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Óscar Pérez ya descansa en lo alto de la cima

Finalmente y a casi una semana de su asesinato en El Junquito, el cuerpo de Óscar Pérez fue enterrado en el Cementerio del Este. Al igual que el de sus compañeros que corrieron con igual destino, la inhumación se hizo con muy pocos familiares e irrespetando lo que habían dispuesto.

Óscar Pérez ya descansa en lo alto de la cima

En un entierro «controlado», el gobierno sepultó a quien calificó de «enemigo número uno».

Luego del capítulo de la noche de este sábado cuando el padre de Óscar Pérez apareció (nunca lo reconoció y por eso Pérez no llevaba su apellido) para hacer el papeleo y reconocerlo para que así le fuese entregado el cuerpo mientras su madre exigía que fuese entregado a su tía Aura, transcurrieron unas cuantas horas.

La pretensión de Óscar Reyes no tuvo éxito. En medio de la noche comenzó el movimiento. A las 5:00 am los familiares, que durante toda la semana peregrinaron a la morgue, hicieron un viaje más.  A esa hora, el acceso a la morgue estaba «libre de piquetes» de la Guardia Nacional. Solo había funcionarios en la plaza que rodea la sede de la Medicatura Forense, lugar que desde el viernes no estaba recibiendo cadáveres.

A unos cuántos kilómetros, en el sureste, en el Cementerio del Este, en La Guairita, contingentes de la Guardia tomaban el camposanto a las 5:15 am.

Entre las 5:30 y 5:45 am, una camioneta forense blanca, sin identificación, llegaba custodiada.

La señora Aura Pérez y su hija, Maryory Perdomo Pérez, tía y prima de Oscar Pérez, respectivamente, subían a un carro de la morgue y fueron trasladadas al cementerio.

Les quitaron los teléfonos y las dejaron incomunicadas.

A las 7:28 am, el cuerpo del ex agente del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalisticas (Cicpc) ya había sido enterrado. Ambas pudieron verlo y verificar que se trataba de su cuerpo.

Así como ocurrió en el entierro controlado de Abraham Agostini y José Alejandro Díaz Pimentel, dos personas con cámara fotográfica y de video, estaban presentes mientras más nadie podía.

A las afueras del cementerio, la Guardia Nacional impedía el paso al resto de la familia y les comunicaba: «a las 8:00 am podrán pasar».

Y así fue. A esa hora abrieron las puertas al público en general y los militares se retiraron del cementerio.

Una vez adentro, no podían comunicarse con Aura y Maryory. El personal del cementerio se negaba a decir dónde había sido enterrado Pérez. Después de varias vueltas, y «papelitos» que «aparecieron» en los carros con el número 42, se llegó a la tumba.

Una de las zonas más alejadas del cementerio, cerca de las antenas. Allí, con el número 42A 29, se enterró a Óscar Pérez.

Lo más alejado posible de sus compañeros Agostini y Díaz Pimentel. De hecho, Pérez está más cerca de Heyker Vásquez, el colectivo que también murió en el operativo policial de El Junquito, el 15 de enero.

Su tumba está rodeada por lápidas pertenecientes a una familia Pérez que no es la de él y sobre la misma, yacía un ramo de flores idéntico al que había sobre las tumbas de Agostini y Díaz Pimentel.

Transcurrían las horas y poco a poco las personas comenzaban a llegar y la tumba de Pérez comenzaba a llenarse de flores, banderas de Venezuela y hasta un uniforme.

Llanto, gritos, rezos, juramentos, mea culpa. De todo hubo en el segundo entierro de Pérez, en el que su familia y todo aquel que quisiera pudo acercarse a darle el último adiós. Incluso, un cura realizó el acto religioso.

Al lugar llegaron –como ocurrió el día anterior cuando acudieron a la tumba de Díaz Pimentel y Agostini– los padres de Juan Pablo Pernalete y de Neomar Lander, jóvenes asesinados durante las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro que se dieron entre los meses de abril y julio de 2017.
Los diputados Delsa Solórzano, Winston Flores y Juan Miguel Matheus también hicieron acto de presencia.

Desde allí, Solórzano informó que los familiares estarían siendo amenazados y que podrían pedir medidas para ellos. Los familiares de Pérez aseguran que llevarán el caso a instancias internacionales. «Ya no tenemos nada que exigirle al gobierno. No les creemos nada», dijo uno de las familiares.

Hasta pasadas las 3:00 pm, las personas llegaban en carros y a pie a lo alto del cementerio para despedir al ex funcionario.

La señora Thays Valverde relató que venía en un autobús y que subió a pie hasta el lugar para «pedirle perdón a Óscar. Dude de él y ahora, vengo con flores a pedirle que me disculpe», confesó.

Sonia Calvo señaló que «desde el lunes tengo el corazón partido, dolido. Vine porque era lo que tenía que hacer», dijo.

Muchos de los presentes calificaban lo ocurrido el lunes como una «matanza» y condenaban lo sucedido con los cuerpos de estas siete personas.

Aseguraban que aún y cuando el lugar estaba alejado, hasta allá llegarían los venezolanos para decirle adiós al ex policía que se alzó contra el gobierno de Maduro.

Algunos hasta compararon el lugar con el «cuartel de la montaña» –en la popular zona del 23 de Enero– donde yace el ex presidente Hugo Chávez.

Lo cierto es que, en lo alto de una montaña y con el cerro El Ávila como testigo de todo lo ocurrido, fue enterrado Óscar Pérez.