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Rafael Cadenas para principiantes

La Orden UCAB, la más alta distinción de esa casa de estudio, será otorgada hoy al poeta barquisimetano Rafael Cadenas, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Las palabras de recibimiento en el Aula Magna serán pronunciadas por la poeta y periodista Moraima Guanipa, autora del libro Hechura de Silencio: una aproximación al ars poética de Rafael Cadenas. Aquí nos cuenta quién es este creador, con didáctica para iniciados

Rafael Cadenas para principiantes

Quienes lo leen lo veneran. Quienes se aproximan por primera vez a su andar silencioso, lo escrutan. Sus amigos, profesores de la Escuela de Letras de la UCV, lo aman. Pero hay otros que ni siquiera saben quién es él. Para ellos, especialmente, está dedicado este texto.

Rafael Cadenas, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, recibirá este jueves la más alta distinción que otorga la Universidad Católica Andrés Bello: la orden UCAB. Moraima Guanipa, poeta y periodista, autora del libro Hechura de Silencio: una aproximación al ars poética de Rafael Cadenas, le dará las palabras de bienvenida en el Aula Magna de esa casa de estudios. Confiesa que jamás en su vida le habían sudado tanto las manos. Que las carga congeladas desde hace mes y medio. Sin embargo, con todo y el susto, se siente honrada. Aquí, como parte de la misión didáctica que le habrán encomendado los dioses, nos explicó en palabras sencillas, como para iniciados, quién es este autor.

“Rafael Cadenas es un poeta nacido en Barquisimeto en 1930. De alguna manera su trabajo con el lenguaje, con la palabra, su exploración poética, ronda preguntas sobre la existencia. Es un poeta que empezó desde muy joven. En el año 1946, con 16 años de edad, escribió Cantos iniciales. Luego, Cadenas vino a Caracas a estudiar Derecho. En la carrera duró apenas un año y después empezó a estudiar Filosofía y Letras, en la Universidad Central de Venezuela. En el año 1950 hubo una huelga universitaria, se lo llevaron preso a la cárcel modelo y de allí al exilio en la isla de Trinidad.

Todos esos jóvenes que estudiaban y tenían participación política, como Guillermo Sucre, Manuel Caballero y Jesús Sanoja Hernández, entre otros, fueron desterrados del país. Fueron expulsados a distintos destinos. En ese país estuvo algunos años hasta que, después de la dictadura, a inicio de los años 60 escribió su gran libro, Los cuadernos del destierro. Una obra llena de imágenes, con ecos de la poesía de Rimbaud. Muy sensorial. Allí es donde escribe: “Yo pertenecía a un pueblo de grandes comedores de serpientes, sensuales, vehementes, silenciosos y aptos para enloquecer de amor…”.

Claro, hay que acotar que en el año 1958 salió una edición limitada de Una Isla, donde evoca todas las vivencias de Trinidad. Luego desarrolla un proceso en el que se pregunta sobre la existencia y también sobre el lugar del lenguaje y de la palabra. Es un paso solitario de depuración interior. Escribe Falsas maniobras en el año 1966, un libro en el que ya empieza a trabajar la vida interior. Trabaja la noción del perseguido, del acosado, del ser humano fuera de lugar. Hay allí un tono de expiación y de búsqueda interior. ¿Recuerdas el poema “Fracaso”: “Cuanto he tomado por victoria es solo humo…”. En realidad, el fracaso no es tal. Es la posibilidad, por el contrario, de tener un aprendizaje. El poema nos habla de la posibilidad de ser más auténticos.

¿Y “Combate”, lo recuerdas?: “Estoy frente a mi adversario… Lo miro, cuento la distancia entre él y yo, doy un salto. Con mi mano abierta a modo de sable lo cruzo, lo corto, lo derribo, rápidamente. Veo su traje en el suelo, las manchas de sangre, la huella de las caídas; él no está en ninguna parte y yo me desespero”.

Es el combate del personaje poético, que se despliega en esos versos, y que tiene que ver con la búsqueda interior. Es un proceso de mucha honestidad de su parte. Una especie de expiación… no es que seas necesariamente culpable de algo. No se trata de eso. Te interrogas sobre la vida y sobre tu lugar en el mundo. No es un trabajo de materialidades sino de espiritualidades.

Sigamos… en el año 1977 publicó el poemario Intemperie y también Memorial. Es una poesía que interroga sobre la condición humana y busca apoyo en los desenmascaramientos, las falsedades, que interpela la existencia.

El poema “Ars Poética”
Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni
añadir brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.
Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame la impostura, restriégame la estafa. Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

Este poema tiene que ver con la definición de la escritura. Tu visión creadora. Que cada palabra lleve lo que dice. Eso es tener honestidad con la palabra. Una de las lecciones de Rafael Cadenas es que le dice a cualquier lector la enorme responsabilidad de la palabra, que ella no debe ser falseada. Él toma la noción del poeta alemán Hölderlin, quien señalaba que la poesía es la fundación del Ser por la palabra. La palabra no es vana. El sentido contrario a esta idea es la fatuidad”, explica con serenidad y paciencia Guanipa.

-Le pregunté por el poeta y usted me habla de su poesía. ¿Quién es el sujeto Rafael Cadenas?

-Es un ciudadano de a pie, alguien que camina y padece la ciudad. Toma posición sobre el espacio urbano. Sus líneas tienen que ver con la capacidad humana de destruir pero también de ver lo que está más allá. Es un mirar más profundo hacia la interioridad humana. Lo real. Que no necesariamente es lo fáctico. Es lo que tú puedes aprehender como algo para procesar en tu interior. Eso no significa que él se escape de la ciudad. Fíjate que tiene un poema del año 1967 que se llama “Carro por puesto”. Allí habla de un barrio descarnado que tiene sus vísceras afuera.

