Sorpresa: resulta que "El Koki" es un agente conspirador

La versión oficial difundida este sábado es que hay al menos 26 muertos tras la operación de toma de la Cota 905. La cantidad y variedad de armas incautadas es impresionante, pero lo más sorprendente es el giro de la historia de "El Koki": lo muestran como brazo armado de los paramilitares, Washington, Iván Duque y hasta Leopoldo López

Sorpresa: resulta que "El Koki" es un agente conspirador

Las vueltas que da la vida. Ahora resulta que la megabanda del Koki era un brazo armado controlado por paramilitares colombianos con el cual el presidente Iván Duque, Estados Unidos, Leopoldo López, Juan Guaidó y todo eso que el gobierno llama “la derecha” avanzaban en un plan contra Nicolás Maduro. Y pensar que de Carlos Ruíz Revete había noticias más o menos desde el año 2013, cuando fue acusado de asesinato en aquellos tiempos en los que su alias se escribía “Coqui”.

Greiber Danilo Alonso Lucas es el nombre de la víctima que le adjudican. De acuerdo a Insight Crime lo mató en el sector “Los Alpes” de la Cota 905 debido a una rencilla de bandas. La historia, contada en la web La Tabla y basada en citas de las actas de investigación, es bastante más sangrienta: el 26 de septiembre de 2013, Greiber Danilo -21 años- fue forzado a salir de una casa en la que se encontraba en el sector Los Alpes, de El Cementerio. Testigos contaron que lo golpearon entre 20 “malandros” y una vez afuera “comenzaron a disparar entre varios, le dieron muchos tiros entre varios de ellos con distintas armas de fuego”.

45 balazos, dice el documento citado. ¿Y por qué tanta saña? Alguien contó -según las actas- que Greiber Danilo “se tomo una foto con un malandro que se llama YAIR, que es del sector Las Chiveras de la Cota 905, entonces la publicó en el Facebook, y los malandros que lo mataron pensaron que él también era de la culebra de ellos”.

Koki

Para ese entonces, “El Coqui” formaba parte de una pequeña banda a la que apodaban “Los Chiches”. De acuerdo a Insight Crime, Revete ganó fama -digamos “cartel”, en el argot- y se convirtió en el hombre de confianza del jefe, Jesús Alberto Ramos Caldero -o Calderón o Caldera, varía según donde se lea-, alias “El Chavo”. Fue a este “Chavo” al que se le ocurrió en 2014 establecer una unión entre las bandas de la zona para enfrentar a la policía. Y banda más banda, más banda, da igual a una megabanda.

“El Chavo” cayó en enero de 2015: el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, CICPC, lo sacó de circulación. Sus compañeros lo “despidieron” en el barrio con una prolongada fiesta de disparos, música y estrípers. Y en ese momento “El Coqui” heredó el control de la megabanda de la Cota 905 y fortaleció la unión con los grupos de delincuencia organizada de las zonas vecinas.

Carlos Ruíz Revete no cruzó la frontera, no llegó en autobús de ninguna parte. Nació en Caracas en 1978 -dicen los datos- y aquí se crió en los sectores populares de la ciudad. Y en plena Caracas estableció ese feudo de terror que hoy parece haber llegado a su fin.

“El Coqui” no era ningún desconocido para el gobierno de Maduro. En 2015 la Cota 905 entró en el programa “Zonas de Paz”, ese curioso proyecto en el que las autoridades acordaron ceder espacios de la ciudad a la delincuencia organizada a cambio de un poco de paz y tranquilidad. Es decir, de un poco más de discreción.

“Esta tregua se rompió en julio del mismo año con el inicio de la Operación Liberación del Pueblo (OLP), propuesta por Maduro, la cual consistió en una fuerte represión que marcó el regreso de la violencia policial y de las violaciones a los derechos humanos que se habían dado en el pasado”, se lee en Insight Crime: “La primera incursión de la OLP en Cota 905 dejó como resultado 15 muertos, solo seis de las cuales tenían antecedentes criminales. Revete no se contaba entre ellos, pues se había refugiado en una prisión pocas horas antes de la redada. Continuó evadiendo su captura durante toda la operación, lo que alimentó la sospecha de que el verdadero objetivo de esta eran los rivales de Revete”.

