Resiliencia en colegios privados: cómo resiste la educación en Venezuela

Aunque la hiperinflación, la falta de profesores y el éxodo de alumnos avisan una "tormenta perfecta" en la educación venezolana, hay colegios privados que resisten. Existen instituciones que se las ingenian para remar a contracorriente. Salarios "planos", secciones unidas y el congelamiento de la nómina son algunas de las maniobras que hacen quienes siguen apostando por la educación privada en el país. Este 15 de enero se celebra el Día del Maestro y desde El Estímulo presentamos cómo la profesión lucha por mantenerse a flote

Resiliencia en colegios privados: cómo resiste la educación en Venezuela

Las clases empezaron en los colegios y lo que se respiró este año en las aulas no es el olor a cuadernos nuevos sino al de la incertidumbre. La Coordinadora Nacional de la Unidad Democrática del Sector Educativo, Raquel Figueroa, no dudó en afirmar que los contratiempos en clases refleja «la crisis y la catástrofe de lo que vivimos en el país».
«Este año escolar se inicia con un desplome en la educación como derecho humano. Esto es una política de acabar con la educación medianamente de calidad. La educación pública no tiene condiciones pedagógicas para recibir a la migración de estudiantes de colegios privados”, aseguró Figueroa en una entrevista a El Estímulo.
Yaritza Viña, secretaria general nacional del Colegio de Profesores de Venezuela,  ratificó una realidad que está en boca de muchos padres, profesores y directores de los planteles: si el año pasado año escolar fue malo, éste será peor.
“Está totalmente salpicado de elementos negativos que inciden en un inicio bastante complicado. La situación es producto de una crisis económica de un gobierno que lejos de agregar cosas que pudiesen solventar; lo que crea, inventa o improvisa, no hace más que acelerar y agravar el aspecto educativo en Venezuela”, subrayó.
Las calamidades de la educación no solo se observan en el sector público. El privado también es víctima. Y más cuando los controles oficiales, los constantes aumentos de la matrícula y la baja remuneración de los profesores confeccionaron una camisa de fuerza para un sector que años antes representaba la excelencia educativa en Venezuela.
Aristóbulo Istúriz confirmó la migración de alumnos de los colegios privados a los públicos. Atribuyó este fenómeno al aumento de las matrículas escolares, pero no ahondó en datos. Se limitó a decir que 7.644.869 estudiantes se incorporarían a las aulas este lunes, un incremento de 16,37%.
Istúriz también advirtió que vienen mayores fiscalizaciones a los colegios privados “para proteger a los padres y representantes”. Una mala señal para las instituciones que, según los consultados, hacen maromas para resistir en un país que se encamina a cumplir un año en hiperinflación.
Para los colegios privados, todo parece jugar en contra: 3.500 maestros han renunciado en el último ciclo, según la Asociación Venezolana de Educación Católica y menos del 50% de matrícula del 2017 se ha inscrito para el 2018 según Fe y Alegría., mientras 400 instituciones privadas cerraron en este nuevo ciclo escolar, según la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep).
El éxodo de profesores puede significar el fin para muchas instituciones privadas. «Para el próximo año escolar, habrán algunos colegios privados que no van a verse en la necesidad de cerrar por cuotas de escolaridad o por falta de estudiantes sino por la falta de docentes, de profesores”, explicó Fausto Romero, presidente de la Andiep.

 

Sobrevivir apenas

El avance de la inflación obliga a las instituciones aumentar constantemente sus precios. Esta ecuación genera resultados devastadores para los bolsillos de los padres y los carcomidos presupuestos de los colegios.  Aunque el panorama es desolador, hay recintos que se ponen a prueba. La resiliencia es el norte para mantener a la educación activa.
El Colegio Integral El Ávila ubicado en La Urbina Norte en la capital. Su director, Manuel Cedeño apuesta por resistir y adaptarse a una realidad que se aleja de ser la ideal, tanto para la estudiante como para quien labora dentro del recinto.
“Nosotros promovemos que la premisa fundamental sea abrir el colegio, que nadie se quede en su casa y tomar medidas de transición en costos operacionales”.
 
Dentro de las medidas que tuvieron que tomar para mantener abiertas sus puertas está el aplanar la escala salarial por, al menos, septiembre. “Debemos pagar un salario equivalente para todos y también los papás debemos poner algo de dinero por este mes. Luego queremos hablar en una asamblea de soluciones a mediano plazo. Hay que ser ponderado. Comunicar las finanzas de la institución y esperamos tener una asamblea de profesores con los papás para la segunda quincena de septiembre”.
Cedeño no niega que exista una movilidad grande de maestros y le atribuye las razones no solo a que la oferta económica en Venezuela no cubre las necesidades básicas de los maestros sino también a que “en el exterior hay muchas ofertas de trabajo para ellos. Nosotros hacemos un esfuerzo en capacitación y retención de gente. Tratamos que sus sueldos sean producto de sus estudios y desempeños, pero a veces no se puede porque hay quienes ya están decididos a irse y no podemos hacer nada al respecto”
En el colegio Los Campitos, en el este capitalino, la insistencia en continuar operatividad es la misma. Una fuente de la institución que prefirió mantener condición de anonimato contó que tomaron dos medidas importantes al momento de optar por abrir las puertas de la institución: congelar la nómina y unir secciones de alumnos para optimizar recursos humanos. Con respecto a la primera, asegura que no han despedido a nadie pero que si algún profesor decide renunciar por motivos propios, el colegio no se encarga de buscarle reemplazo sino de ofrecerle más horas y un mejor salario a quienes queden en el recinto.
“Unimos secciones siempre y cuando no afectara la educación que los alumnos podían recibir. Es una forma de optimizar recursos humanos y lo más importante que tenemos es el apoyo de los padres porque trabajamos con aportes que nos dan. Nosotros somos un colegio sin fines de lucro, lo que entra se paga en nómina o en la planta”, continúa.
La directiva del colegio planea aumentar sueldos pronto pero todavía no pueden dar cifras porque sigue en reuniones para determinar el nuevo precio de las mensualidades. Incluso, también hay instituciones que se plantean dolarizar el pago mensual para poder mantener un ritmo estable de las actividades dentro del recinto.
“Para la primera semana de septiembre nos manejamos con sueldo mínimo pero seguimos respetando un escalafón porque no nos parece justo pagarle lo mismo a un licenciado que a un Técnico Superior Universitario (TSU). Esperamos que ya para octubre podamos mejorar los salarios. Todo esto lo hacemos con miras a la supervivencia del colegio”.
Cedeño, por su parte, ve toda esta situación educativa como una “tragedia”, porque contó que uno de cada cuatro alumnos estudia en una escuela privada y eso representa un “número alto de estudiantes que se quedarían o sin estudiar o pasarían a una escuela pública y el sector oficial de la educación no tiene la capacidad para recibir a todos esos niños. Es una tragedia ¿se van a quedar sin escolaridad?]]>

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