de llevarse objetos de valor típicos, los delincuentes hicieron una parada en la alacena y sustrajeron elementos no tan habituales: alimentos.

Si bien Gorriño reconoció los estragos de la crisis económica y su efecto sobre la dieta del venezolano, precisó que el hurto de alimentos está relacionado con beneficios lucrativos y no con el consumo propio.
“No es que van a robar solo comida, pero es que es más fácil vender una harina pan –o cualquier otro rubro con amplia escasez- que un reloj”.
Briceño León sí le da más puntos a la tesis del hambre y aunque no contempla el “bachaqueo” como una razón, ambos expertos coinciden en que estos robos son una manifestación del desabastecimiento. “El individuo puede entrar a la casa, robarse un teléfono y puede salir a venderlo, pero con ese dinero sale al abasto de la esquina y no logra comprar la comida porque no está«, señaló el director de la OVV.
El investigador añadió que “lo sorprendente” de este fenómeno es que, según denuncias recabadas por la ONG, es una práctica que también realizan policías y militares, durante los operativos de “liberación del pueblo” (OLP), política de seguridad implementada por el gobierno de Nicolás Maduro desde principios de 2015.
Recomendaciones para evitar un crimen en el hogar:
 
Javier Gorriño puntualizó tres medidas que, considera, son decisivas a la hora de evitar el robo en un domicilio:
Primero, ser buen vecino y practicar «la alerta temprana” a las autoridades en caso de notar algún hecho sospechoso. Instó a “no verificar nada” y tras el mínimo indicio comunicarse inmediatamente.
En segundo lugar, aconsejó activar el sistema de botón de pánico -servicio ofrecido por la policía municipal de varios distritos-, con la finalidad de reducir el tiempo de respuesta en una situación de emergencia.
Finalmente, promover que los vigilantes de las urbanizaciones cumplan esa función y que no se limiten a ser porteros. La implementación del «radio vecinal» es un acción que se ha venido implementando en El Hatillo, que consiste en otorgarle  a los porteros de las residencias un equipo con la señal radial de la policía municipal.
Según Gorriño, esta política ha surtido efecto en la prevención de delitos de distinta índole, incluyendo los secuestros, dentro de su jurisdicción.
En síntesis, la principal sugerencia del especialista es mejorar la comunicación ciudadano-policía. El problema radica en que la población ve con alto escepticismo la acción de los cuerpos de seguridad. De acuerdo con datos de Encovi, 48% de los encuestados califica como “mala” y “muy mala” la actuación de la policía estatal/ municipal.]]>

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