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¿Por qué muta el coronavirus?

El descubrimiento de variantes del coronavirus SARS-CoV-2 más contagiosas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil añade incertidumbre a la posibilidad de atajar la pandemia. Los científicos, que esperaban estos cambios, hacen un llamado a la calma

¿Por qué muta el coronavirus?

En las últimas semanas se suceden, una tras otras, las noticias acerca de nuevas variantes de coronavirus. Inquietan por la rapidez con la que se propagan y por crear dudas sobre la efectividad de las vacunas para contrarrestarlas. Y la pregunta se activa con preocupación: ¿Por qué muta el coronavirus?

Expertos consultados subrayan que es normal que los virus muten. Por el momento no ven razones para alarmarse, aunque consideran necesario vigilar la forma como muta el Sars-CoV-2.

Prevén, no obstante, que puedan producirse versiones de este virus que resistan la acción de las vacunas. También consideran probable que estos fármacos se modifiquen para neutralizar esas variantes.

Tampoco descartan que alguna mutación suponga la aparición de un coronavirus capaz de generar una infección más grave y con mayor letalidad. Pero no es lo más factible.

Foto Michal Cizek / AFP

Azar y selección natural

Según el presidente de la Sociedad Española de Virología, Albert Bosch, «lo más importante de la aparición de la variante del Reino Unido» es la confirmación de que el Sars-CoV-2 «puede variar». En el futuro es posible que aparezcan más.

Aunque los virus de ácido ribonucleico (ARN) -como es el caso del que causa la covid-19- tienen facilidad para mutar, el Sars-CoV-2 dispone de «unos mecanismos de corrección» de los cambios en su extenso genoma de 30.000 nucleótidos, explica Bosch.

Esos mecanismos de corrección no han evitado, sin embargo, que algunos de los errores cometidos por el virus en su réplica hayan permanecido como mutaciones.

Las variantes que por azar tengan algunas ventajas adaptativas pueden implantarse y propagarse. En ocasiones pueden convertirse en la versión predominante del Sars-CoV-2, en un proceso de selección natural.

¿Qué preocupa de las nuevas mutaciones?

Las variantes del virus identificadas hasta ahora son numerosas. Entre ellas se encuentran la B.1.1.7, descubierta en el Reino Unido; la 501.V2, hallada en Sudáfrica, y la Cluster 5, de la que se han descrito transmisiones entre seres humanos y visones, indica José Ramón Arribas, de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

Otra más fue identificada en Tokio a principios de este mes en cuatro viajeros procedentes del estado brasileño de Amazonas. Expertos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), vinculada al Ministerio de Salud de Brasil, han confirmado a EFE que la nueva versión es originaria de ese estado.

En la clasificación de estas modificaciones cabe distinguir entre «variante», denominación que se refiere a una alteración del virus con un número significativo de mutaciones, y «cepa», cuando los cambios son más numerosos y de mayor trascendencia.

Así, la B.1.1.7, por ejemplo, es una «variante» de la misma cepa del SARS-CoV-2 de la que hasta el momento se han identificado 23 mutaciones.

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De ella preocupan los indicios que hallaron virólogos británicos de que es capaz de infectar a mayor velocidad, aunque esa rapidez no incluye efectos más dañinos en la enfermedad.

En todo caso, como señala Arribas, que sea «más transmisible», aunque no implique una peor virulencia, es «más peligroso» para el conjunto de la sociedad que lo contrario, porque puede colapsar el sistema sanitario con la infección de «muchos más pacientes».

Mutación viajera

Más de medio centenar de países ha detectado casos de esta versión del SARS-CoV-2. Es posible que esté presente en un número más elevado, puesto que para identificar las variantes hay que secuenciar el virus, comparando sus 30.000 bases nitrogenadas con las ya conocidas, un análisis que puede resultar difícil de asumir para algunos sistemas sanitarios.

En España su prevalencia «estaría muy por debajo del 5 %». Esto significa que esta variante no está circulando «a un ritmo como en Reino Unido», según informó el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias de España, Fernando Simón.

El origen de esta celeridad en el contagio se encuentra en la mutación N501Y, que permite infectar las células humanas con mayor eficacia. También está presente en la variante detectada por primera vez en Sudáfrica y en la descubierta en Brasil.

En el caso de la Cluster 5, identificada por primera vez en Dinamarca, se han descrito transmisiones del virus entre visones, de este animal a humanos y viceversa.

El riesgo, explica Arribas, es que haya un animal en el que se pueda quedar el coronavirus y «sea una fuente persistente de contagios». Por el momento no parece que esa transmisión se esté produciendo de forma frecuente.

Además de en Dinamarca, esta variante ha sido localizada en varios países europeos, entre ellos España, y en Estados Unidos.

Relación con las vacunas

De las variantes de Sudáfrica y Brasil hay una mutación, la llamada E484, que ha suscitado la alarma entre los investigadores. Según un estudio preliminar de un equipo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, Estados Unidos, podría ofrecer una mayor resistencia a las vacunas.

Foto Oli Scarff / AFP

Se trata de un estudio del que se han producido diferentes interpretaciones.

Varios medios internacionales resaltaron el hecho que la mutación E484 podría ayudar a burlar los anticuerpos neutralizantes que el sistema inmunitario produce contra el coronavirus. Pero, según declaró uno de los autores, el biólogo evolutivo Jesse Bloom a The New York Times, la investigación reafirma la vigencia de las vacunas actuales.

Otro trabajo científico en preimpresión apunta que la vacuna de Pfizer y BioNTech también sería efectiva con la mutación N501Y. Es la presente en las variantes de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

El estudio fue realizado por la farmacéutica y la Universidad de Texas y publicado en biorXiv, en el que los textos aún no han sido revisados por otros expertos, aunque estos pueden dejar sus comentarios.

En todo caso, tanto Bosch como Arribas explican que la probabilidad de que haya mutaciones que se resistan al efecto de las vacunas crecerá conforme haya más población inmune.

Se trata nuevamente de un proceso de selección natural de las mutaciones. Se mantendrán aquellas que presenten cambios que les hagan evitar la acción de los antígenos.

Sin embargo, ambos opinan que los investigadores podrán adaptar las vacunas a estos cambios para mantener su eficiencia.

Bosch, además, cree que este virus no variará tanto como el de la gripe, que cada año obliga a modificar los preparados que lo combaten.

Sobre el riesgo de que surja una variante más virulenta y letal, señala que eso podría ocurrir en un escenario «catastrófico». Pero añade que tampoco tiene por qué suceder.

«En virología», sentencia, «nada es esperable pero todo es posible».