San Cristóbal, de urbe comercial a “ciudad fantasma”

Con poco comercio, servicio de transporte público fallando, largas colas para surtir combustible, calles inundadas de basura y constante cortes de energía eléctrica, convierten a san Cristóbal, la capital del estado Táchira, en una ciudad paralizada, en franco deterioro y con mayor inseguridad, advierten sus habitantes

San Cristóbal, de urbe comercial a “ciudad fantasma”

Pasadas las dos de la tarde, la urbe andina pasa a ser una “ciudad fantasma”. Los pocos comercios que aun laboran cierran sus puertas al caer la tarde cuando el transporte público, a pesar del reciente aumento, decide resguardar las unidades.
Las intensas colas ya no solo pertenecen a las estaciones que surten de combustible, las paradas pasaron a ser sitios de obligada concentración de ciudadanos que, a falta del servicio público, han optado por “pedir colita” o subirse a cuanto camión o camioneta se ofrezca a acercarlo de regreso a casa.
Algunos sancristobalenses aseguraron a El Estímulo que la crisis es tan drástica que hasta la policía regional ofrece llevar pasajeros en las patrullas.
“Yo me asusté cuando vi que la policía se detuvo en frente de la parada y me pidió que me acercara. Tenía miedo, pero como insistió el policía me acerqué, me dijo que me llevaba para donde fuera a mí y otras tres personas que estaban en el lugar. Pensé que era un acto de bondad hasta que el policía uniformado me dijo: son 10.000 bolívares por cabeza”, relató una sancristobalense que pidió no revelar su identidad.
Nadie escapa a la crisis, dijo José Pérez, taxista de San Cristóbal, quién aseguró que la situación para los taxistas “es mala. Lo que ganamos no da para mantener los carros. Salimos a trabajar como para decir que estamos haciendo algo pero no es así, ni siquiera con el incremento que se le ha hecho a las tarifas porque la inflación todos los días se lo va comiendo”.
El trabajador del volante se quejó porque un cambio de aceite para su carro ronda los 20.000.000 de bolívares, que si bien logra hacerlo en un mes, entonces no le queda dinero para comer.
La ausencia de dinero en efectivo y pasar más de cinco horas en una cola para surtir combustible son otros de los graves problemas señalados por el profesional del volante, que consideró que la situación que atraviesa el Táchira no tendrá solución luego del proceso electoral que se avecina.
“Sin en el país no hay un cambio radical, aquí nada va a mejorar; al contrario, las cosas serán peores”.
Benedicto Ramírez es habitante de San Cristóbal, y mientras caminaba vía al trabajo fue contactado por este medio para conocer su percepción sobre la situación que vive la urbe andina en materia económica, situación que catalogó de “malísima”, porque, a su juicio, no hay trabajo, no hay comida, ni medicinas, además que todo resulta más costoso si se compra con tarjetas y no hay dinero en efectivo.
“Como usted ve las calles están solas, aquí todos los días la gente se va en medio de una situación horrible. Yo veo como la gente escarba las bolsas de basura, pero, ¿qué puede tirar ahorita uno a la basura con esta situación tan dura? Estamos muy mal”, aseveró el tachirense.
Es un reflejo del país
En medio de un recorrido hecho por El Estímulo en la ciudad que fue conocida como “de la Cordialidad”, las caras de los transeúntes en largas filas frente a las estaciones de servicio, entidades bancarias y paradas de transporte público, reflejaban poca alegría y ánimos para ser inicio de semana.
Nelson Pérez, un transeúnte local, ve la situación del Táchira y de San Cristóbal como la del resto del país: “en decadencia”.
“El transporte público es catastrófico. Aumentó el pasaje y uno como usuario reconoce que la culpa del estado de las unidades no es del transportista, uno sabe que el responsable es el gobierno nacional. Pero aumentan a 5.000 bolívares un pasaje corto y el servicio sigue ausente, no hay y a uno le cuesta para ir a trabajar, para llevar a los hijos a la escuela. Ni siquiera los profesores llegan a trabajar por el mismo problema”.
Confesó que se encuentra lleno de deudas y no sabe qué hacer ante una crisis económica que duplica cada día los precios de los alimentos.
“Un cartón de huevos cuesta 2.000.000 de bolívares, un kilo de carne 2.500.000 bolívares. No sé qué vamos a hacer cuando el salario que ganamos es de 2.555.000. Eso solo alcanza para el cartón de huevos y unas verduras”.
Víctor Zambrano, habitante de San Cristóbal, coincide con el grueso de los entrevistados en decir que “la ciudad está paralizada”.
Después de las dos de la tarde la ciudad queda desolada y la poca gente que está trabajando tiene que correr para poder agarrar cualquier unidad que la lleve a sus casas.
“La situación país que vivimos es dura. Le pido a Dios que podamos ver un cambio, Él es el único que nos puede ayudar porque los políticos de un bando y del otro son los responsables de que estemos así, más los que están montados en el poder”, argumentó Zambrano con notable muestra de molestia.
La calidad de vida del tachirense empeora cada día, señaló Rafael Rosales, tachirense y quien guarda poca esperanza en que vaya a mejorar la situación una vez se cumplan las elecciones del 20 de mayo.
“La política acabó completamente con el país. La situación del transporte público es crítica porque ya ni existe, tenemos que estar pidiendo colas. Estamos pasándola duro y llevando golpes, mientras los políticos están felices de la vida. No tengo esperanzas que a través de la política se vaya a solucionar algo. Aquí tiene que venir algo fuerte para que esto se arregle”.
