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6 joyitas para ver en la nueva app de RCTV

El último Día de la Independencia de Venezuela (5 de julio de 2020), RCTV anunció su “indAPPendencia” con —presuntamente— más de 40.000 horas de programación para ver en el celular. Sí, el futuro de la televisión pudiera estar en el streaming, sobre todo en un país sin libertad, pero con un montón de dudas que todavía no tienen respuesta  

6 joyitas para ver en la nueva app de RCTV

Primera gran aclaratoria: prácticamente ninguno de los contenidos de la app de RCTV disponible en Play Store cargó en mi celular. Quizás tiene que ver con mi conexión venezolana. Terminé viendo todo en YouTube —donde puedes hacer ajustes rápidamente para poner los videos en baja resolución—, bien en el canal de RCTV u otros que también tienen su material de su programación histórica. 

Entiendo la “ilusión” que genera ver programas de tu ex-canal-favorito-cerrado-por-Chávez en una app, pero… Primera gran pregunta: ¿la aplicación está dirigida a venezolanos en Venezuela o venezolanos en la diáspora? Probablemente son estos los que pueden pagar la “versión Premium sin publicidad” y tener una buena conexión. Pero… por edad y perfil de los emigrantes, ¿podrá competir RCTV con otras opciones internacionales de streaming?

Segunda aclaratoria: esto es RCTV, no Netflix. La mayoría del contenido que está disponible no es clásico (hay pocas cosas de los 90 para atrás), pero tampoco novedoso (casi no hay nada producido desde el segundo cierre de RCTV para acá, en 2010, como es lógico). No vas a conseguir demasiadas “obras maestras”. Quizás soy culturalmente complaciente, pero pienso que todo aquello que se graba con una cámara tiene un valor, al menos desde un punto de vista “antropológico”: un vistazo a un tiempo, un espacio y una forma de pensar. He visto a gente en redes sociales que critica los contenidos de RCTV de los 90 por homofóbicos, sexistas y chaborros, lo que puede tener fundamento, pero cada producción audiovisual nace en un contexto, y si ese contexto refiere al país en que creciste (Venezuela), quizás le toca una tecla en el alma a alguien.

Carita pintada (1999)

Otra aclaratoria: no tengo parentesco con Catherine Correia. Me hubiera gustado ser su familiar, pero no de manera consanguínea. Una protagonista atípica, que se retiró un par de ofidios después de esta telenovela y no quiso saber más nunca nada de farándula. 10 años antes de Avatar, Simón Pestana —futura celebrity del chavismo junto a Hany Kauam, Winston Vallenilla, Roberto Messuti o Roque Valero— sale totalmente desnudo y azul en el primer capítulo. En la vida real, en solo uno de cada 90 partos salen morochos y en uno de cada 250 gemelos, pero como sabemos, esa relación es 1 de cada 10 partos en los dramáticos latinoamericanos.

En este caso, la comerciante informal playera Aurora (Correia) enloquece literalmente por culpa del doble papel de Pestana (los sifrinos Diego y Rodrigo). El tema musical principal es un plus: lo canta Elvis Crespo, un raro caso de astro sobrevaluado y subestimado al mismo tiempo, pues ciertamente no es Juan Luis Guerra, pero su estilo nasal resulta inconfundible y despide “maldad”. También hay exteriores grabados en la bahía de Juan Griego (Margarita) cuando había plata para viajar e Hilda Abrahamz hace honor a su apellido en la ficción (Candelaria Pabuena).    

«Carita pintada» es una de las telenovelas disponibles en la app, junto con La mujer de Judas (2002), Mi gorda bella (2002), Corazón traicionado (2015), Amantes (2005), Mis tres hermanas (2000), Mariú (1999), Angélica Pecado (2000) y Juana, la Virgen (2002). Estas tres últimas, por cierto, permiten ver a Daniela Alvarado haciendo lo que mejor hace: actuar, en vez de “influenciar” en redes.      

Loco Video Loco (1992-2010)

El formato de cámara escondida tiene altos y bajos. Dependes de talento amateur impredecible (ciudadanos que se dejen engañar) y de bromas que de partida sean mínimamente creíbles. De nuevo: «Loco Video Loco» no es una obra maestra del humor, pero siempre pasas el rato y, como casi siempre se grabó en exteriores, puedes jugar a reconocer lugares de Caracas, en una época en que la presión de colectivos y cuerpos de seguridad sobre los medios de comunicación en la calle era menor. De esta “cantera” salió gente como Diosa Canales y Saúl Borges, para mi juicio (retorcido) uno de los comediantes más infravalorados de Venezuela: en el Loco Video Loco protagonizó segmentos inolvidables como el Panadero Amotinado y Solo para Gordos.  

Un par de veces estuve a punto de caer en bromas de «Loco Video Loco» en Chacaíto, pero como era un televidente avisado y además suelo despreciar a todos los pedigüeños y extraños que se me acercan en la calle, seguí caminando de largo. Siempre había gente que caía de buena fe en la cámara escondida de RCTV: existen personas así. Otros supongo que se daban cuenta pero seguían la corriente. Cynthia Lander, Miss Venezuela 2001, fue un ancla más desganada que su predecesora (Mónica Pasqualotto), pero una presencia sexy, qué duda cabe.

La Hora Menguada (1984)

Una de las tres producciones disponibles en la app del Ciclo de Oro de Rómulo Gallegos, junto con «Ciudad Muerta y Sol de Antaño». Sin duda estamos hablando de algo que tenía intención de trascender y eso ya se nota desde los créditos: adaptación de Laura Antillano (futura intelectual del chavismo), asesoría literaria del divertidísimo y extraordinariamente culto profesor apureño Manuel Bermúdez (1927-2009), el inconfundible tema musical de Aldemaro Romero.

