<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Teatro Teresa Carreño albergará tributo sinfónico a Queen el 7 y 8 de abril

El próximo 7 y 8 de abril, la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar presentará nuevamente su Tributo a Queen y estará acompañada por la Orquesta Sinfónica Juvenil, el Coro Juvenil del Conservatorio de Música Simón Bolívar, el Coro de Ópera Teresa Carreño y, como invitados especiales, los cantantes Gilberto Bermúdez y Ninoska Camacaro, junto al guitarrista Nicky Scarola, en el Teatro Teresa Carreño.

Teatro Teresa Carreño albergará tributo sinfónico a Queen el 7 y 8 de abril

La producción contará con más de 200 artistas en escena, iluminación y vestuario que estarán bajo la dirección de Daniel Hurtado, en donde se pasearán por las diversas fases del grupo británico y corear canciones como «Bohemian Rhapsody», «Love of my life», «, «Somebody to love», «We are the champions», «Another one bites the dust» y muchos otros.

Para el director, Queen alcanzó la universalidad musical porque la banda es apreciada por todas las generaciones. «Esto hace de Queen un tributo especial para interpretar por parte de la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar”, manifestó.

Este espectáculo musical se ha presentado anteriormente en varias ciudades y teatros pero este nuevo montaje promete superar las pasadas ediciones debido al ambicioso trabajo de producción que está previsto, así como por el número de artistas involucrados. El maestro Hurtado considera que el éxito del Tributo a Queen también se debe al trabajo novedoso que hicieron los arreglistas, incluyéndolo, junto a Igor Martínez, David Pedrosa, Manuel Aumaitre, Jorge Rojas y Diego Camus.

Con información de Nota de Prensa

"Kingdom", la apuesta de Netflix a las artes marciales

La vida ordinaria de peleadores dispuestos, como dijo Hemingway, “a cambiar su vida por un buen espectáculo de violencia”, es narrada desde un drama familiar que evoca tanto al yonqui de Burroughs, el realismo sucio de Bukowski y lo grotesco de Palahniuk, en una serie deportiva que, quizás, terminó demasiado pronto