Lamentó la soledad que muestra cada día la capital del Táchira como consecuencia de la migración de personas en busca de mejor calidad de vida en otras latitudes.
“Todo el mundo está saliendo. En mi familia la mayoría de personas se han ido a buscar qué hacer en otros países. ¿Cómo se vive aquí con un sueldo mínimo mensual si un kilo de carne lo venden en 2.500.000 y 2.800.000 bolívares?”.
Luchan por mantenerse
Daniel Aguilar, presidente de Fedecamaras Táchira dijo a El Estímulo que la institución viene evaluando el declive económico que presenta el sector productivo de la región.
Para Aguilar, una de las situaciones más difíciles que debe enfrentar el empresario son los constantes cortes de electricidad que cada vez hace más improductiva la jornada laboral.
“A pesar que el ministro de electricidad ha informado que finalizaron los cortes eléctricos, en el Táchira esto se ha venido pronunciando por largos periodos y en reiteradas ocasiones, lo que debilita al sector para ofrecer al pueblo lo que necesita”.
A las fallas eléctricas en la entidad se le suman la falta de materia prima, insumos y combustible (gasolina, gasoil), necesarios para mover las plantas eléctricas y suplir las deficiencias que producen los cortes de luz, acción que lleva a pérdidas a las empresas.
“Los productos derivados de la carne, leche, plásticos, a diario se están perdiendo porque cuando a las empresas se les paraliza el suministro eléctrico o no cuenta con el combustible para el funcionamiento de la planta de auxilio, el producto que está en proceso se daña. Además de las horas laborales para producir se pierde la producción, como en el caso de los derivados del plástico, lácteos, cárnicos y panaderías donde el pan no crece”.
Calificó la situación del empresariado regional, como “critica”, teniendo en cuenta que la región se ha caracterizado por lo laboriosa y con un nivel de producción que había llegado a mercados nacionales e internacionales.
“Nos da dolor y tristeza porque en el Táchira no se está produciendo ni un 30% de los que necesitamos. Se puede hacer más pero con el apoyo del Estado promotor. No le pedimos que nos regale nada, solo pedimos que se nos autoricen todos los requisitos necesarios para la producción”, agregó el representante de Fedecamaras.
Pidió a los funcionarios del Estado venezolano ser más discrecionales en la aplicación de medidas en contra de empresarios y comerciantes, recordándoles que “ustedes y sus familias también se alimentan de la producción nacional. Si nosotros no producimos, todos vamos a sufrir las mismas consecuencias”.
Cuantificar las pérdidas económicas registradas en la entidad tras los distintos fenómenos que la aquejan es incalculable, precisó Daniel Aguilar, porque a su juicio se trata de sumas mil millonarias.
“No hay empresario, ni comerciante, industrial o productor agropecuario, ni ganadero que no se queje de la situación que se vive”, apuntó.
Humberto Rodríguez, comerciante de la ciudad, dijo a El Estímulo que San Cristóbal se encuentra detenida en cuanto a la economía se refiere.
“Pocas personas están saliendo a trabajar porque el salario que devengan no les alcanza para mantener a la familia, lo que ha hecho que la migración se intensifique. Por ejemplo, un obrero que gana aquí un salario mínimo mensual prefiere irse a la Cúcuta, que en un solo día obtiene lo que aquí se gana en 30 días o más”.
El deterioro de Sn Cristóbal no es nuevo, -dijo el comerciante-, asegurando que se ha registrado un declive en la calidad de vida del sancristobalense en las últimas gestiones de gobierno regional y municipal.
“Esto se agrava ahorita porque la gobernación ni la municipalidad no tienen los recursos para atender a la ciudadanía. Se agradecen los esfuerzos pero no hay recursos porque ni los contribuyentes están pagando los impuestos debido a la misma situación que atraviesan sus comercios”.
El proceso electoral del próximo 20 de mayo no representa para el comerciante una esperanza o solución próxima a la crisis.
“Eso no es sino una patraña más para reelegir al actual mandatario nacional. Estoy seguro que esas elecciones tendrán una escasa participación”.
Por su parte, Antonio Simoe, empresario del sector comercial de San Cristóbal, explicó que sin transporte, sin materia prima y servicios básicos, como la luz eléctrica que funcionen bien, un país no puede avanzar.
“No veo solución del problema. En el caso de nosotros los panaderos siempre existe un por qué para que las cosas no funcionen. Si tenemos materia prima para elaborar el pan, entonces se va la luz por tres o cuatro horas y eso detiene la fabricación. Y si hay materia prima y tenemos luz, los empleados no llegan por falta de transporte público que los movilice. Cada día las cosas van a peor. Pero no podemos perder la esperanza de que se pueda volver a trabajar como antes”.
La ausencia de dinero en efectivo ha venido en detrimento de las ventas de la panadería, aseguró Simoes, quien agregó que la situación mejorará solo cuando “el pueblo tome consciencia” de la crisis en la que vive.]]>

Cómo romper la adicción de nuestros niños a videojuegos y pantallas

Educar al aire libre a través de la comprensión y no de la obediencia, sería el camino ideal para motivar a nuestros niños y jóvenes a realizar actividades no vinculadas con dispositivos electrónicos. Suena fácil y puede resultarlo si trazamos una hoja de ruta en la que se sientan integrados, escuchados y apoyados.