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¿Por qué EE UU es líder mundial en casos confirmados de coronavirus?

El densamente poblado estado de Nueva York se convirtió ya en el epicentro del brote de coronavirus en Estados Unidos con casi 45.000 casos hasta el viernes

¿Por qué EE UU es líder mundial en casos confirmados de coronavirus?

Desde que se conoció el primer caso de una persona contaminada por el nuevo coronavirus a fines de enero, hasta ahora, en que el total alcanzó a los 100.000, Estados Unidos se convirtió en el país con mayor número de enfermos.

Unas 1.500 personas fallecieron hasta ahora en el país por la covid-19. Esto, a pesar de que la tasa de mortalidad sigue siendo muy inferior a la de Italia y la de varios países europeos.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? ¿Y qué pasará después?

Pruebas, pruebas, pruebas

Los expertos en salud pública dicen que si bien aún no se ha alcanzado el pico de la epidemia, hay varias razones por las cuales el coronavirus se ha extendido tanto en Estados Unidos.

Al principio del brote, se acusó al presidente Donald Trump de minimizar su gravedad, al afirmar que la propagación sostenida en la comunidad no era «inevitable». Esto ocurrió incluso después de que un alto funcionario de salud sostuviera lo contrario.

A medida que la pandemia se arraigó, primero en los estados de la costa oeste de Washington y California, el país no estuvo en condiciones de realizar un rastreo significativo de casos. Las pruebas de coronavirus eran muy lentas.

Inicialmente, el gobierno se negó a relajar los obstáculos regulatorios que habrían permitido a los departamentos de salud estatales y locales desarrollar sus propios kits de prueba basados en las pautas proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud. Las primeras muestras se enviaron a la sede de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta.

Luego, el CDC remitió kits de prueba defectuosos a los estados, lo que profundizó el retraso.

El 29 de febrero, fecha de la primera muerte por el nuevo coronavirus en Estados Unidos y más de un mes después del primer caso confirmado, el gobierno levantó esa prohibición.

El sector privado se sumó más tarde.

«Si hubiéramos podido hacer un seguimiento de los contactos de los contaminados, podríamos haber encontrado muchos más casos rápidamente y cerrar los puntos críticos», dijo a Gabor Kelen, director de medicina de emergencia de la Universidad Johns Hopkins.

La ausencia de una respuesta nacional

El densamente poblado estado de Nueva York se convirtió ya en el epicentro del brote de coronavirus en Estados Unidos con casi 45.000 casos hasta el viernes. Esta cifra refleja aroximadamente la mitad del total nacional, sumando más de 500 muertes.

Su gobernador, Andrew Cuomo, predice un pico de infectados en aproximadamente 21 días, alrededor del 17 de abril.

Siguen a Nueva York el vecino Nueva Jersey, luego los estados de la costa oeste California y Washington. Después los de Michigan e Illinois en el Medio Oeste, con grupos concentrados en las principales ciudades.

Los estados o áreas que aún no experimentan aumentos repentinos no deberían ser complacientes, alertó Thomas Tsai, cirujano general y profesor de política de salud en Harvard.

«Estados Unidos no es un monolito, hay 50 estados diferentes con diferentes respuestas gubernamentales de los gobernadores y los departamentos estatales de salud pública», dijo.

«Creo que lo que se necesita es un esfuerzo verdaderamente coordinado a nivel nacional», señaló, advirtiendo que continuar con una «respuesta irregular» en los movimientos de las personas llevaría a otros estados a conocer un espiral ascendente de casos similar al de Nueva York.

Hasta el viernes por la tarde, el 61% de la población estadounidense, de 330 millones de habitantes, fue llamada a un confinamiento, lo que significa que el 39% restante no lo ha sido.

«¿Ahora qué?»

Un punto relativamente positivo es que la tasa de mortalidad basada en los casos confirmados se ha mantenido baja hasta el momento: 1,5%, en comparación con 7,7% en España y 10% en Italia.

Sobre si continuará esa tasa, los expertos están divididos.

«La baja CFR (tasa de letalidad) no es tranquilizadora», dijo David Fisman, epidemiólogo de la Universidad de Toronto.

«Se elevará porque le toma tiempo a la gente morir. Mi mejor conjetura es que Estados Unidos está en la cúspide de un brote absolutamente desastroso».

Los expertos coinciden en que se requiere con urgencia medidas de distanciamiento social en todo el país para tratar de «aplanar la curva», disminuyendo la tasa de infección para que los hospitales no se desborden, como es el caso de Nueva York.

Pero desde un punto de vista científico, el patógeno podría «mutar hacia abajo» y volverse menos virulento a medida que pasa el tiempo, dijo Kelen, como suelen hacer virus similares.

Expertos sostienen que el calor y la humedad del verano también podrían retrasar su propagación.

Desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington se cree que el pico del brote puede llegar a mediados de abril.

El número de muertes seguiría aumentando, pero luego se estabilizaría en unos 80.000 en julio, estiman.

Su modelo sugiere un total de 38.000 muertes en el extremo inferior y 162.000 en el extremo superior.

A modo de comparación, la gripe mató en Estados Unidos a 34.000 personas entre octubre de 2018 y marzo de 2019.

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