En «La Hora Menguada» me acerqué para ver a Doris Wells, que terminó por parecerme un poco rígida y sobreactuada (perdón por el sacrilegio), y quedé impresionado con una Marina Baura que sentí creíble, cálida, natural y sutil. Recomiendo, en especial, la escena de las violetas (video). El unitario retrata la relación contenida de dos hermanas secretamente enemistadas por un hombre, pero al mismo tiempo profundamente dependientes la una de la otra. Así suelen ser los hermanos.

Corazón traicionado (2015)

Una de las telenovelas que se grabó de manera semiclandestina, ya cuando RCTV había perdido su señal en la TV por antena (2007) y en la TV por suscripción (2010). Hay cierto coqueteo con el género de la narconovela, guardando las distancias y los presupuestos. Yelena Maciel siempre me pareció una de las actrices más prometedoras de RCTV. Una tipa que transmite un torrente de emociones y no responde al arquetipo de la damisela típica de culebrón, es más bien menudita.

Evidentemente ya aquí estamos bien entrados en el siglo XXI y sus heroínas: la protagonista es una chama que quiere echar palante como madre soltera con un hijo pequeño que padece la enfermedad de Kawasaki. El actor infantil Fernando Márquez Aristiguieta hace a cualquier ser humano caer rendido de inmediato. Hasta allí vamos bien, todo muy #MeToo, aunque resulta poco comprensible que una tipa así no pueda deshacerse de su marido sanguijuela, narcotraficante y sicario (Ángel David Díaz).

Hubo un esfuerzo por juntar el talento que quedaba en el país (ejemplos: Caridad Canelón, Juan Carlos Gardié), es una lástima que algunos de los más jóvenes sean tan pésimos actores, caso del citado Ángel David Díaz. Y Norkys Batista hace de “actriz de carácter”… ejem…

«Corazón traicionado» es uno de los casos que nos hace preguntar: ¿es sostenible este modelo de TV por suscripción? Producir una telenovela, una serie, una miniserie, una película o lo que sea de calidad es muy costoso, a menos que Robert Rodríguez reencarne en ti y hagas una genialidad con tres lochas tipo El Mariachi.

En la época en que RCTV era una maquinaria de la señal abierta, ese financiamiento venía de la publicidad. Hoy ese modelo es imposible. Lo que te va a entrar por publicidad en Internet es ínfimo en comparación. Todos andamos en esa búsqueda, también los periodistas. En teoría, Corazón traicionado se debió haber vendido al extranjero para pagar las cuentas, pero según la Wikipedia, solo se transmitió en Honduras y África, esto no fue Kassandra ni Cristal. Además, Netflix le ha puesto un gran signo de interrogación al futuro de la telenovela latinoamericana.    

María Lionza (2006)

Había otras 12 opciones de “películas hechas para TV” en la app, algunas bastante interesantes para revisitar (ejemplos «El Chupacabras», «La Llorona» y «La Mano»), pero confieso que Ruddy Rodríguez me jaló más que una carreta. Un unitario de unos 85 minutos que no es la predecible biografía de época, sino un intento inusual de “sincretizar” pasado y presente y actualizar el mito de la deidad indígena de la montaña de Sorte (por Yaracuy) al siglo XXI.

Algunas de las escenas pueden ser por igual conmovedoras o absurdamente ingenuas, por ejemplo, Ruddy mediando entre dos turbas enfrentadas de estudiantes en la época en que todavía creíamos que se podía superar la polarización del país con discursitos de unidad. Tampoco entenderé jamás al indígena precolombino de la peluca amarilla y el gorrito de hora loca de rumba de Halloween que veremos en la siguiente escena, en todo caso las apariciones de Ruddy Lionza resultan impactantes y una clase magistral de cómo presentar a una diosa en topless apta para todo público.

Expedición (1988-1999)

Señores, suena a lugar común, pero esto sigue siendo la joya de la corona de todo lo que ofrece la app y quizás de la historia de la televisión venezolana. Evidentemente, RCTV no era la hermanita de la caridad y aquí también había un interés comercial (una de las empresas del holding 1BC era la aerolínea Aereotuy, que hacía vuelos a muchos de los destinos mostrados en la serie), pero los documentales de naturaleza de «Expedición» tienen hoy un valor académico e histórico incuantificable, más allá de que no retraten ya al país de la destrucción del Arco Minero del Orinoco y de las universidades arrasadas.

Le puedes añadir las bandas sonoras de Miguel Noya, maestro de nuestra música electrónica. Elegí ver el especial del Sari-Sariñama (1994): el viaje a un boquete en un tepuy nunca antes explorado, de 314 metros de profundidad y 350 metros de diámetro, al que los científicos y camarógrafos descienden en rapel, en una especie de Proyecto Cumbre pero volteado. Aquello es una joya del suspense: el episodio dura 50 minutos, de los que los primeros 46 minutos son de preparativos para llegar al fondo de la sima mayor. Tampoco es que entran al Mundo Perdido de Jurassic Park y van a encontrar dinosaurios allá abajo. Pero estamos hablando de una producción audiovisual de una ambición que probablemente será irrepetible en Venezuela. 

Tailandia: 43 años de cárcel a una mujer por insultar a la familia real

La sentencia original era de 87 años pero como la acusada "confesó" que mandó mensajes de voz con improperios a la realeza, le redujeron la pena a la mitad. En 2017 un hombre fue condenado a 35 años de cárcel por insultar a los reyes en Facebook. Manifestantes piden la derogación del artículo 112 del Código Penal, que permite esas desproporcionadas sentencias