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Periodismo: un oficio de alto riesgo en Venezuela

Muchos periodistas han sido blanco de violencia y escarnio por parte de cuerpos represivos o por la acción de grupos armados al margen de la legalidad. Aquí, varios de ellos rinden sus testimonios

Periodismo: un oficio de alto riesgo en Venezuela

El año 2019 fue uno de los más difíciles para los periodistas en Venezuela, en medio de una escalada de agresiones a los encargados de difundir la realidad de este país arrasado por una profunda crisis económica y social. Hacer periodismo en Venezuela es un oficio de alto riesgo.

Los ataques a los comunicadores suelen dejar profundas cicatrices en las víctimas, trabajadores de la prensa que están en la primera línea en la cobertura del conflicto venezolano.

Recientes estudios e investigaciones del Instituto Prensa y Sociedad de (IPYS) de Venezuela cuantifican las nuevas agresiones, amenazas e incluso los procesos del régimen de Nicolás Maduro para censurar a los medios de comunicación.

En su informe anual de 2019, “Voces en el Paredón”, IPYS reseña más de 500 denuncias de ataques a periodistas y 1.032 denuncias de violaciones a los derechos de libertad de expresión de los ciudadanos.

En lo que va de 2020, los ataques contra los comunicadores y el riesgo se han intensificado. Los trabajadores de la prensa denuncian agresiones cada vez más violentas y hostiles para buscar callar sus voces e  impedir que hagan su trabajo.

Los comunicadores sociales señalan que los intentos del régimen chavista de Maduro son incompatibles con su deber de informar. Añaden que estas amenazas van contra lo establecido en el artículo 28 de la Constitución, el cual garantiza el derecho de la ciudadanía a estar informada.

Herramientas contra la violencia

En vista de las situaciones de riesgo y violencia a la que están sujetos los comunicadores, las periodistas venezolanas Yira Yoyotte y Beatriz Adrián organizaron el evento “Periodismo en Contextos de Violencia. Taller de manejo de emociones”.

En él se contó con la orientación de la psicólogo clínica Yorelis Acosta, el psicólogo de apoyo Jesús Aguirre, y Francisco Soares, que ofreció su «yoga de la risa».

Además hubo organizaciones como la ONG FresPres y Dar Entre Todos, además de la firma Pacheco Apostólico y Asociados, quienes facilitaron los espacios.

Al taller asistieron más de 60 periodistas que han sufrido violencia física o psicológica durante la cobertura informativa.

A continuación algunos de sus testimonios:

“Me bañaron de orina”

Katherine Dona. Periodista de Contrapunto.

“El 15 de enero un grupo de periodistas estábamos en la Catedral de Caracas, acompañando a los docentes, en el oficio de una misa por el Día del Educador».

A la salida de la misa, los maestros denunciaron ante periodistas los bajos salarios que perciben, la situación de los centros educativos y la deserción de los educadores en las aulas para dedicarse a otras actividades, que les ofrezca una mejor entrada económica para mantener a sus familias.

«Nos encontramos a unos funcionarios policiales, que nos advirtieron que ellos estarían en el lugar hasta las 11:00 am. No parecía que hubiese riesgo. Mientras tanto los maestros decidían si llegarían hasta el ministerio de Educación».

«Los funcionarios se fueron e inmediatamente se presentaron unos miembros de colectivos (cuerpos paramilitares chavistas) y nos lanzaron bolsas llenas de orina y heces fecales. Al mismo tiempo, nos insultaron y nos ordenaron irnos del lugar».

«Salimos corriendo hasta la avenida Urdaneta, para resguardar nuestra integridad».

El episodio fue humillante. Sentir como ese líquido mal oliente impregnaba mi ropa, mi cabello, mi piel… Pero eso no basta para alejarme de las calles, para seguir informando”, señaló la periodista del portal informativo Contrapunto.

Dona dijo que cada vez que pasa algunos sectores de Caracas, que han sido tomados como baño público por los indigentes, el desagradable olor le recuerda el día que los colectivos agredieron a los periodistas y a los educadores, sin importar que se estaba a las afueras de la catedral de Caracas, lugar icónico de la ciudad capital.

