Sánchez no es el títere de Iglesias, ni Guaidó sus hilos

Se repite continuamente en la calle y en los pocos medios de comunicación que permanecen funcionando en Venezuela que el líder de Podemos, quien hoy en día ocupa el cargo de vicepresidente de Asuntos Sociales y Agenda 2030 en el Gobierno de coalición de socialista español, es quien maneja al líder del PSOE

No, a Pedro Sánchez no lo maneja Pablo Iglesias. Y probablemente, a Iglesias tampoco lo maneja Sánchez. Lo que es cierto es que la posición de España hacia Juan Guaidó ha cambiando simbólicamente. Se repite continuamente en la calle y en los pocos medios de comunicación que permanecen funcionando en Venezuela que el líder de Podemos, quien hoy en día ocupa el cargo de vicepresidente de Asuntos Sociales y Agenda 2030 en el Gobierno de coalición de socialista español, es quien maneja al líder del PSOE, Pedro Sánchez.

¿La razón? Por una parte, el hecho innegable de una extraña, enmarañada y un tanto oscura reunión entre el ministro de Transporte de Sánchez, José Luis Ábalos, con la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, durante la visita a España del presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó (reconocido por más de 50 países); y en segundo lugar, el terror infundado por los detractores de Podemos que aseguran que este partido es igual al PSUV y que Venezuela ha llegado a lo que ha llegado consecuencia de los asesoramientos de la tolda morada.

Ciertamente existieron esos asesoramientos de Podemos. Ciertamente, hubo un tiempo –no muy lejano– en que algunos de los líderes del partido que hoy ha cambiado su nombre a Unidas Podemos mostraron su apoyo al chavismo, y muerto Hugo Chávez, a Nicolás Maduro. Pero si nos situamos en el momento actual hay muchas cosas que han cambiado. Incluso a Podemos ya no le encanta hablar de Maduro (al menos, no en público). ¿Las razones? Tal vez por intentar hacer un lavado de cara o porque realmente se ha dado cuenta de que el régimen de Maduro es dictatorial y por ello se ha distanciado de las decisiones del mandatario. El principal problema radica en que, tanto en España como en Venezuela, se analiza lo que sucede en el otro país con una interpretación ideológica de lo que sucede en el propio.

El analista político español Pablo Simón, profesor de Ciencias políticas en la Universidad Carlos III de Madrid y editor de Politikon afirma que el tratamiento que se le da a la situación de Venezuela en España conlleva a “una interpretación muy ideológica” y “a un blindaje de la visión» donde «no hay un punto intermedio”.

Sobre el manejo que pueda o no tener Iglesias sobre Sánchez se podría comenzar diciendo que más bien lo que este último ha montado es un «gobierno» dentro del gobierno central para concentrar más poder, y ese gobierno lo dirige su jefe de gabinete, Iván Redondo. De hecho, este 28 de enero se publicó en el BOE el Real Decreto 136/2020 en el que se detalla la nueva estructura de la Presidencia del Gobierno, cuyo órgano principal es el Gabinete, el órgano que dirige Redondo. Dependiendo directamente de este director de Gabinete se encuentran entre secretarías, subsecretarías, direcciones y subdirecciones, al menos 56 altos cargos que se acumularán en la presidencia del Gobierno.

“El funcionamiento de la política internacional española está muy presidencializada. La toma de decisiones es muy centralizada y el que exista un Gobierno de coalición refuerza esto”, explica Simón quien añade que el Gabinete de Exteriores ya tenía un peso importante en el Gobierno anterior de Sánchez y que en esta legislatura el mandatario continúa abocándose de forma importante en la política exterior. “Ha promovido más su figura dentro que fuera por su debilidad parlamentaria”.

Para Simón, el margen que tiene Unidas Podemos para marcar la política internacional española es nulo y la estructura de gobierno que ha creado Sánchez busca limitar ese margen. Además, en el momento de la formación del gobierno de coalición, con la creación de cuatro vicepresidencias, Iglesias vió reducida su cuota de poder, sobre todo, con la entrada de Teresa Ribera como vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Esto no quiere decir que Iglesias sea el títere de Sánchez. La periodista y corresponsal de conflictos Carmen Chamorro considera que tanto aquel como Sánchez juegan sus papeles perfectamente. “Sánchez no es torpe, todo lo contrario y pienso que Iglesias está adquiriendo espacios en la política que es lo que él quería. Él se inició en medios de comunicación con La Tuerca, Hispan TV y, posiblemente, nunca pensó en llegar tan lejos. Ambos son muy locuaces e inteligentes. Están muy bien preparados. Son artistas de la dialéctica y pienso que forman un equipo”. Lo que no cree Chamorro es que uno controle a otro.

La segunda pregunta que hay que hacer es si la postura del Gobierno de Sánchez ante el gobierno interino de Juan Guaidó ha cambiado. Respondemos: a nivel formal, no. La ministra de Exteriores de España, Arancha González Laya, ha dicho que mantiene la misma posición y que reconoce a Guaidó como presidente encargado de Venezuela. A nivel simbólico y gestual, sí.

Es indudable que la iniciativa que tomó España en aquel momento en el que arrastró a las cancillerías europeas a que se manifestaran a favor de este ya es menos contundente, señala Pablo Simón, quien añade que se puede deber a que, en aquel momento, la caída de Maduro parecía inminente y en términos prácticos nada ha cambiado en Venezuela.

“Creo que este cambio está ligado a que ellos detectan que no ha habido resultados y necesitan adoptar una posición más tibia”. El dirigente del PSUV continúa teniendo el mayor poder del Estado y existen intereses económicos que España pretende preservar.

Las dos principales pruebas de ese cambio simbólico se pueden observar, por un lado, en la falta de encuentro entre el dirigente del PSOE y Guaidó, como hicieron otros mandatarios. Por otro lado, el gobierno español no ha dado explicaciones convincentes sobre el encuentro de Delcy Rodríguez y José Luis Ábalos en ese avión en el aeropuerto de Barajas en Madrid. Rodríguez tiene prohibición de entrada al país y al espacio aéreo por las sanciones que le ha impuesto la Unión Europea.

“Por esto nos preguntamos si ha habido una modulación en el sentido de que el gobierno se está abriendo a que haya una vía de entendimiento para navegar en las dos aguas”, añade Simón.

Para el periodista español Paco Reyero este viraje se puede explicar con el recorrido de Sánchez: “Su trayectoria se basa en una supervivencia de tiempos muy breves y en la adaptación a unas circunstancias que son claramente cambiantes, donde el valor de la palabra y del compromiso o de la dramaturgia de la política han desaparecido. Si se le midiera por su grado de compromiso, él no podría subsistir”.

Finalmente, que Ábalos sufra consecuencias por esa reunión con la dirigente chavista es complicado. “Él está muy blindado. Es secretario de organización del PSOE, y aunque el asunto Ábalos se ha ido liando cada vez más y esto puede generar desgaste, la política internacional en España siempre es muy subsidiaria”, concluye Simón.

Muchas dudas quedan sobre de qué hablaron Rodríguez y Ábalos, y hasta el momento, el único que sigue saliendo aparentemente victorioso en todas las batallas en Venezuela es Nicolás Maduro. Aunque la postura del gobierno de Sánchez puede que cambie ante Guaidó, probablemente no se deba a Podemos, sino a intereses de los políticos que ocupan importantes carteras en su partido.