Pompeyo y el MAS

Del amplio documento de capítulos que traen consigo la experiencia vital de Pompeyo Márquez, hay uno particularmente relevante, epicéntrico, totalizador y descriptivo, dentro de lo que fue búsqueda vital del personaje: la fundación y el desarrollo del MAS. Uno de los símbolos más esclarecidos del entronque histórico entre el socialismo postcomunista y la socialdemocracia moderna. 

Pompeyo y el MAS

La experiencia de un parto producto de los traumáticos debates del comunismo venezolano, cuyas conclusiones, junto a otras, como la caída del Muro de Berlín, debieron haber sido portadores de alguna jurisprudencia, de algo de luces en materia de lecciones aprendidas dentro del universo de la izquierda venezolana.
Fue el MAS un proyecto de enorme contenido y visión en la política venezolana.  Supo alimentar con riqueza conceptual sus tesis y organizar un partido de cuadros que escribió páginas importantes dentro de la política local. Aunque, hacia los años 70, en los primeros años, Pompeyo Márquez, junto a Teodoro Petkoff, Freddy Muñoz, Luis Bayardo Sardi, Víctor Hugo D´Paola, y otros esclarecidos dirigentes, todavía empleaba las categorías discursivas del marxismo, y le rendía honores a la idea de una revolución, aquel fue un movimiento que pudo evolucionar con enorme inteligencia hacia el campo del reformismo, con un lenguaje reivindicativo modernizador, impugnador, que no dejaba de estar inscrito, si bien muy a la izquierda, dentro del ámbito de la democracia liberal.
El MAS fue, de alguna manera, el resultado de la combustión hecha entre las agudas reflexiones y el estilo impugnador de Teodoro Petkoff, junto al liderazgo de Pompeyo, ya por entonces un ejemplo hecho persona en materia de compromiso militante y autoridad.
Gracias a ese espíritu libertario, pudo convertirse el MAS en una escuela donde, por un tiempo, convivieron hábitos políticos adelantados, de vanguardia, incluso si los comparamos con los existentes en la democracia de entonces. En aquel partido nadie podía ser reelecto en más de dos ocasiones para el mismo cargo; estaban legalizadas las tendencias de opinión, y existía una cláusula interna llamada “la objeción de conciencia”: habilitaba a un diputado, o un militante, a hacer público su desacuerdo con la línea partidista aprobada por la dirección, o la de su fracción parlamentaria, si con ello sentía que quedaba aplastado su fueron individual o sus convicciones más íntimas.  
 
Ese sesgo progresista, esta voluntad para la reforma, ese celo por atender siempre el veredicto popular, aunque no siempre resultara favorable, hicieron posible que haya sido el MASgracias a un propósito personal de Pompeyo- el primer partido en proponer la elección directa de los Gobernadores, y a anotarse en la agenda reformista de la Copre con una pasión que fue, incluso, en algunos momentos, superior a la de Acción Democrática y Copei.
Resultado de aquella larguísima fragua, que atestiguan sus pasiones y su rectitud,  es uno de sus libros, “Hacia una nueva mayoría”;  el trajinar de la fundación Gual y España, y los interminables ejemplares impresos de su revista, Punto Socialista.
Se acaba de marchar, sin dudas, uno de los políticos más completos de estas décadas en la vida venezolana.]]>