Rodolfo Nölck: mercado publicitario venezolano ya es más pequeño que el de Haití

Con más de 40 años en la industria publicitaria, piensa que el éxodo masivo de profesionales ha forzado a la publicidad a gestionar más bien asuntos de comunicación integral. Vive entre España y Venezuela, y desde hace algún tiempo lleva un podcast llamado “Crónicas y Travesías” donde no pretende darle la clave del éxito a nadie, sino compartir de la forma más desenfadada posible sus vivencias en el medio durante todos estos años.

Rodolfo Nölck: mercado publicitario venezolano ya es más pequeño que el de Haití

De barba cana, escaso cabello, siempre va sport pero impecablemente trajeado. Cerca de los 70 años, Rodolfo Nölck se desenvuelve –no obstante- con la frescura y dinamismo de un espíritu adolescente. En video llamada vía WhatsApp desde Madrid nos atiende diáfano y sencillo, desprovisto de poses o corsés. La comunicación es lo suyo y uno puede darse cuenta de ello de inmediato. No teme. No titubea. Va directo al grano.

En su cuenta de la red social LinkedIn puede leerse que “la constante evolución de los formatos de sus compañías de comunicación tales como: World Working Web (W3) Unidad Creativa de Comunicaciones (UCC) Nölck Red America. All E (btl) Consult In y Brand In, ha sostenido el crecimiento y perfeccionamiento del servicio de construcción de marcas. Está diseñado y formado como un hombre de comunicaciones, orientado a la construcción marcas”.

Cultiva desde hace algún tiempo en LinkedIn (Rodolfo E. Nölck T.) e Instagram (rodolfonölck) un podcast llamado “Crónicas y Travesías”.

Allí vemos a un Nölck espontáneo, sencillo, natural, sin guion, sin filtro, dispuesto a narrar detalles interesantes de lo que ha significado su vida profesional.

Roberto Nölck, publicista

Inspiración para los que vienen

“El objetivo que queremos con cada programa es dejar un aprendizaje para generaciones futuras. No pretendemos ofrecer una clase magistral, ni un recetario de las claves del éxito de un publicista, sino más bien un compendio de información que podrá servir de inspiración y de reflexión cuando hablamos de ingenio, creatividad, habilidad, oportunidad y sello personal, entre otros, que deben estar presentes en este oficio de la publicidad”, señala Nölck.

Caraqueño, “nacido en el 53”, como dice la canción de Ana Belén, ya tiene 67 años, 40 de ellos en el mundo de la publicidad y la comunicación. Su historia profesional de algún modo se cruza con la de la economía y la sociedad de Venezuela, en las últimas décadas de transformaciones profundas.

Y es que la industria de la publicidad y los medios son una vitrina y un termómetro que exponen  los cambios de la economía y los mercados de consumo.

Venezuela fue en el pasado una de las plazas más importante en América Latina para muchas de las grandes marcas mundiales. Por algo era la cuarta economía de la región, una sociedad cosmopolita, crisol de nacionalidades, culturas y tendencias.

Su industria publicitaria era referencia regional, y sus medios de prensa, radio y televisión eran una fuerza vital.

Testigo de excepción

“Yo empecé rapidito, entrando en la UCAB, en 1971 más o menos. Pero empecé a trabajar en la radio. En el área de comercialización”, evoca.

Nólck venía de estudiar primaria en el Don Bosco y el bachillerato en el Santo Tomás de Aquino. Son dos colegios religiosos tradicionales de la Caracas de antes.

De padre alemán y madre venezolana, hombre de familia y amigos, criollo como la arepa. Actualmente vive entre España y Venezuela. “Yo todavía me ocupo de las cosas de la agencia, que la comanda mi hijo, pero mantengo el vínculo”.

¿Algún juego o hobbie de la infancia asociado a la comunicación?

-Sí. El Viewmaster. Me impresionaba cómo se veía todo en 3D. Siendo honestos yo estudié Humanidades porque no quería ver un número nunca más en mi vida.

-¿Qué recuerdo tiene de la UCAB?… desde los 70’s a esta parte la universidad ha cambiado mucho.

-Bueno, fíjate que acabo de retomar un foro con todos los graduados de esa época, el año 1976, y nos hemos divertido mucho. Unos están en la BBC, otros están en UNICEF, y así. La primera entrega de mi podcast “Crónicas y Travesías” habla un poco de eso. De lo que es estudiar Comunicación Social.

-Sí. Usted refiere que el alumno de Derecho sale preparado quizás para redactar documentos legales, el de Ingeniería para hacer un puente, el de Medicina para curar enfermedades, pero que el estudiante de Comunicación Social sale con un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad…

-Exactamente. Yo vi Introducción al Derecho, Sociología, toda una visión global. Con las Ciencias vivimos más, pero con las Humanidades vivimos mejor. Cada quien tiene sus facultades.

-¿Usted es un hombre de acción, esencialmente? Porque en ese episodio del podcast usted habla de que el comunicador se hace en el mercado.

-Sí. Mi madre fue sobreprotectora. Mi padre no. Primaria y secundaria fui muy inseguro y no descubría mis capacidades. La universidad me ayudó mucho. Yo hice toda mi carrera trabajando, porque estudiaba de noche. Me hablaban de publicidad en la UCAB y yo tenía contactos con las agencias, en la radio, etcétera.

Mirada hacia afuera

-¿Cómo nace Nölck Red América?