Insight Crime apunta que en septiembre de 2017 una delegación del gobierno se habría reunido con “El Coqui” durante una visita a la zona. Y que en ese grupo participó la hoy vicepresidenta Delcy Rodríguez: “y se cree que llegaron a un pacto con el líder criminal. Después de eso, se reactivó el programa de Zonas de Paz en el sector y se retiraron las fuerzas de seguridad”. Cancha libre, entonces, para el pran.

Aunque ese pacto se quebró en múltiples oportunidades y “El Coqui” se ganó la animadversión de muchos cuerpos policiales debido a los ataques de los miembros de su banda a los uniformados, se mantuvo intocable en su territorio. Intocable y en proceso de fortalecimiento. “Los informes de seguridad indican que, a mediados de 2019, Revete se encontraba trabajando con su compañero de pandilla, Carlos Alfredo Calderón Martínez, alias “El Vampi”, en la dirección de una megabanda de unos 180 miembros, cuyo imperio criminal se extiende más allá de Caracas”, explica Insight Crime: “A lo largo de 2019 ha habido nuevas señales de que El Coqui se siente a salvo de cualquier daño. En junio de 2019, el criminal estuvo presente en el pomposo funeral, en honor de uno de los miembros de su pandilla, cuya ceremonia fue presidida por Alex de Castro, reconocido salsero puertorriqueño y pastor”.

Por supuesto, abundan los rumores y las revelaciones de los biendateados, que hablan de gente del gobierno subiendo al cerro, rumbas con invitados de alto peso y órdenes de no ponerle una mano encima al camarada pese a las muchas ganas que le tenían en varios cuerpos policiales.

A finales de 2020 “El Koki” y sus socios se lanzaron a la conquista de espacios en La Vega, a lo que el gobierno respondió: el 6 de enero las Fuerzas de Acciones Especiales -Faes- hicieron un operativo en el lugar que dejó un saldo de 23 muertos.

Después de eso, abril de 2021 nos puso frente a un giro no exento de sorpresa para unos y de confirmaciones, para otros. El lunes 26, el director del Cicpc, Douglas Rico, declaró que las autoridades estaban en un proceso de diálogo con los pranes de la megabanda de la Cota 905, La Vega y El Cementerio, porque conversando se entiende la gente y conversando los criminales entregarán su arsenal.

“Está en estos momentos un proceso de conversación con esta organización criminal, que está ahí instalada, para que depongan su actitud y entreguen las armas”, dijo en su espacio radial “Cicpc al día”.

“Nuestro gobierno es un gobierno de paz. El diálogo, las conversaciones, las negociaciones son la mejor manera de conseguir la paz. Lo que debe prevalecer en nuestro país es la paz”, dijo también ese día en el que no mencionó nada respecto a intenciones de tumbar gobiernos. En todo caso, ya vemos que no fumaron la pipa de la paz en la Cota.

El gran giro

El jueves 8 de julio la ministra de Interior, Carmen Meléndez, tuiteó una pista de por dónde vendrían las cosas ahora tras el desmadre que comenzó el día anterior: “A estas alturas, no cabe duda de la complicidad directa, financiamiento y colaboración, con la planificación, suministro de armas, apoyo comunicacional, por parte de sectores de la derecha venezolana, con complicidad internacional”.

Un mes antes, el presidente de la Asamblea Nacional del chavismo, Jorge Rodríguez, dijo: “Estamos investigando profundamente y en los próximos días van a saber y van a ver fotografías y van a haber videos de malandros (delincuentes), pero malandros de Voluntad Popular y de Leopoldo López y de Juan Guaidó repartiendo dólares en La Vega”.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, tuiteó el viernes 9: “La facción subversiva que aún opera en Venezuela con fachada de partidos políticos de oposición, apoyados por la CIA y la oligarquía colombiana, no descansa en su plan “B”. Ya han recibido una respuesta contundente a esta forma de desestabilización ¡Fracaso total!”, haciendo referencia a la entrada de las fuerzas policiales a la Cota 905 como respuesta a los ataques que comenzaron el 7 desde el lugar y se extendieron a otros espacios de Caracas.