“Me robaron y golpearon”

Manuel Cobela. Periodista de Venevisión.

El 7 de enero, al periodista Manuel Cobela, del canal Venevisión, le fue asignada como pauta cubrir los acontecimientos que sucedían en la Asamblea Nacional. La noticia era la lucha por el control de las instalaciones en el Palacio Federal Legislativo entre los diputados Juan Guaidó -reconocido por 60 países como presidente interino- y Luis Parra, disidente “opositor” que prefirió aliarse con el chavismo.

“Estando afuera de las instalaciones de la Asamblea Nacional, me rodearon unas 15 personas. Comenzaron a gritarme, a ofenderme; de los insultos pasaron a los golpes, me despojaron de mi bolso y del teléfono celular.

«Momentos antes del incidente yo estaba huyendo del lugar, por el riesgo y los niveles de agresión que había contra los periodistas, pero regresé para ayudar un amigo  que agredían, pedí ayuda a unos funcionarios policiales y solo me dijeron corre”, relata Cobela.

Recuerda que, tras haber recibo una gran cantidad de golpes, cayó al piso, logró incorporarse y se fue de la zona de conflicto. Le devolvieron el bolso, pero le robaron el celular.

“Debo decir que es la primera vez que me agreden en cumplimiento de mi ejercicio profesional, por mi seguridad ya he tenido que huir en otras situaciones, igual de violentas.

«Los periodistas estamos en esos escenarios con el deber de informar, en la medida de lo posible, pero si se observa que comienza la violencia, hay que buscar la amanera de alejarse, antes que pase algo peor”, señaló.

Por estas situaciones por su mente ha pasado la idea de irse del país.

“Tengo que confesar que el 4 de enero estaba en República Dominicana, visitando a unos familiares, quienes me dijeron que me quedara. Pero decidí regresar a Venezuela a seguir trabajando.

Cuando ellos vieron las situaciones de riesgo que se presentaron, me dijeron que dejara todo y me fuera con ellos.

Actualmente, nuestra sociedad está muy polarizada, y se  juzga a los medios de comunicación, pero es necesario reiterar que nosotros estamos cumpliendo el deber de informar. Y yo seguiré cumpliendo con mi deber”, afirma Cobela.

“Mi mamá me pide que me vaya del país”.

Esteninf Olivares, periodista de Caraota Digital y Unión Radio.

“Las primeras agresiones de este año las sufrí el 5 y el 7 de enero, cubriendo los acontecimientos de la Asamblea Nacional. Sentí pánico cuando vi que mi compañero Manuel Cobela era agredido. Corrí sin pensar en las consecuencias, hacia la turba de gente violenta, pero al llegar ya lo habían liberado”, señala la periodista Esteninf Olivares, quien en esa ocasión también recibió gran cantidad de insultos y amenazas.

Olivares señala que, además del riesgo, los golpes, amenazas e improperios que pueda recibir, le afectan algunas situaciones que le toca cubrir.

“Hay algunas pautas muy fuertes, como por ejemplo la situación de los niños del hospital J.M. de los Ríos. Ver el dolor de los pequeños, de sus madres, víctimas de la situación tan precaria del país.

Terapia

Ver como sufren por la falta de medicamentos, sus males, me ha tocado buscar terapias para poder soltar las cargas negativas. Las situaciones difíciles que me toca cubrir y que al final, terminan afectando mi vida.

Trato de realizar el seguimiento y apoyo a las familias afectadas, a través de mis redes sociales, para buscar más ayuda”, señala Olivares.

Explica que para aliviar el nivel de estrés, practica procesos de agradecimiento. «He logrado conseguir fortaleza, para seguir en la lucha, realizando el trabajo. Pero no solo las situaciones de violencia afectan al periodista de forma personal, también tenemos que incluir a la familia, qué al ver las situaciones, también viven el horror y el estrés, de nosotros.

En mi caso mi mamá me ha pedido en repetidas veces que me vaya del país, que tiré la toalla por el riesgo, por la situación país, pero no quiero, espero seguir en las calles haciendo lo que más me gusta informar, haciendo periodismo”, indica Olivares.

