Periodistas en Venezuela, en la mira de todos

Periodistas en Venezuela, en la mira de todos

Registrar y contar lo que pasa es peligroso cuando las fuerzas de seguridad, y hasta quienes protestan, ven a los reporteros como enemigos. Con la temperatura de la conflictividad de nuevo elevada, se repiten las agresiones. Un patrón que, en el caso de la represión desde el poder, incluye a grupos irregulares actuando en connivencia con cuerpos oficiales. Y no es algo nuevo. Ya lo vimos en 2017, y los números demuestran que el asunto viene de atrás

Hacer periodismo en Venezuela se ha convertido en una labor temeraria. Los reporteros dejan sus redacciones preparados para lo peor: máscaras de gases, chalecos antibalas, cascos y un carnet que, en la mayoría de los casos, no sirve de mucho. Una vez en la calle, son blancos de detenciones por parte de los cuerpos de seguridad y grupos paramilitares y, también, de hostigamiento y ataques por parte de ciudadanos que no se sienten representados con su línea editorial. Así, muchas veces, el periodista pasa forzosamente de difundir información a ser la noticia.

Gregory Jaimes no llegó a las calles por carambola; ser periodista siempre estuvo en sus planes. De pequeño se paraba frente al espejo e imitando a los presentadores de El observador, de la extinta Radio Caracas Televisión, se visualizaba frente a las cámaras.