Koki

(Minci-Efe)

Este sábado 10 la vicepresidenta Delcy Rodríguez y la ministra Meléndez presentaron un balance de la respuesta que finalmente dieron las fuerzas policiales la tarde del 8 de julio a los ataques de la banda de la Cota 905. Y tal como se esperaba, la versión oficial intenta tejer vínculos entre los delincuentes, la oposición y los enemigos habituales del gobierno -Estados Unidos y Colombia- y presenta la situación como una conspiración y no como lo que todo indica que es: un proyecto fracasado -las zonas de paz- que se les fue de las manos y alimentó la creación de una jauría rabiosa, organizada y cada vez más ambiciosa y fuera de control. Es decir, un asunto de crimen organizado.

Las cosas son tan evidentes que hasta algunas agencias de noticias optaron por enfocar sus reseñas en los datos mas o menos concretos que dieron las funcionarias. AFP, por ejemplo.

“El gobierno vincula los enfrentamientos con estas bandas, que han afectado también otras zonas del oeste de Caracas, con un presunto complot de la oposición con los gobiernos de Estados Unidos y Colombia para ‘desestabilizar’ al presidente Nicolás Maduro, una denuncia frecuente en el discurso oficial”.

La ministra Meléndez dijo: “en esta operación han sido neutralizados 22 delincuentes”, de los cuales han identificado a 12. Entre los “neutralizados” no figuran los líderes de la megabanda: ni “El Koki”, ni “El Vampi”, ni “El Galvis”, cuyas cabezas tienen precio, 500 mil dólares cada uno. Ellos siguen en libertad.

Pero sí están muertos “Calvin”, “Torta” y “Chino”.

Y también un sargento de la Guardia Nacional y tres policías. Meléndez mencionó que murieron personas inocentes, pero no ofreció detalles, aunque precisó que hay 18 heridos que son vecinos de las comunidades, de un total de 28 personas heridas. Aunque no los mencionó, se cuentan -extraoficialmente- al menos 5 personas asesinadas durante estos días de balaceras cruzadas.

“Gran Cacique Indio Guaicaipuro” es el nombre que le dieron a esta operación en la que participaron -y participan- más de 3.000 funcionarios de diferentes cuerpos policiales, de los cuales casi 2.500 entraron a la zona de la Cota 905.

Koki

Este grupo de fotos fueron difundidas por el reportero Román Camacho tras la entrada de los cuerpos policiales a la Cota 905

Meléndez dijo: “Hemos incautado un arsenal militar de guerra”, dijo. Y se apresuró a aclarar que “proveniente de otros países”. Hay una enorme cantidad y variedad de armas largas. Y hasta lanzacohetes, incluyendo un RPG-7, antitanques. Y motos, vehículos, y más de 6.000 cartuchos de municiones de diferentes calibres, contando .50.

Delcy Rodríguez habló de tres supuestos paramilitares colombianos detenidos y que en estos momentos estarían contando todo en los interrogatorios. En más de una ocasión dijo con una especie de alegría: “Hay angustia en Nariño”. Según ella los paramilitares “penetraron” la ciudad y aseguró que están “participando, entrenando y suministrando armamento estadounidense y de las Fuerzas Armadas colombianas” a las bandas criminales caraqueñas, pero la operación -dijo- fue desmantelada.

“Es un gran golpe al paramilitarismo colombiano que había penetrado, causando zozobra y temor en la población. Se acabó, no más violencia en nuestra Caracas”, celebró Rodríguez.

Listo, la gente en la Cota 905 y La Vega podrá estar en paz: “El Koki”, con quien hasta hace nada habían negociado una “zona de paz”, ahora es un agente de los paramilitares que forma parte de una conspiración. Eso es lo que se llama un verdadero plow twist y la historia todavía no ha terminado.