“No tengo odio, yo los perdono”

Isnardo Bravo, periodista de la Romántica FM y VpITV.

“Recientemente, fui agredido mientras realizaba un trabajo sobre el servicio del metrobús. Un miembro de un colectivo nos comenzó a insultar, pero se sintió intimidado, pues nuestro equipo era de tres personas. Entonces, pidió refuerzos, pues estos grupos trabajan en manada. Al final, nos retiramos al terminar nuestro reportaje.

He sido agredido en muchas oportunidades pero, la verdad, no les tengo odio a mis agresores; yo los he perdonado”, dice Bravo.

Señala que busca realizar muchos talleres de mejoramiento profesional y personal.

“Tengo la convicción que ningún periodista puede transmitir las informaciones si tiene cargas de rabia, desesperanza, impotencia, tristeza, siempre trato de ser optimista. No guardo rencor y creo que cada quien, llegado el momento, recogerá el fruto de lo que ha sembrado y deberá hacerse responsable de sus actos”, señala.

“Voy a proteger mi integridad”.

Maiker Yriarte-periodista de TV Venezuela

El 11 de febrero, el presidente de la Asamblea Juan Guaidó, regresó a Venezuela por el aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Maiquetía.

Maiker Yriarte fue a cubrir su llegada, al igual que muchos otros periodistas.

No imaginaban el riesgo. Personas afectas al gobierno chavista de Nicolás Maduro llegaron a las instalaciones del terminal aéreo para agredir a Guaidó y a los trabajadores de la prensa.

Entre la trifulca que se generó en Maiquetía -y en medio de la golpiza que recibía- Yriarte fue despojado de uno de sus zapatos. Los grupos chavistas lo presentaron en un video, como si fuera un trofeo. Afirmaban habérselo quitado al propio Guaidó.

“Ese zapato era mío. También me quitaron mis lentes y mi equipo de trabajo. No es la primera vez que me agreden por realizar mi trabajo de informar. En una oportunidad estuve detenido en el Palacio de Miraflores por 11 horas, durante la pauta de la juramentación de Guaidó. Esa vez, por ayudar a a unos colegas chilenos, también fuimos agredidos. Estos son días muy duros para el periodismo, que afectan tu vida profesional y personal, además de la situación en que tienen que vivir nuestras familias”, reflexiona Yriarte.

Angustia

Su familia, que reside en Valencia, se enteró de la agresión que sufrió el 11 de febrero a través de los medios de comunicación. Lo vieron herido en las cámaras y vivieron horas de angustia.

“Cuando acudimos a colocar la denuncia en el Ministerio Público, mi papá me acompañó. Sentía su mano rodeando mi brazo; sentía su angustia y miedo por lo que me podría pasar. Comprendí que debo fijarme límites, que tengo una vida, más allá de ser periodista; que hay gente que me espera: mi familia, mi esposa.

Muchos periodistas nos dejamos llevar por las emociones del momento, pero creo que hay que tener más cautela ante el riesgo.

Desde el incidente en el aeropuerto, mi vida, mis emociones, son como una montaña rusa: algunas veces estoy feliz, otras veces estoy triste o angustiado. Entiendo que tengo que avanzar, pero en medio de todo seguiré informando a la gente. Eso no lo voy a dejar”, señala.

“Sigo defendiendo el periodismo”

Jesús Medina-periodista de Dólar Today

Durante año y medio, el periodista Jesús Medina, del portal informativo Dólar Today, estuvo detenido en las instalaciones de la cárcel de Ramo Verde, acusado por el gobierno de Nicolás Maduro de instigación al odio.

“Durante todo este proceso violaron todos mis derechos humanos, me acusaron de cinco delitos, cuando solo me dedicaba a realizar reportajes sobre la situación del país, especialmente de la crisis hospitalaria.

Soy la primera persona juzgada por esta nueva ley chavista, de instigación al odio.

Por presiones del gobierno, tuve que salir de Venezuela por seis meses, pero esos abusos, esas agresiones no van a funcionar. Me voy a mantener en mi país, defendiendo el derecho que tienen los ciudadanos a estar informados y el derecho que tienen los periodistas de informar”, dice Medina.