Lo que él ve tiene fundamentalmente un vínculo con la esencia humana. Nos está diciendo que estamos en el mundo para algo más que una rutina. Él es alguien que busca comprender el mundo como un lugar más enriquecido, con más posibilidades para el alma, el espíritu y la vida.

En Memorial va depurando todavía más esa visión de despojamiento interior. “Soy este en quien se incendia hasta la idea de hombre…” Es una poesía del desprendimiento.

Vale acotar que él leyó a los místicos cristianos pero también leyó psicología, filosofía, budismo zen, que es todo lo contrario al Yo que desea cosas y quiere el poder. Nada de eso le interesa. Él solo piensa en la esencia humana y su decir poético tiene que ver con la realidad, porque la realidad también es misterio.

-¿Cuáles son las características, los rasgos, que hacen que su poesía haya sido reconocida con el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros premios?

-Un poeta como Cadenas nos muestra primero el bien decir. El decir auténtico. Es alguien que trabaja y constituye con su poesía fundamental las nociones de vida, realidad y misterio. Fíjate, en el año 1983 publicó Amante y sí, habla de un amante, pero es el amante de la poesía, de la lengua, de la creación. Él nos habla de una palabra viva que le habla al ser humano.

En el año 1992 publicó Gestiones. Allí hay un poema que dice:
Lo que miras a tu alrededor
No son flores, pájaros, nubes,
sino
existencia.
No, son flores, pájaros, nubes

Lo que nos está diciendo es que eso que tú ves existe, son. No están solo en tu mirada. Eso es lo real. Es una poesía que no puede resultar necesariamente cómoda. Te exige una mirada detenida. En un poema de dos versos de Rafael Cadenas hay un mundo y uno como lector está invitado a penetrarlo. No se trata de hacerle reverencia sino de leerlo con detenimiento. Pero no te tienes que angustiar…al comenzarlo a leer, él te muestra alguna de sus lecturas. Él te da pistas para seguir.

Fíjate, él tiene un poema que se llama Satori. Se refiere al instante. Pero si tú vas y buscas en wikipedia qué significa Satori descubres que esa palabra significa la iluminación según el budismo zen. Él te invita a que no te quedes solo con la lectura dada, requiere de un lector que desee ser penetrado por esa poesía y que ella enriquezca su mundo interior.

Cadena es uno de los grandes poetas, como podemos hablar de Juan Sánchez Peláez, Eugenio Montejo, Vicente Gerbasi, Yolanda Pantin, Igor Barreto… No es que sea distinto. Cada uno desarrollo una voz, un decir; y cuando lees a Cadenas sabes que es distinto. Esa es su voz poética.

No hay que angustiarse. Porque cuando lo lees y él te abre su camino, te va dejando como una especie de piedritas para que tú encuentres esas grandes voces.

No es ni más ni menos que nadie. Es él. Un poeta que macera su poesía a través de la expresión y la existencia. Lo que él llama lo que es, que es el misterio.

-¿Qué hace el poeta frente al caos del mundo?

-Tú me estás hablando de la utilidad del arte. Debes saber que lo permanente está fundado por los poetas, como decía Hölderlin. La poesía no está para darte ideologías, programas, recetas, ni siquiera para salvar el mundo. Está por encima de todo eso, para plantearte una vivencia personal, personalísima. No puede salvar al ser humano, pero hace que el mundo sea un lugar más habitable.

Es como el arte, ver una pintura, escuchar música, bailar, leer un buen libro. Eso te vuelve distinto. Te coloca frente a tu propia humanidad. No hay que buscarle utilidad a la poesía.

-¿Pero cómo puede un venezolano promedio leerlo si dedica todas sus horas a sobrevivir?

-Justamente ese es el mensaje. La vida no puede reducirse solo a una cola, a un golpe de adrenalina para montarse en el metro o en autobús. La vida es mucho más que esa condición de animalidad a la que nos quieren conducir. Me encantaría que la gente leyera, las bibliotecas están a la disposición, son gratis, están abiertas. No tenemos que reducir la vida a sobrevivir, si lo que nos ayuda a vivir es precisamente el arte, la poesía, la imaginación, el pensamiento. Tienes necesidades básicas pero también tienes debes formar otras: arte, música, poesía.

Quiero cerrar contándote una historia: Alirio Díaz nació en un pueblo perdido del estado Lara que se llama La Candelaria, es más allá de Carora. Un pueblo que ni siquiera tenía plaza Bolívar cuando yo lo visité. Díaz era hijo del propietario de la bodega, Pompilio. Te estoy hablando de un medio rural, pobrísimo y de allí surgió uno de los más importantes guitarristas del mundo.

¿Tú crees que él tenía posibilidades? Si se quedaba allí no pasaría nada. Nada. Pero él se encontró con la música y eso le resonó adentro. Hay un trabajo por hacer. El trabajo es educativo. Hay que sembrar el amor a las artes y a la libertad. Siempre se puede elegir. Eso es lo más importante.

Atrio Restaurante: sabor con arte y cultura

José Antonio Casanova, cocinero destacado por sus artísticas propuestas, y la asesora gastronómica Mónica Sahmkow, asumieron la elaboración de dos menús de degustación donde cada plato es una sorpresa gustativa y visual