RCTV: 12 años víctima de la censura del chavismo

Se cumplen 12 años de la salida del aire de RCTV. La decisión de Hugo Chávez el 28 de diciembre de 2006 acabó con el canal de televisión más antiguo que existía en Venezuela. Su sustituto TVes nunca caló con la audiencia que aún añora al viejo canal.

RCTV: 12 años víctima de la censura del chavismo

El silencio de la noche hizo patente esa madrugada del 27 de enero de 2007 cuando “expiró” la concesión de RCTV por mandato de Hugo Chávez. La violación chavista de la libertad de expresión e información, era una forma clara de mostrar que la ideología se imponía sobre uno de los baluartes comunicacionales. RCTV era la joya de la corona, que tan incómoda le fue, hasta que finalmente se la arrebató a los ciudadanos.

La hegemonía comunicacional necesaria para el proyecto chavista cobró a su primera gran víctima. El chavismo llevó el proceso hasta las últimas consecuencias para eliminar a uno de sus mayores enemigos, las noticias e información.

Actualmente en las instalaciones del canal funciona una productora que es parte de las empresas 1BC.

Poco a poco la compañía ha ido creciendo tras el descalabro de ese mayo de 2007, pero no es ni la sombra de la cantidad de personas que trabajaban en esas instalaciones y de las personalidades que desfilaban por las calles de Quinta Crespo.

Un símbolo

RCTV siempre fue un emblema de la “otra Venezuela”, no solo de bonanza y abundancia. También de la política antes de la irrupción antisistema de Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro.

Se erigió además en un símbolo de la libertad de información y comunicación, un referente para cada político que ha rivalizado contra el oficialismo y una promesa perenne de cada candidato a la presidencia que afirma retornará.

RCTV existió por 53 años. Ya más de un quinta parte de esa cifra ha estado en las sombras, pero a la vez en el inconsciente colectivo de los venezolanos persiste su recuerdo y es que el “canal dos” es RCTV. Programas como el noticiero El Observador, Radio Rochela, Alerta, además de los dramáticos, novelas, seriados y unitarios hicieron historia y catapultaron las carreras de cientos de escritores, directores, productores y artistas.

Su sustituto TVes, como la mayoría de los productos alternativos del chavismo, no ha calado con las audiencias y no ha producido. El contenido que presenta es obsoleto, se hace fuera del país, y su sintonía es muy pobre.

Acción ejemplarizante

El cierre y salida de RCTV de la televisión venezolana fue una suerte de escarnio público, de acción ejemplarizante para otros medios radioeléctricos. El que se saliera de la línea sería atacado, sancionado o simplemente liquidado.

Así, canales como Globovisión y Venevisión –posteriormente comprados o limitados por el gobierno- transitaron por una estrecha línea para evitar la censura. Como parte del proyecto de hegemonía comunicacional, se potenció al canal Venezolana de Televisión y al sistema de medios públicos. Las mejoras técnicas de sus capacidades potenciaron la penetración de las ideas que el chavismo pretendía imponer en la población.

Estos medios pasaron de ser parte del Estado venezolano a meros replicadores de la agenda del gobierno chavista.

Caso aparte merece Venevisión, que procedió, luego de lo ocurrido en el país en abril de 2002, a censurar sistemáticamente a las voces disidentes o que iban contra la línea impuesta desde el gobierno. Sus dueños, a cambio de funcionar en Venezuela, prefirieron callar a sus periodistas y aplicar la autocensura dentro del canal.

Reacciones

La acción contra RCTV trajo secuelas y prendió las alarmas en la región sobre la pobre práctica democrática que se llevaba a cabo en Venezuela.

El Departamento de Estado de Estados Unidos, La Unión Europea, el congreso chileno, así como la Organización de Estados Americanos a través de su relatoría de Libertad de Expresión, y ONG’s como la Sociedad Interamericana de Prensa, Human Rights Watch, Human Rights Foundation y el Comité para la Protección de Periodistas e importantes medios de otros países, como O Globo y Folha de Sao Paulo de Brasil y La Nación de Argentina, criticaron el zarpazo contra la libertad de expresión, información y comunicación.

Aliados del chavismo como el expresidente de Ecuador, Rafael Correa –quien posteriormente haría una ley para limitar a los medios-, y el periódico cubano Granma apoyaron la medida “soberana”.

Las consecuencias

Hace 4 años la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció que se debía restituir la frecuencia del canal y devolverle sus bienes. Según el tribunal, la decisión del Estado venezolano violó el derecho a la libertad de expresión, el deber de no discriminación y el debido proceso entre otras leyes establecidas en la Convención Americana.

Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro ha hecho caso omiso a la sentencia; por el contrario, ha amenazado a otros medios en su lucha por imponer su visión como la única para su dominio comunicacional.

El chavismo también aprendió de la experiencia y a partir de ese momento empleó otras tácticas para silenciar a los medios de comunicación. Compró diarios con tradición como El Universal, la Cadena Capriles, Notitarde, el canal de televisión Globovisión, so pena le sucediera algo similar a RCTV. Limitó el acceso a papel a diarios como El Nacional, Tal Cual, El Impulso y Panorama, mientras que en medios digitales también ha generado impacto, con el bloqueo al acceso a páginas web como El Estímulo.

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