-Yo tenía ya muchos años trabajando en medios. Y me llamaron para asociarme con una agencia de publicidad llamada Elipsis, que era del hijo de Amador Bendayán, que ya murió. Comercializaba Video Movil Color y una serie de medios de comunicación más. Esa fue mi experiencia en el mundo de la producción audiovisual por algunos años.

En 1994 o 1995 licité la cuenta de la cerveza Brahma, la cerveza brasilera. Pero me asignaron un socio en Brasil llamado Fisher América. Eso se convirtió en Nölck Fisher América. Aprendimos mucho del mercado brasilero. Es un mercado muy profesional.

-Pasan unos 7 años y llega el paro petrolero de 2002. Según una de las últimas entregas de su podcast ahí decide expandirse a América Latina…

-Correcto. Comenzamos por Centroamérica, y de ahí seguimos. Siempre de la mano de un socio local. Esta historia la pueden oír en mi Instagram y en mi cuenta de LinkedIn. Es uno de los más recientes episodios.

-La Asociación Latinoamericana de Agencia de Publicidad (ALAP), le dio un premio en 2013 para reconocer su trabajo “en aras de la integración latinoamericana del negocio de la publicidad, al crear la única red de empresas en la región a partir de su empresa Nölck Red América”, según se lee en una nota de prensa. ¿Qué tiene que decir sobre esto?

-Quizá el fenómeno sociológico más importante del siglo XX fue la Unión Europea. Esos señores hace 100 años se estaban cayendo a bombas. No tienen el mismo idioma, ni la misma religión, son culturalmente diferentísimos. Son incluso razas muy diversas. Se dejaron de pendejadas y nació la Unión Europea. Cuando me hablan de América Latina y me hablan de Bolívar y Santander, me parece un absurdo, porque eso fue hace 200 años. Acá lo que hay que hacer es ver qué tiene quién y qué le interesa a quién y hacer negocios a partir de eso. Tú vas a Suecia y tiene siete marcas de celulares o laboratorios de otros países.

-¿Qué opina del mercado de publicidad de Miami?

– Las grandes cadenas o redes de agencias de publicidad no están en Miami operando como agencias de publicidad. Operan como oficinas para trabajar el mercado latinoamericano. Desde allí acceden a los ‘headquarters’ (cuarteles generales) de agencias que buscan negocios (en el mercado regional). Son oficinas de nuevos negocios. El mercado publicitario de Miami es muy pequeño en términos reales.

Fin de una era

-Cuando comenzó la decadencia del país, justo desde 2002, parece que también pasó eso con la publicidad. Hace pocos años en los premios Anda, donde Bobby Coimbra era uno de los jurados, se declaró desierto el Grand Prix porque no encontraron una pieza digna. Los creativos se han ido. ¿Cómo ha visto usted ese transcurrir que ha ido a la par del deterioro de Venezuela?

-Es una industria que está casi desaparecida. Ahora es cuando están surgiendo algunos intentos tímidos de empresas que están relanzando sus marcas. Pero el mercado de la publicidad en Venezuela es hoy más pequeño que el haitiano. Fuimos el 4to o 3er mercado de Latinoamérica. Se fueron los creativos. Nosotros nos hemos convertido en unos grandes asesores en materia de comunicación porque la publicidad en radio y TV como se hacía antes se acabó.

Hay muchísimas marcas que manejan sus propias redes sociales a través de una persona que monta una foto con un texto y la publica. Detrás de eso no suele haber una planificación estratégica, no hay creatividad, no hay una estrategia de marca, un proceso de construcción de marca. Entonces es lo que llaman el “sobrinity manager”: ‘tengo una sobrina que conoce las redes  y se monta ahí’.

Una cosa es eso y otra cosa es trabajar con una agencia que hace planeamiento estratégico, creación, redacción, diseño gráfico…se hace un plan de construcción o mantenimiento de marca a largo plazo. No hacemos redes sociales como los llamados “sobrinity manager”. Dejamos de ser una agencia de publicidad y nos convertimos en una agencia de comunicaciones.

Esto es lo que hay

En Venezuela las agencias de publicidad que hoy existen y todavía sobreviven tienen planificación, diseño gráfico, creación, todo. Obviamente estamos trabajando con pocos medios, esa es la realidad, y básicamente trabajando con el mundo digital. Ayer fuimos un mercado que hoy sobrevive. Es un caso único porque acá en España todavía hay prensa escrita, radio y TV, más allá de redes sociales, tienen gran vigor.

Venezuela es hoy un país sin esa fuerzas que existe en todas las sociedades democráticas que se llama Opinión Pública. Es esa fuerza, o ese poder del que se cuidan los empresarios, los gobiernos, los políticos. Eso en Venezuela hoy está tan debilitado que la opinión pública no tiene fuerza, entonces no produce sanciones, no genera castigo, no genera señalamientos, no transforma una realidad a otra. Dejó de tener esa fuerza porque la acabaron, por miles de razones.

-La presidenta de ARS DDB, Mariana Frías, dijo en años recientes a la prensa local que habían nacido nuevos targets y había que hacer bien el trabajo allí. ¿Usted qué piensa?

-Venezuela es un país donde no hay gasolina, ni agua, las líneas aéreas no existen, etcétera. Eso es una realidad. Hay nuevos consumidores, eso es verdad. Pero hay un trabajo de creatividad, planificación, saber cómo llegarle a esa gente. Sí hay una oportunidad todavía en el mercado venezolano, pero muy pequeña. Acá lo que hay es que aprender a vivir con lo que tenemos. Hay que seguir haciendo marcas.

 

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